Arquitectura

Respeto por las técnicas tradicionales y la vivienda como un derecho: los ejes de la Declaración de Barcelona

El Congreso Mundial de Arquitectos acaba con el traspaso de la bandera de la UIA a Pekín

Barcelona"El planeta no negocia. El colapso climático, la guerra, el desplazamiento y una aceleración tecnológica que supera la profesión no son temas para un congreso. Son las condiciones dentro de las cuales trabaja hoy la arquitectura": así comienza la Declaración de Barcelona del Congreso de Arquitectos de la UIA, que termina este jueves en el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB). "Cada decisión formal deja una huella medible. Un material ya es una cifra de carbono. Una tipología de vivienda ya es una estadística de quién sobrevivirá a la próxima ola de calor. Una huella ya es territorio tomado, o dejado, a otra especie", dice el texto que ha leído la presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, Marta Vall-llosera.

La declaración incluye seis "posicionamientos", uno por cada línea temática del congreso. "Las firmamos como profesión que ha decidido dejar de describir la crisis y empezar a responder a ella", dice Vall-llosera. "Cada acto de construcción debe emplear tecnología y conocimiento tradicional de manera inteligente", afirma el punto relacionado con el tiempo y el devenir. En cuanto a la circularidad, el posicionamiento es este: "Declaramos que aquello que ya existe es el primer material. Cada acto de construcción debe ser responsable en el coste global". El manifiesto también hace un llamamiento a abandonar el antropocentrismo, y en el campo de la vivienda, declaran que "la vivienda es un derecho, no el retorno de una inversión". "Este derecho no es negociable", remachan.

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Otra de las líneas del congreso ha sido la conciencia planetaria. "Declaramos que cada acto de construir conlleva consecuencias más allá de sus propios muros. Los actos locales tienen, también, consecuencias planetarias", ha advertido Vall-llosera, que para concluir la intervención ha dicho: "Declaramos que la calidad y la belleza no son privilegios, sino aquello que la profesión debe a todos. La historia no preguntará qué redactamos en Barcelona. Preguntará qué construimos a partir de ello".

Reflexión para desarrollar nuevas formas de gobernanza

En el acto también ha intervenido el presidente honorífico del congreso, el arquitecte y urbanista Joan Busquets. "Con relación al congreso de 1996, este ha mostrado los grandes cambios en los objetivos y las necesidades de la arquitectura a los que nos enfrentamos", ha dicho Busquets. "Los nueve retos de hoy ya los comparten bastante los medios y la ciudadanía. El espíritu general de este congreso ha sido mostrar cómo los arquitectos pueden contribuir a parar las emisiones de dióxido de carbono y mejorar nuestras ciudades encontrando procesos de transición en lugar de solo grandes transformaciones", explicó, antes de hablar de la necesidad de mejorar las condiciones de las viviendas del Sur global, la protección ante el aumento del nivel del mar, los cambios en la movilidad urbana y la gestión del agua como "elementos clave" de las intervenciones de los arquitectos. "Hemos visto que las soluciones no pueden ser genéricas, han de atender la tradición local y las diferentes formas de gobernanza para hacerlas efectivas y beneficiosas para la población local. Pero hay un terreno común. Las soluciones ya existen y necesitamos aplicarlas inmediatamente", ha remachado.

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Para Busquets, los arquitectos están bastante preparados para "resolver cuestiones complejas a lo largo del tiempo". "Y nuestro deseo es recuperar el orgullo colectivo en una profesión y en un amplio campo de investigación que tiene el poder de imaginar y construir una sociedad urbana más humana y bella", ha concluido Busquets. En cuanto a las cifras de público, el congreso ha acabado con 10.000 inscritos y unos 30.000 asistentes a las diferentes conferencias.

La presidenta de la UIA, Regina Gonthier ha elogiado a los organizadores y los comisarios. "Ha sido excepcional, no lo olvidaremos nunca —ha dicho Gonthier—. Quiero dar las gracias a los comisarios, gente joven, que han aportado aire fresco y una nueva manera de pensar y de ver las cosas. El congreso se me ha hecho demasiado corto. Todavía no he podido asimilar todo lo que se ha dicho aquí. Solo tengo una impresión personal: ahora soy mucho más consciente de que no estamos solos en este planeta, de que no podemos actuar de manera aislada, y de que hay liderazgos que debemos respetar, y eso debería formar parte de los puntos a considerar. El nivel ha sido muy alto, estoy convencida de que Pekín tendrá un referente excelente".

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La ceremonia ha finalizado con la entrega de la bandera de la UIA por parte del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, al vicealcalde de Pekín. "Estamos en una transición entre un mundo antiguo que no ha muerto y un nuevo mundo que aún no ha nacido y vosotros habéis participado estos días en la construcción de este nuevo mundo, un mundo mejor", ha dicho Collboni.