MadridOtra guerra. Cuatro años después del estallido de la guerra de Ucrania, los ataques estadounidenses a Irán han vuelto a llevar la incertidumbre económica en la feria Arco, cuya nueva edición ha comenzado este miércoles para coleccionistas y profesionales. Las guerras asustan el dinero y, según el galerista Marc Domènech, el ataque a Irán marcará las ventas "hasta después de la feria Art Basel", es decir, en junio. Más adelante, quién sabe lo que puede pasar.
"Para las obras importantes de artistas consagrados siempre hay mercado, pero en estas circunstancias se resienten obras menores y los artistas jóvenes", explica Domènech. Entre las obras expuestas en su stand, destaca un par de pinturas de José Guerrero que habían estado cuarenta años en su estudio, y avanza que ya ha vendido una pintura de Esther Boix. Y en el stand de la galería ADN, Eugenio Merino vuelve a poner el dedo en la llaga con una escultura, Bidón de derechos, consistente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos escrita sobre un bidón de petróleo.
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El otro artista español que ha levantado más polvareda en Arco en los últimos años, Santiago Sierra, regresa a la galería Prometeo con una fotografía de dos drogadictos con un pedazo de la cabeza afeitada. Sierra les pagó con una dosis de heroína para que se dejaran cortar el pelo. Prometeo también tiene a la venta los restos del muñeco rey Felipe VI que Sierra hizo junto a Merino en el 2019. Era obligatorio que el comprador la quemara, lo que disuadió a varios coleccionistas latinoamericanos. Pero como no la vendió, la quemaron los propios artistas en una calle de Berga el 12 de octubre del 2020. Ahora están a la venta la calavera, que es ignífuga, las cenizas, y el vídeo de la quema. No hay imágenes disponibles.
Los ataques en Irán de los últimos días han afectado directamente a la Green Gallery, con sede en Abu Dabi, cuya directora, Yasmin Atassi, no ha podido volar a Madrid. En esta galería se puede ver a uno de los escasos artistas iraníes dentro de la feria, la creadora multidisciplinar Nazgol Ansarinia. Sus trabajos en la feria están relacionados con la proliferación de piscinas en Teherán, lo que le permite poner en relación al doméstico con el problema global de la sequía. Ansarinia también es conocida porque dos semanas después de llegar a Estados Unidos para estudiar se produjeron los atentados del 11-S y analizó los nuevos discursos sobre la seguridad y las restricciones migratorias dirigidas al mundo árabe e iraní con la serie de libros National Security Books. Y hay otra artista iraní, Shirin Neshat, representada en la galería italiana con una de sus características fotografías de la serie Mujeres de Alá. Se trata de autorretratos con textos feministas anteriores a la Revolución Islámica de 1979. Por otra parte, la artista afgana Kubra Khademi ha sacudido la feria con una pintura deuna orgía lésbica grandes líderes mundiales para reclamar los derechos de las mujeres afganas.
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'Uva', de Juan Gris.Victor Lerena / EFE
Una naturaleza muerta de Juan Gris de 4,2 millones de euros
Sea como fuere, a menudo las ferias de arte son como un microcosmos donde las turbulencias globales resuenan apaciguadas. En el mundo del arte es necesario medir muy bien el grado de realidad que es tolerable y la forma con la que se expresa. En esta edición de Arco, en la que hay 211 galerías de 30 países, 17 de ellas catalanas, la burbuja ha temblado un poco con una fotografía de familia en la que han participado cerca de un centenar de artistas para pedir la rebaja del IVA de las galerías.
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Y como cada año, las obras más caras las han llevado las galerías especializadas en las vanguardias. Leandro Navarro tiene la más cara, Uva, de Juan Gris, valorada en 4,2 millones de euros. Se trata de un artista poco representado en las colecciones públicas del Estado, aunque la Fundación Telefónica hizo un esfuerzo en los 80 para que lo estuviera. Guillermo de Osma tiene a la venta una naturaleza muerta de Giorgio Morandi por 3 millones de euros y un pequeño desnudo femenino de Henri Matisse por 2 millones de euros. En el terreno de la escultura, la galería Mayoral presenta una de hormigón de Chillida, Leku III (1,9 millones de euros). También tienen, reservado, un esbozo de Picasso de uno de los murales de la fachada del COAC. Al estar reservado, no revelan precio. Y Thaddaeus Ropac tiene uno de los gigantescos autorretratos boca abajo de Baselitz (1,5 millones de euros). Otra de las obras de más de 1 millón es la escultura colgante Esfera amarilla, de Jesús Rafael Soto, aunque en la galería Elvira González no concretan más su precio.
Lorca, Picasso, Roser Bru
La memoria histórica trae algunos de los hallazgos de esta edición de Arco. La galería Memoria expone España en el corazón (1983), una serigrafía de siete metros de largo con la que Roser Bru puso en paralelo el impacto de la Guerra Civil en la generación de sus padres, evocada por la cabeza del soldado cayendo de la célebre fotografía de Robert Capa, con cómo ella vivió el golpe de estado de Pinochet. Incluye fragmentos de dos poemas de Pablo Neruda para apoyar a la Segunda República y en recuerdo de Francesc Macià. Además, la galería expone la interpretación del Gernica del croata Dimitrije Bašičević Mangelos. Y dos galerías, Albarran Bourdais y Guillermo de Osma, exponen una escultura de un exultante Federico García Lorca, de Fernando Sánchez Castillo, y un retrato de cuerpo de José Caballero, respectivamente.
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Cerca de un centenar de galeristas y artistas se han reunido en la feria Arco para reclamar la rebaja del IVA de las galerías.José Antonio Rojo / Consorci de Galeries d'Art Contemporani
Reproches a Ernest Urtasun por el IVA de las galerías de arte
La lucha de los galeristas por la rebaja del IVA del arte continúa. Después de una semana de huelga y de concentraciones en los museos, este miércoles cerca de un centenar de artistas y galeristas se han hecho una foto de familia dentro de Arco al grito de "¡IVA cultural ya!". Dos de los artistas llevaban unos chalecos amarillos con unos lemas sobre la necesidad de los artistas de ganarse la vida con sus obras. La tónica general es la pérdida de competitividad respecto a las galerías francesas, italianas, portuguesas y alemanas, que aplican un IVA de entre un 5% y un 7%, mientras que en España es del 21%. Por muy buenas intenciones que ha manifestado el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, algunos de los galeristas que se han manifestado le reprochan la falta de interlocución.
"Aún no han confirmado la recepción de nuestra reivindicación; es una conversación estéril con una interlocución pobrísima con los ministerios", aseguraba Isabel Mignoni, de la galería Elvira González. La galerista Raquel Ponce, de Ponce+Robles, recordaba que las galerías de arte "son empresas privadas al servicio del público, que siempre tienen las puertas abiertas a cualquier persona, vaya a comprar o no". Y Jordi Mayoral, de la Galería Mayoral, subrayaba que, aunque se trata de "una causa lógica y sensata" no han recibido ninguna respuesta. Y se mostraba especialmente duro con Urtasun: "Es usted quien debe luchar con Hacienda. Usted representa a un sector que se ahoga; no puede mirar hacia otro lado".