Homenaje a Antoni Vila Casas, el gran irradiador de luz

La fundación del mecenas celebra el 40 aniversario con un acto en el Museo Can Framis

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Montse Viladomiu, en el acto de celebración del 40º aniversario de la Fundación Vila Casas en el Museo Can Framis.
29/10/2026 - 22:15 h

BarcelonaAntoni Vila Casas (1930-2023) eligió tres canciones que debían sonar cuando la fundación que lleva su nombre cumpliera 40 años: Mi amante amigo, una de las composiciones de Manuel Alejandro que popularizó Rocío Jurado; Cançó per a Joan Salvat-Papasseit, de Joan Manuel Serrat; y el Virolai, de Jacint Verdaguer y Josep Rodoreda. Las tres fueron interpretadas por la cantante Myriam Swanson, el guitarrista David Soler y la acordeonista Edurne Arizu el jueves en el Museo Can Framis, la joya de la corona del Vila Casas mecenas del arte contemporáneo, el hombre que "de una farmacia creó una industria farmacéutica; y de una pequeña colección de arte, una institución cultural para el país", tal y como dijo Montse Viladomiu, vicepresidenta de la Fundación Vila Casas y responsable del Área de Salud.

La canción de Manuel Alejandro remueve las aguas de la pasión desbocada con un punto de melancolía. Serrat dice de Salvat Papasseit: "Yo no prometo nada / solo camino [...] Y lo que piensen de mí / no me interesa nada". Del Virolai, son los versos "iluminad la catalana tierra / guiadnos hacia el cielo". Es como si Vila Casas se hubiera querido explicar mediante tres canciones, tomando prestados versos para sintetizar la autobiografía de un hombre apasionado y pícaro, comprometido con el país y amante de la capacidad trascendente del arte.

Tal como recordó Viladomiu, Antoni Vila Casas creó la fundación para "promover la investigación sociosanitaria", y más adelante incorporó en ella el arte contemporáneo, convencido de que la cultura es también "una vía de bienestar". Salud y arte, o farmacia y canciones, que diría Andrés Calamaro, estuvieron presentes en un homenaje planteado en dos partes presentadas por la periodista Helena Garcia Melero: una primera más íntima, y otra pensada como acto público. En la primera parte, con el expresidente Jordi Pujol entre los asistentes, participaron amigos como Ricard Julià (que leyó una carta de Vila Casas); Miquel Vilardell, presidente de la Real Academia de Medicina; Joaquim Uriach, presidente de la Fundación Orfeón Catalán Palacio de la Música Catalana, y del sector farmacéutico como Vila Casas; Javier Lucaya, exdirector médico del Instituto de Diagnóstico por la Imagen del Hospital Vall d’Hebron; Xavier Trias, exalcalde de Barcelona y ligado profesionalmente al sector sanitario; y Glòria Bosch, exdirectora de arte de la Fundación Vila Casas, que destacó su carácter dialogante y su curiosidad artística, indudable dado que, de muy joven, Vila Casas se vendió la moto para comprar unas pinturas de Josep Cusachs que le tenían fascinado, de acuerdo con la anécdota que explicó Viladomiu.

Uriach, después de glosar aventuras empresariales, recordó que el homenajeado era "una persona muy apasionada por la farmacia y un gran emprendedor", y completaba un retrato que Vilardell había empezado proclamando "los valores" de Vila Casas: "La amistad, que requiere esfuerzo y dedicación; el humanismo y la creatividad", valores al servicio tanto de la investigación científica como del arte.

Celebración del 40.º aniversario de la Fundación Vila Casas en el Museo Can Framis.

Posteriormente, en el acto público, Bernat Puigdollers, el actual director de arte de la fundación, habló impregnado por la frase que iluminaba la entrada a Can Framis: "Celebremos todo lo que podemos llegar a ser". Puigdollers, la última persona que Vila Casas incorporó al equipo, destacó el carácter juguetón del mecenas. "Una vez me dijo: «Mientras yo esté aquí, lo haremos a mi manera. Pero después ya será cosa vuestra»". Y sí, ahora es trabajo de otros continuar dando sentido a "un legado con objetivos titánicos". Por cierto, tanto Puigdollers como Viladomiu expresaron sus condolencias por las víctimas del accidente ferroviario de Toledo, y el director de arte también recordó a Robert Llimós, el pintor fallecido el 27 de octubre y a quien la Fundación Vila Casas dedicará una exposición que se inaugurará el 9 de noviembre.

El acto contó también con dos artistas especiales: Tom Carr, autor de la intervención artística que irradió luz y color en el homenaje, y Bernat Daviu, autor de un pastel, "una intervención gastronómica" en lenguaje artístico.

Los asistentes pudieron cenar, unos de pie, otros atesorando los asientos como posesiones atávicas, y que después fueron espectadores excepcionales de un concierto de Mishima con colaboraciones especiales de Maria Rodés, Clara Aguilar y Magalí Sare. Todo ello para celebrar un gran irradiador de luz, salud y arte.

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