Cultura 09/07/2021

Las artistas reclaman igualdad en Arco

La feria dedica los proyectos de artista exclusivamente a mujeres, que acostumbran a ser muy minoritarias

4 min
Obras de Mari Chordà al estand de la galería Mayoral a Arco

MadridDe los 100 artistas más cotizados, solo un 20% son mujeres, recuerda Diana Larrea, la autora de un vídeo imprescindible, especialmente en esta edición de Arco, en el que los 25 proyectos de artistas son exclusivamente de mujeres. El vídeo se puede ver en el estand de la galería Espacio Mínimo, se titula Una artista para cada día y es fruto de reunir 365 stories de Instagram sobre mujeres artistas desde la Edad Media que ella misma había publicado en esta red social. La música de la obra también es de una compositora, la mística Hildegarda von Bingen. “Instagram es una herramienta que la gente usa para usos personales y las empresas para publicitar sus productos. Yo ahí hago activismo feminista y al mismo tiempo lo convierto en mi pieza artística”, dice Larrea. También critica que las artistas son minoría en la feria, alrededor de un 25%, y que el año pasado el porcentaje de artistas españolas fue de un 7%. “Las mujeres artistas son minoría en la feria, pero esto lo explica que en las galerías hay menos mujeres. Una de las razones por las que no se da más apoyo a su obra es porque cotizan menos”, concluye.

En cambio, Soledad Sevilla es más optimista: “El panorama está cambiando. En el mundo del arte las mujeres artistas somos mayoría, como se puede ver en las facultades, pero se daba la repercusión a los hombres. Ahora no hay diferencias y las mujeres tenemos la presencia que tenemos que tener”.

Una de las ilustraciones del libro de Daniela Ortiz 'Papa, with P for Patriarchy'.

Entre los proyectos de artistas destacan los de dos catalanas, Mari Chordà (Amposta, 1942), con una decena de piezas de los años 60 y 70 en la Galería Mayoral (de 10.000 y 60.000 euros), y Magda Bolumar, en la Galería Marc Domènech (de 2.000 hasta 25.000). A Chordà le costó mucho poner en marcha su carrera, pero, en vez de agotarse jugándoselo todo a promocionar su obra, se involucró en luchas como recuperar el Espai Francesca Bonnemaison, donde hizo una exposición que la volvió a poner en el mapa, y la creación colectiva del desaparecido espacio LaSal Bar Biblioteca Feminista. “Ser artista también es abrir paso a otros artistas”, dice Chordà. Este no es el único espacio cultural de creación y de formación al que está vinculada. També lo está con Lo Llar, en Amposta, “un pulmón” para la localidad. Después de quedar “olvidada”, como dice el galerista Jordi Mayoral, Mari Chordà volvió a lo grande cuando formó parte de una exposición sobre pop art en la Tate Modern de Londres en 2005 y después le compraron obra el Museu Nacional d'Art de Catalunya y el Reina Sofia. “Fue una sorpresa tardía pero muy agradable, a estas alturas se puede decir que milagrosa”, dice Mari Chordà. A esta artista no le da miedo que el reconocimiento de las mujeres artistas se pueda convertir en una moda. “Prefiero que sea una moda al anonimato. La gente que tiene criterio ya ve qué es una moda y qué no”, subraya.

“Lo que es importante es entender que la igualdad es un problema social y que no se tiene que tomar como una moda sino como una actitud”, subraya. Otra de las artistas de la feria, la italiana Monica Bonvicini, denuncia al patriarcado con penes fláccidos de cristal. En otra pieza se pueden ver junto a un letrero con la palabra culpa (en la galería Krizinger).

El caso de Magda Bolumar (Caldes d'Estrac, 1936), que es la viuda del escultor Moisès Villèlia, es el de muchas mujeres: desapareció de la escena cuando fue madre y cuando el matrimonio se trasladó a vivir a Molló. “No ha dejado de trabajar nunca”, insiste Marc Domènech. Antes de la muestra de Arco, Domènech hizo una exposición de sus obras sobre papel de los años 60 y 70 que se llevó un premio GAC. Después de volver a la luz pública, le han comprado obra el Museu Nacional d'Art de Catalunya y la Fundació Vila Casas. 

Las mujeres tienen que soportar una problemática todavía más grave que la falta de reconocimiento: la violencia de género. En la galería Fernando Pradilla la artista brasileña Beth Moysés expone una instalación titulada Mil vínculos, con una máquina de coser y unas teles donde hay bordadas las iniciales de las mujeres españolas que fueron maltratadas por sus parejas durante la pandemia. 

'Mil vínculos', de Beth Moysés.

Mujeres artistas desde las vanguardias

A lo largo del recorrido por los dos pabellones de la feria Arco se pueden encontrar mujeres artistas desde las vanguardias hasta la actualidad. En la galería Guillermo de Osma exponen un esbozo de una mujer rubia de Maruja Mallo y un retrato femenino de Maria Blanchard. A pesar de que en la galería aseguran que los precios de las artistas no son inferiores a los de los artistas, sino que el problema es que hay menos, llaman la atención los precios de los dos trabajos: la obra de Mallo, una artista histórica con una producción escasa, cuesta 48.000 euros, y la de Blanchard, que fue reconocida en su tiempo como uno de los nombres destacados del cubismo, 80.000 euros. También quedaron en segundo plan y olvidadas muchas mujeres de la Bauhaus, pero se se las puede ver en esta edición de Arco en los retratos que los ha hecho Gonzalo Elvira, expuestos en el estand de la galería barcelonesa Rocío Santa Cruz, donde también hay una pieza de Mar Arza evocadora de las esculturas de tiza de Jorge Oteiza, fotografías de Colita de los años 60 y 70 que no se habían revelado y otras fotografías de Palmira Puig. 

También entre los más jóvenes hay una figura muy singular. La artista checa Anna Hulačová, que se formó como carpintera siguiendo los pasos de su padre, expone en Arco dos esculturas hechas con hormigón y un relevo de resina protagonizadas por una mujer sin rostro con una plancha y otra también anónima con una máquina de coser, un reflejo del reparto tradicional de papeles entre hombres y mujeres que Hulačová pasa por su criba entre doméstica y distópica. La artista checa está representada por la galería Pedro Cera, uno de los estands por donde pasaron ayer los reyes españoles durante el tradicional recorrido inaugural de Arco.

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