Arte

Cataluña desembarca en Venecia con ritmo y memoria histórica

La macroinstalación de Claudia Pagès 'Paper tears' cobra impulso con elementos de 'performance' y una gigantesca pantalla led escultural

'Paper tears', de Claudia Pagès en el pabellón catalán de la 61ª Bienal de Arte de Venecia
07/05/2026
4 min

VeneciaCataluña y las Islas Baleares toman la voz en la 61ª Bienal de Arte de Venecia. El proyecto de Claudia Pagès Paper tears [Lágrimas de papel] coge impulso con un slam poético y político de la misma Pagès y sus colaboradores que va desde lo más íntimo hasta la crítica política y social, a partir de los estragos del colonialismo. El punto de partida de sus discursos son una retahíla de marcas de agua del siglo XV encontradas en el Museu Molí Paperer de Capellades. "Cor coronado. Crowned heart. Sueño de incel. 1486. El amor coronado no es amor. Es el Sagrado Corazón de Jesús. Pequeño emperador, ¡todo el mundo te quiere mientras los mantengas vivos! ¿Qué referencias más extrañas", dice uno de estos textos.

"Somos cinco personas que especulamos sobre el imaginario de las marcas de agua, que para ellas no quieren decir nada. En los documentos encontramos la ley, el conflicto, y tú debes poner el lenguaje –explica Pagès–. Jugamos a hacer asociaciones, y al mismo tiempo que hablamos de nosotros mismos explicamos diferentes acontecimientos, entre los cuales están la expulsión de árabes y judíos, la colonización de las Américas... Cuando especulas sobre una imagen, también especulas sobre uno mismo. Es un proyecto muy autobiográfico, soy de Capellades, he crecido en el Molí. Las marcas de agua para mí han sido pequeños objetos que he tenido alrededor y que siempre me han creado curiosidad".

Para la comisaria del proyecto, Elise Lammer, Paper tears encaja de pleno en esta Bienal. "Creo que el proyecto de Claudia responde perfectamente a lo que invitaba a hacer la directora de esta Bienal, Koyo Kouoh, que es pensar en notas menores. Y en la práctica de Claudia está esta cosa de la transferencia de información de una manera más discreta, por debajo. Y también lo que es subterráneo y los flujos de agua", dice Lammer.

En otro de los textos, Pagès y sus colaboradores se remontan al inicio del reinado de los Reyes Católicos y llegan hasta hoy: "Mano con corona. Hand with a crown. Unión. Expulsión. Territorio delimitado. Vasallos y reyes. Pobres y millonarios. Musk, Bezos y toda la pandilla. 1475". Todo ello en una macroinstalación audiovisual que conserva el ritmo contagioso de las performances de los artistas. "El proyecto de Claudia se enmarca muy bien en el lema de esta Bienal, In minor keys. Me parece muy bonito cómo se ha conectado a través de estas filigranas del siglo XV, que son preciosas. Además, me gusta mucho cómo explica que aquel era un momento muy convulso, y realmente estamos seguramente en la Bienal más convulsa. Creo que este otro elemento también es muy importante", señala la directora del Institut Ramon Llull, Anna Guitart, en su primera Bienal de Arte de Venecia al frente de la institución. Para la consellera de Cultura, Sònia Hernández Almodóvar, el proyecto de Claudia Pagès “conecta patrimonio, memoria y reflexión crítica sobre los sistemas de conocimiento y poder”. “Es una exposición profundamente vinculada a la historia industrial de Cataluña a través del papel y del agua, un elemento que aquí, en Venecia, adquiere un simbolismo especial”, ha añadido.

 'Paper tears', de Claudia Pagès, en el pabellón catalán de la 61ª Bienal de Arte de Venecia.
'Paper tears', de Claudia Pagès, en el pabellón catalán de la 61ª Bienal de Arte de Venecia.

Paper tears se puede ver desde este sábado hasta el 22 de noviembre en la sede habitual del Institut Ramon Llull en Venecia, los Cantieri Navali, un antiguo almacén náutico. A lo largo de 2027 se podrá ver en Barcelona, en la Fabra Centre d'Art Contemporani. Los Cantieri Navali no son una sala de exposiciones nada fácil. Claudia Pagès ha salido airosa con una gran pantalla led de unos 10 metros hecha a medida. Tiene una forma sinuosa, evocadora de los canales venecianos. En un extremo y en el otro hay dos graderías hechas con corrugado, diseñadas por los arquitectos Miquel Mariné y Pol Esteve (GOIG). Las marcas de agua van apareciendo proyectadas con láser en las paredes. "La exposición está pensada como una especie de half-pipe de skaters, o un lugar donde puedas entrar, casi una dramaturgia o una opereta. Las plataformas nos introducen a la exposición a partir de diferentes niveles, como también pasa en Venecia –dice Pagès–. Mientras que las marcas de agua solo las podemos ver a contraluz, aquí las proyectamos con láseres que siguen siendo una filigrana".

Pagès define la sucesión de las diferentes partes de la proyección como un "vals": mientras que en algunos momentos los textos corren por encima de unas aguas oscuras, en otras aparecen Pagès, Feña Celedón, Ameen Metawa, Guillem Mont de Palol y Mònica Muntaner performando. "Cor. Heart. Año 1400. Empatía. Si te hace falta, ¡te la puedes tatuar! Soy guapa por dentro y por fuera! En Cusco, Perú, Viracocha se convierte en inca". Sí, el ámbito personal o cotidiano también es político. El pabellón catalá se sumará a la huelga prevista para mañana contra la presencia de Israel en la Bienal.

El MNAC en una mesa redonda sobre el futuro de los museos

Además de la inauguración de Paper tears, la presencia catalana en la Bienal continúa con la participación del director del MNAC, Pepe Serra, en una mesa redonda sobre el futuro de los museos en el Hotel Metropole de Venecia, junto con Maria Mediaas Jorstad directora del Kunstsilo in Kristiansand (Noruega), y Jessica Berlanga Taylor, directora de The Strauss en San Diego. La mesa redonda lleva por título Afrontar el futuro. Reimaginando los museos para el siglo XXI. El anfitrión es András Szántó, que abrió el programa público del MNAC sobre su ampliación, y el moderador es Ben Luke, de la revista The Art Newspaper.

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