Sara Diego: “Mis padres me han inculcado tomarme las cosas con sentido del humor”
Hija de dos actores consagrados, recuerda una infancia de "mucho movimiento", a medio camino entre Madrid y Barcelona
BarcelonaSara Diego (Madrid, 1996) es actriz. Muchos la conocéis por la Carla de Com si fos ahir (TV3). La podemos ver en el teatro en Primera llei de Newton, hasta el 4 de octubre en La Villarroel. En abril volverá con Dones de ràdio. Y entre medias la podemos seguir en la gira de Loop. Entre Madrid y Barcelona. “Nací en Madrid y viví allí hasta los 3 años. Después en Terrassa, en Barcelona, entre medias otra vez en Madrid... He ido a cinco escuelas diferentes. Mi infancia ha sido siempre mucho movimiento”. ¿Y cómo lo viviste de pequeña? “Cuando estaba en tercero de primaria a mi madre (Rosa Boladeras) le salió una serie en Madrid y yo tuve que ir allí con mi hermano, que acababa de nacer. Me afectó mucho, porque es la edad en la que tienes tu grupo de amigos”. ¿Y ahora de mayor cómo lo ves? “Me ha dado mucha facilidad para adaptarme a los lugares, para conocer gente nueva. El hecho de haber estado en cinco escuelas diferentes hace que puedas volver a empezar y ser otra persona”.
Estudió en la Escuela Italiana Maria Montessori. “Fui hasta los 13, tanto aquí como en Madrid. Es una escuela pequeña, nada elitista, muy familiar, con gente de todo tipo. Llegué con 3 años y allí aprendí una lengua nueva. Tenía que mirar mucho a la gente, observar a los profesores, imitar, para entender, para adaptarme... Y eso también me ha ayudado mucho a definir quién soy y mi manera de ser”.
Sus padres son los actores Gabino Diego y Rosa Boladeras. “Siempre he vivido con eso. Ver que a mi padre le felicitan por el trabajo, o que les piden autógrafos. Pero, sobre todo, verles sobre el escenario. No tanto de verles como conocidos, sino verles trabajando en ello, preparándose un papel, amando el oficio y cómo les apasiona el trabajo. Te entran ganas, dices yo también lo quiero. Compartimos el amor por este trabajo”.
Los padres se separaron cuando Sara tenía tres años. “No les recuerdo juntos. Yo fui de las primeras que fui en avión sola desde pequeña al puente aéreo. Y después con el AVE ya iba sola desde los 15. Esa cosa de viajar, de moverme, siempre ha estado conmigo”.
Cuando de pequeña le preguntaban qué quería ser de mayor decía: “Artista. Llevo en la sangre hacer equipo. Me gusta mucho estar con gente, desde pequeña, como he ido mucho arriba y abajo, me gusta la familia que se crea en el teatro.” ¿Y cómo llegó al teatro? “Siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con la expresión, dibujar, bailar... A los 10 años empecé a dar clases de teatro, pero hasta los 18 no tuve representante”.
Tiene dos hermanos más pequeños. “Soy la hermana mayor solo por parte de madre. Con mi hermana me llevo 12 y con mi hermano 8. Los he cuidado mucho como una mami”. También son artistas. “Sí. Ella también es actriz, y él ha estudiado producción musical. Me encantaría hacer una obra de teatro con mi familia: mi abuela, mi padre, mi madre, mi hermana, que mi hermano hiciera el sonido... Sería un sueño”.
He leído que la madre os decía que os hicierais dentistas. “Es una broma que nos hace. Como somos actores, ella dice: «Ostras, ¿no podríais ser dentistas? Que siempre va bien tener un dentista»”. El humor, un rasgo familiar. “Mis padres me han inculcado muchísimo tomarme las cosas con sentido del humor. Creo que es una cosa que a mí me salva la vida, hace que mis problemas sean menos, porque si me los tomo con sentido del humor todo se transforma un poco”.
Eligió su camino. “Hice el bachillerato de escénicas, pero me costó mucho, repetí. Cuando terminé no me quería encerrar en una escuela de siete de la mañana a siete de la tarde, me daba miedo... E hice cursos, talleres, un poco a la carta... Entonces hice una obra en la Flyhard, una en el Lliure y ahora estoy trabajando de esto”.