Arte

La cerámica sin concesiones de Antoni Cumella

La galería Artur Ramon Art presenta la primera exposición individual del artista en Barcelona desde 1974

BarcelonaEl ceramista Antoni Cumella (1913-1985) es recordado como "enérgico, impulsivo y emprendedor". Tenía claro que quería ser artista desde que era un adolescente. También por su lealtad. El crítico Alexandre Cirici Pellicer le definía como un hombre "de ese tipo que César quería a su alrededor para evitar la presencia de traidores", "lúcido, constante, obstinado, fiel". Y el crítico André Barey aseguraba que era necesario visitarlo en su taller para poder ser testigo de cómo buscaba "un doloroso equilibrio entre el mundo exterior y el suyo". "Lo importante para Cumella es el hecho de confrontar con lo esencial, rechazar el conformismo y la frivolidad, no cambiar nunca la forma sin haber considerado profundamente el fondo", decía Barey.

Todo esto se puede ver con creces en la exposición que la galería Artur Ramon Art dedica a Cumella hasta el 13 de marzo. Se pueden ver una cincuentena de obras que datan entre los años 50 y los 80, entre piezas de turno, placas y esculturas. El legado de Antoni Cumella sigue en cierto olvido injusto, y esta exposición es una buena oportunidad para hacer justicia a su legado. La última exposición que se le hizo en Barcelona fue en la galería Dau al Set en 1974. Más recientemente, el Museo del Cántaro de Argentona le dedicó una en el 2015. Y en adelante está previsto que esté representado en la ampliación del MNAC.

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La cerámica que hay en el escaparate de la galería es impactante: es la última que hizo antes de morir repentinamente de un derrame cerebral. Algunas están inacabadas en una estantería que diseñó él mismo, y la foto de una que hizo su hijo Toni en el taller cuando él estaba en coma y hubo una helada excepcional. "Las inacabadas, sencillamente las cocí a baja temperatura para mantener la forma", dice Toni Cumella, considerado un referente en la cerámica aplicada a la arquitectura.

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Las piezas de turno, todas ellas de formas y colores diferentes, están expuestas sobre tablas formando grupos, como le gustaba mostrarlas a Cumella, que fue autodidacta. "Estuvo influido por la cerámica de las dinastías chinas Song y Ming, que estaba desprovista de ornamentación. La había conocido a través de libros en la biblioteca de Granollers, y mantuvo esa esencia de la forma y el esmalte hasta el final", dice Toni Cumella. En el momento de su muerte, Cumella era un artista reconocido aquí e internacionalmente, y un año después el Museo de Arte Español Contemporáneo le dedicó una exposición para homenajearle. "El padre no pidió una exposición, partía de la base de que si no le pedían era que no estaban interesados. Esto le trajo mucha pugna interior. Y nosotros hemos hecho lo mismo", dice Cumella hijo.

Antoni Cumella definía la cerámica como "una escultura de revolución". Es recordado porque era muy exigente, y destruía todas aquellas prendas que no le satisfacían. En cuanto a los esmaltes, uno de los mojones es el rojo conocido como "sangre de buey", es decir, un esmalte cobre cocido con reducción de oxígeno. Esto hace que, en vez de verde, se vuelva rojo. Es un esmalte oriental típico. "El padre tenía una voluntad muy clara del resultado final, el azar le ponía nervioso", dice Cumella hijo.

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En cuanto a las placas, llama la atención el hecho de que unas son cuadros informalistas y otras recuerdan las formas orgánicas de Gaudí y Jujol, que fueron sus profesores. Asimismo, pueden verse otros trabajos fruto de deformar un ladrillo y llevarlo a una dimensión artística. "Hay un paso de las piezas planas de relieve a las tridimensionales, pero no hacía diferencia entre unas y otras, todo es fruto de una forma de pensar la cerámica", explica.

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El desafío de salvar a los murales del edificio Sandoz

Antoni Cumella es también uno de los grandes artistas en cuanto a la integración de las artes en la arquitectura contemporánea entre los años 50 y 70, como puede verse en una de las obras expuestas: una maqueta del mural cerámico que hizo para la antigua sede de Sandoz. Éste es uno de sus trabajos más destacados en este campo. Ahora el mural ha vuelto a la actualidad por el debate que ha generado que le hayan fragmentado y trasladado durante la rehabilitación del edificio. Y las cortinas que han puesto delante chirrían. Ni el edificio, obra de Xavier Busquets, ni el mural estaban catalogados, así que los nuevos propietarios pudieron destruirlos sin problemas administrativos. El mural es un relieve continuo que dibuja las letras de la palabra Sandoz con un mosaico de piezas de gres esmaltado de distintos tipos. Las más destacadas son las placas cuyos volúmenes orgánicos recuerdan la arquitectura de Gaudí, como algunas de las que se pueden ver en la exposición en Artur Ramon Art.

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El edificio ha pasado a ser la sede de una sola empresa en un edificio de oficinas de alquiler bajo el nombre de Monumento. El mural estaba en la fachada principal, pero la nueva propiedad, FREO y BC Partners, quería abrirla para dar luz a la cantina, la cafetería y unas nuevas oficinas donde antes estaban las de mantenimiento. El arquitecto de la rehabilitación, Fermín Vázquez (estudio b720), les convenció para que conservaran el mural, y la propiedad aceptó el coste de conservarlo. Con la operación se ha perdido menos de un 10% de la obra, pero todas las placas con volumen se han recolocado. Ahora la obra está en dos partes en el fondo de la sala y en un lateral. "El edificio no estaba catalogado, y hubiera sido deseable que lo estuviera. Un caso como éste es complicado porque todavía no ha pasado tiempo suficiente para que la arquitectura y la artesanía de aquella época estén socialmente reconocidas, y todavía muchas veces son vistas como anticuadas, y no siempre se tiene la sensibilidad para mantenerlas", afirma el arquitecto de b72. En ese caso, el principal desafío fue "el económico", dice Garrido, porque fue una operación costosa. "Técnicamente, lo que se hizo fue cortar el mural en diferentes partes, reforzarlas con una estructura y trasladarlas. El tratamiento de las juntas hace que el corte apenas se vea", explica.