El director de solo veinte años que revoluciona el cine de terror con 'Backrooms'
Kane Parsons debuta con un film que inaugura un nuevo paradigma visual
'Backrooms'
- Dirección: Kane Parsons. Guion: Will Soodik y Kane Parsons.105 minutos. Estados Unidos (2026).Con Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve y Mark Duplass.
Cuando tenía dieciséis años, Kane Parsons hizo unos cortometrajes basados en una creepypasta (leyendas espeluznantes que se originan y se viralizan en internet) llamada The Backrooms. Ideados como breves películas de terror de estilo found footage, los cortos se convirtieron en un fenómeno en YouTube y constituyen la base de la ópera prima de un cineasta que, con solo veinte años, ha revolucionado la taquilla norteamericana y, de paso, el género de terror. No es la primera vez que un autor derriba el frágil muro que separa la creación digital de la cinematográfica: de los hermanos Philippou a Curry Barker (director de la reciente, y también muy exitosa, Obsession), la renovación de cierto cine de género actual pasa por la colisión con el universo extraño de algunos de los más talentosos creadores de internet.
El de Parsons ha resultado ser el más extraño de todos: la creepypasta original solo es el punto de partida de un film extraordinario que, como el espacio que constituye su localización principal, se expande en múltiples direcciones y propone una visión distorsionada y delirante de la realidad. Este universo alternativo que el Clark (Chiwetel Ejiofor), el angustiado propietario de una tienda de muebles, descubre en su local es un interminable laberinto de paredes amarillentas, un no-lugar aséptico que podría recordar un deprimente edificio de oficinas (como el de la serie Severance), si no fuera porque pronto se revela como una especie de simulacro alterado del mundo. Parsons consigue combinar, con una madurez insólita para su edad, una síntesis de referencias previas (de los enrevesados laberintos mentales de Charlie Kaufman a los mundos extraños de David Lynch) y un impulso de renovación capaz de generar imágenes –el increíble diseño del espacio, pero también el de ciertos personajes difíciles de olvidar– que parecen querer inaugurar una nueva etapa, o al menos un nuevo paradigma visual, en el terror actual.