Decepció por la desclasificación de los papeles oficiales del golpe de estado del 23 de febrero, que no obliga a revisar ninguna de las narrativas dominantes sobre el asunto. En Madrid hay una rara coincidencia entre diarios y, por un momento, entierran el hacha de guerra para titular todos en el mismo sentido: que el rey emérito paró el intento de Tejero de suspender la democracia. El espíritu de la Transición revive, pues, aunque sea por un solo día. Y si se va fino, se puede ver que El País, a pesar de todo, le pone un filtro. Mientras Abc y El Mundo escriben “El rey paró el golpe” y La Razón hasta saca el cava para decir que los papeles “coronan a Juan Carlos”, el diario de Prisa escribe “Los archivos secretos del 23-F avalan el papel de Juan Carlos I”. Es decir, no los da necesariamente por buenos, solo consigna que la documentación refuerza el relato canónico.
A Cataluña, mientras tanto, el escepticismo es mayor. La Vanguardia: “Los golpistas del 23-F atribuyeron el fracaso a «dejar libre» al rey”. De nuevo, no sitúa a Juan Carlos bajo palió, sino que recoge la decepción de Tejero&Co. Y, a partir de ahí, la duda va creciendo. El Periódico escribe que “los golpistas del 23-F abandonaron a Tejero”, de manera que no le concede al exrey el honor de un titular restaurativo y, además, recuerda en un subtítulo que Juan Carlos se vio durante el juicio con los implicados. El Punt Avui directamente contradice que los documentos encumbren al emérito y asegura que “no aclaran el papel del rey”. ARA también recuerda que hay incógnitas y titula “Los documentos avalan la versión oficial”, una frase que pone el énfasis en la distancia que hay, o puede haber, entre la verdad sancionada por el gobierno y la realidad. El 23-F presenta zonas de sombra, así que la prensa, si quiere, tiene margen para seguir investigando y el papel del rey, incluso con los papeles desclasificados en la mano, merece seguir haciendo preguntas.