Arquitectura

RCR en la Sagrada Familia: Naturaleza, materialidad y experiencia sensorial

La basílica acoge un diálogo sobre el legado de Gaudí con los arquitectes de RCR y la arquitecta Kazuyo Sejima

Los arquitectos Ramon Vilalta, Kazuyo Sejima, Rafael Aranda, Carme Pigem y Jordi Faulí en la Sagrada Familia
RCR Arquitectes
29/06/2026
5 min

BarcelonaLa nave central de la Sagrada Familia acogió el sábado por la noche la conferencia Diálogo arquitectónico entre patrimonio y contemporaneidad, un encuentro que reunió a algunos de los nombres más relevantes de la arquitectura contemporánea en el marco de la designación de Barcelona como Capital Mundial de la Arquitectura.  El acto contó con la participación de RCR Arquitectes, Carme Pigem, Ramon Vilalta y Rafael Aranda, galardonados con el Premio Pritzker en 2017, y de la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima, Premio Pritzker en 2010. Las diferentes intervenciones ofrecieron una reflexión compartida sobre la relación entre la arquitectura de Antoni Gaudí y la contemporaneidad, el valor cultural de la arquitectura y su capacidad para dar respuesta a los retos de la sociedad actual.La jornada comenzó con la presentación y la bienvenida de Joan Trias de Bes, doctor arquitecto y miembro del patronato de la Sagrada Familia, y con una introducción del arquitecto director de la basílica, Jordi Faulí, que hizo una explicación breve de la nave y de la fachada de la Gloria.

En cuanto a la conferencia, a la que asistieron 1.300 personas, Carme Pigem puso de relieve la inspiración de Gaudí en las leyes de la naturaleza y su capacidad de transformarlas en arquitectura. Rafael Aranda abordó la dimensión trascendente de la Sagrada Familia como espacio de conexión entre materia, conciencia y espiritualidad. A continuación, Ramon Vilalta subrayó el carácter colectivo y compartido de la Sagrada Familia, fruto del esfuerzo de generaciones sucesivas. Kazuyo Sejima expuso su visión de la arquitectura y los principios que marcaron su trayectoria profesional. Y Jordi Faulí reivindicó el compromiso con el futuro del templo y la continuidad del legado de Gaudí.

RCR en la Sagrada Familia: Naturaleza, materialidad y experiencia sensorial

Este texto es un fragmento de la ponencia coral Antoni Gaudí y la Sagrada Familia, que RCR y Kazuyo Sejima presentaron el 27 de junio en la misma Sagrada Familia, donde su escrito, dividido en tres partes (este es un fragmento de la segunda), estuvo precedido por dos intervenciones a cargo de Joan Trias de Bes y de Jordi Faulí, el arquitecto del templo."La relación entre naturaleza, materialidad y experiencia sensorial constituye uno de los ejes fundamentales para comprender tanto la obra de Antoni Gaudí como su vigencia en la arquitectura contemporánea. Gaudí no solo anticipa preocupaciones actuales, sino que las lleva a un nivel profundamente innovador.

Antoni Gaudí reflexiona sobre la relación entre el arte, la verdad y la naturaleza en diversos textos y declaraciones: «La belleza es el resplandor de la verdad; como que el arte es belleza, sin verdad no hay arte. Para encontrar la verdad se han de conocer bien los seres de la Creación». En coherencia con este pensamiento, el mismo Gaudí afirma que encuentra en la naturaleza su principal fuente de inspiración y renovación artística: «Quienes buscan las leyes de la naturaleza para conformar en ella nuevas obras colaboran con el Creador; los copistas no colaboran. Por eso la originalidad consiste en volver al origen». Asimismo, insiste en que «volver al origen es proyectar el espíritu del hombre sobre la naturaleza, para que esta quede infusa en sus obras», y se define dentro de una tradición mediterránea en la que la plasticidad de los volúmenes armónicos, de la modulación y del color expresa el equilibrio entre el sentimiento y la lógica, según explicaba Gaudí.

La naturaleza, que Gaudí llama siempre «mi maestra», se entiende como un principio generador de la forma, la estructura y el significado de la arquitectura. Su obra se basa en la comprensión de las leyes internas del mundo natural, lo que le permite generar formas que no solo evocan la naturaleza, sino que funcionan como ella. En la naturaleza encuentra las bases esenciales de los elementos arquitectónicos. Esta concepción integral lo sitúa como un precedente clave de muchas de las inquietudes actuales, a pesar de que su nivel de síntesis no sea fácil de alcanzar. No se trata de imitar formas orgánicas de manera superficial, sino de comprender los sistemas estructurales que las rigen. El uso de geometrías como la catenaria o los hiperboloides responde a principios físicos observados en la naturaleza y permite desarrollar soluciones constructivas eficientes y coherentes. «Es la forma que la naturaleza prodiga en el cuello de las montañas, en los ramajes, en las comisuras de los seres vivientes [...]». Este enfoque se manifiesta de manera muy clara aquí, en la Sagrada Familia, donde las columnas se ramifican como árboles configurando un espacio interior que evoca un bosque. Aquí, estructura, forma y simbolismo convergen en una unidad indivisible para provocar emoción.

La materialidad en Gaudí refuerza esta relación con la naturaleza. Cada material se utiliza de acuerdo con sus propiedades específicas y revela su honestidad constructiva, su verdad. La piedra, el hierro o la cerámica no solo cumplen su función estructural, sino que aportan cualidades sensoriales que enriquecen la experiencia espacial. Por ejemplo, el uso del trencadís, visible en diferentes obras de Gaudí, introduce una dimensión experimental y sostenible al incorporar fragmentos reciclados en composiciones vibrantes y reflectantes que dialogan con el entorno. La materia no es solo un revestimiento, sino un medio expresivo que conecta lo construido con lo natural.

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El verdadero valor de Gaudí no reside únicamente en su originalidad formal, sino en haber logrado una integración profunda entre las leyes de la naturaleza, la lógica constructiva y la experiencia sensorial.

Esta integración total entre naturaleza, materialidad y experiencia sensorial representa un ideal que, en la arquitectura contemporánea, se encuentra desde otras aproximaciones.

Hay líneas de trabajo que reinterpretan la relación con la naturaleza a través de la abstracción y la reducen a elementos esenciales como la luz, el agua o el vacío. En estos casos, la naturaleza se manifiesta mediante elementos intangibles que estructuran la experiencia del espacio. A diferencia de Gaudí, esta aproximación no busca reproducir las lógicas formales de la naturaleza, sino establecer un diálogo contemplativo con ella mediante la reducción de medios y el uso mínimo de materiales, que convierte en elementos casi abstractos. Así se consiguen atmósferas de gran pureza y control, basadas en la geometría y la luz.

Otras aproximaciones establecen una relación profundamente sensorial con el entorno, donde la naturaleza se experimenta físicamente a través de los materiales. Estos se seleccionan por su capacidad sensorial y se enfatiza la textura, el color, la temperatura o el sonido. La arquitectura se construye a partir de la experiencia física de los materiales y la luz, lo que genera atmósferas que evocan la naturaleza sin necesidad de representarla formalmente, y en la que la percepción corporal de la persona es esencial. Esta aproximación coincide con Gaudí en la importancia otorgada a la materia, pero difiere en el lenguaje, más contenido y abstracto.

Y hasta existen otras aproximaciones en las que la naturaleza se entiende como un proceso dinámico que se traduce en recorridos fragmentados y geometrías complejas. Mediante una gran diversidad de materiales utilizados de forma experimental, se generan composiciones fragmentadas e inestables, marcadas por el movimiento y la tensión, lo que crea atmósferas expresivas de gran dinamismo.

Otra línea de trabajo, mucho más cercana a nosotros, busca no representar la naturaleza de forma directa ni traducir sus geometrías en estructuras, como hace Antoni Gaudí, pero sí que intenta dar una respuesta lo más arraigada posible a su contexto. Surgen proyectos que no imitan la naturaleza, sino que la encuadran, la filtran y la intensifican a través de recorridos y relaciones visuales.

La materialidad adquiere aquí un papel esencial, igual que en Gaudí, pero con una lógica diferente. En Gaudí, los materiales son múltiples, con gran riqueza plástica y colorista; en cambio, se puede trabajar con una fuerte reducción y control del material utilizando elementos esenciales tratados con la máxima austeridad y explorando los diferentes registros que puede tener un mismo material, como por ejemplo el acero o el hormigón.

Intentar trabajar desde la abstracción y la atmósfera, generando espacios silenciosos y contemplativos, donde la naturaleza y el material, la luz y la sombra se experimentan de manera sensorial, con la voluntad de que la arquitectura se convierta en una experiencia global para la persona.

Más allá de las diferencias formales, esta riqueza y diversidad de la arquitectura, desde el Modernismo hasta la contemporaneidad, coinciden en lo más fundamental: la voluntad de crear una arquitectura profundamente conectada con las leyes de la naturaleza y con la experiencia sensorial de las personas".

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