"Algunos me atacan cuando se enteran de que he trabajado en 'Sirat'"
Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas están nominadas al Oscar por el sonido del filme de Oliver Laxe
BarcelonaLa madrugada del domingo al lunes Amanda Villavieja (Barcelona, 1975), Laia Casanovas (Granollers, 1990) y Yasmina Praderas (Huesca, 1981) podrían ganar un Oscar por su trabajo como responsables del sonido de Sirado, la producción catalana dirigida por Oliver Laxe. Es la primera vez que los Oscar nominan el sonido de una película del Estado, así como la primera nominación íntegramente femenina en los 97 años de historia de las categorías de sonido de los premios de la Academia. "Es muy emocionante", resumía hace unas semanas Villavieja durante una videollamada compartida con sus compañeras de nominación. "Son dos techos que hemos roto, era muy difícil". Y hay que añadir aún otros dos: son el primer equipo cien por cien femenino que triunfa en Gaudí y Goya.
"Siempre había habido mujeres en los equipos de sonido: microfonistas, editoras de diálogos... Pero costaba más encontrar a mujeres encabezando los equipos. Y gracias a las políticas de paridad se ha conseguido romper esta barrera", explica Casanovas, que apunta dos datos: en Barcelona hay más mujeres trabajando en el sonido que en Madrid, y en España más que en los Estados. "Por lo que me han explicado las compañeras de allí, el porcentaje de mujeres en departamentos de sonido es mucho menor", añade. "En Estados Unidos el cine mueve mucho dinero –recuerda Villavieja–, y cuando hay mucho dinero, la gente que lo mueve suele ser hombre".
Casanovas pudo intercambiar impresiones con otros sonidistas durante las semanas en las que ella y Praderas estuvieron promocionando la nominación de Sirado en Estados Unidos –Villavieja estaba en México trabajando en un filme de Tatiana Huezo–, primero como candidatas de la shortlist de sonido y después como nominadas al Oscar. Durante estas presentaciones en diferentes ciudades ya intuyeron que el ruido de los bólidos de la película F1 era el gran rival de Sirado, pero también las fortalezas del trabajo de Villavieja, Casanovas y Pradera. "Muchos profesionales de sonido a los que presentábamos nuestro trabajo nos preguntaban cómo lo habíamos hecho para conseguir tal expresividad sin perder la esencia del sonido realista", recuerda Vilanova. Y no es casualidad, porque ésta fue precisamente uno de los grandes retos del sonido de Sirado, el pulso estético que marcó el trabajo de las sonidistas.
Un sonido realista y espectacular
Villavieja, responsable del sonido directo, fue la primera en incorporarse a la producción de Sirado. Forma parte del equipo de confianza de Oliver Laxe desde que trabajó en su filme Mimosas, y enseguida se dio cuenta de que el nuevo proyecto del gallego implicaba un cambio en la concepción del sonido. "Sirado está planteada como una película de aventuras, una road movie, y eso ya la diferencia de los proyectos anteriores de Oliver y me lleva a sonorizar los camiones, los espacios y los paisajes con una emoción determinada". Para Casanovas, que se incorpora como diseñadora del sonido en la fase de postproducción, el objetivo era que Sirado fuera "una película inmersiva" pese a la mezcla géneros ("Hay momentos de thriller, western, terror...", apunta) y, por tanto, había que añadir "un extra de intensidad" al viaje emocional del espectador. "Aunque partimos de la realidad y que trabajamos con un sonido orgánico, la clave era hacerlo lo más expresivo y espectacular, pero sin que sonara como una película extremadamente postproducida, conservando el realismo –explica Casanovas–. Es decir, encontrarle la máxima expresividad a un sonido no manipulado ni procesado".
Esta ambición sonora no fue entendida desde el primer momento por todo el equipo de Sirado. Villavieja recuerda que, cuando venían a la sala de mezcla colaboradores de la máxima confianza de Laxe como el guionista Santi Fillol o el director de fotografía Mauro Herce, saltaban las alarmas: "¿No estás yendo hacia un sonido demasiado espectacular?", preguntaban preocupados. Villavieja no lo sentía como un cuestionamiento, sino como un debate "muy bonito" entre departamentos. Tampoco era miedo a trabajar en los códigos del cine género, una voluntad que partía del propio Laxe. "Oliver ha reconocido que él tenía muchos miedos, pero no de ir hacia el género, sino de sonar como una película mainstream americana –dice Casanovas–. Y creo lo especial en el sonido de la película es que hemos conseguido esta fusión del cine de autor más documental y las formas espectaculares del cine comercial, pero quedándonos con el mejor de los dos mundos".
Abducidos por la 'rave'
Praderas, que lleva más de veinte años viviendo en Barcelona, es la responsable de la mezcla final, y toma los diferentes elementos sonoros para tratar de plasmarlo todo "de la manera más impresionista posible". "La mezcla de la rábano del principio fue un reto, porque son 20 minutos, y es importante experimentar las emociones de la comunidad raver –explica Praderas–. Tienes que atravesar todo este mundo sonoro e ir introduciendo el ambiente, los diálogos y la música, y que sea todo inmersivo". En esta escena, apunta Casanovas, el reto fue que la rábano de Sirado "era una rábano auténtica". "Las imágenes tenían tanta verdad que necesitábamos que el sonido también tuviera esa verdad –dice Casanovas–. Amanda grabó desde muchas distancias donde había resonancias diferentes para ver cómo actuaba el sonido del sound system sobre el espacio. Y para recrearlo, grabamos la música de Kangding Ray a través de unos altavoces como los de la película, para capturar ese muro sonoro que genera el sound system de la rábano y sentirnos dentro". Villavieja añade que la secuencia de la rábano tiene como objetivo "abducir al espectador durante 20 minutos" para después llevarlo de aventura y "hacerle un varapalo en el que todo se vacía de sentido y, a partir de ese momento, todo empieza a resonar".
De momento, estar nominadas al Oscar no les ha cambiado la vida ni la carrera. No han recibido ninguna oferta de Hollywood... O al menos ninguna en firme que pueda compartirse en una entrevista. Las tres sonidistas reconocen, eso sí, abiertas a nuevos retos profesionales. "Sería un sueño trabajar en Hollywood, pero sobre todo para tener recursos –dice Casanovas–. A Sirado lo luchamos y al final tuvimos presupuesto, pero en muchos proyectos no tienes los recursos y el tiempo para llegar a la excelencia". Para Villavieja, en cualquier caso, la prioridad sería trabajar "con directores o directoras que realmente tengan ganas de trabajar creativamente el sonido durante el rodaje". "Yo trabajo en rodaje, en el sonido directo, y es un sonido directo. Así que intento buscar pelis que me permitan ser lo más feliz posible", explica Villavieja.
¿Hay una manera de trabajar el sonido específica del cine de autor catalán? Villavieja le conoce bien, ya que debutó en el cine en el 2001 con En construcción, de José Luis Guerin, y posteriormente ha trabajado a menudo con cineastas como Isaki Lacuesta y Neus Ballús. "Yo creo que sí tenemos una manera de trabajar propia, que parte del vínculo establecido con estos directores y directoras, que son amigos –explica Villavieja–. Esto ya viene del máster de documental de creación de la Pompeu Fabra de donde surgió En construcción: allí no me sentía sólo una sonidista; para mí el sonido estaba muy vinculado a la dirección, no puedo separar las dos cosas". Casanovas se oye en algo más cerca del cine comercial que Villavieja a raíz de su trabajo con Oriol Tarragó, uno de los grandes diseñadores de sonido de Catalunya, del que fue ayudante. catalán tiene muchos. Y no es lo mismo trabajar para Jaume Balagueró que para Cesc Gay". Y no por ser diferentes uno debe dar menos importancia al sonido que el otro. "Extraño río es cine de autor y tiene una expresividad sonora muy grande –apunta Villavieja–. Al final, el sonido de las películas tiene que ver con las personas que las sueñan, porque las imaginan visualmente pero también sonoramente".
Pensado para el cine
Una de las alegrías que Sirado ha dado a las sonidistas su éxito en salas de cines, que ha hecho lucir más que nunca el trabajo de sonido. "Ahora que el cine se está televisando y todo tiende a explicarse a través de los diálogos, estoy muy agradecida de haber trabajado en Sirado, que es una película pensada y hecha para los cines", dice Casanovas. Para Praderas ha sido "muy emocionante ver cómo la gente escuchaba y apreciaba el sonido de la película". Las tres valoran muy positivamente el fenómeno que ha rodeado Sirado desde su presentación en Cannes. "De repente te das cuenta de que un cine que en principio parecía ser minoritario también puede funcionar al mismo nivel que el cine comercial", dice Villavieja, que ha vivido con sorpresa que Laxe se convirtiera en un personaje mediático. "Antes no aparecía en los medios, pero ahora de repente lo ves en todas partes y te sale todo el rato en Instagram, el cambio es abismal".
Las tres reconocen, de hecho, haber recibido "un jochero" de memes de Laxe en el móvil en los últimos meses, y también han percibido la polarización de opiniones en torno a la película. "Yo lo veo como algo positivo, está bien no gustarle a todo el mundo –apunta Casanovas–. Es normal cuando se trata de una película tan emocional y sensorial. Entiendo tanto a los detractores como a los entusiastas, porque si te dejas llevar te conduce a lugares increíbles, pero si no, puede generar rechazo". Sea como fuere, creen que la división de opiniones ha alimentado el fenómeno de Sirado. "Hay personas que me atacan cuando se enteran de que he trabajado en Sirado, como si yo les hubiera hecho algo –explica Villavieja–. Es una película que provoca reacciones muy viscerales. Y esto lo multiplica que Oliver se haya convertido en una figura pública, porque vivimos en la era del haterismo. Pero en el fondo es bonito que existan opiniones tan dispares".