La primera resaca como aventura iniciática
El film de animación 'La isla olvidada' gravita hacia el territorio explorado por Michel Gondry y Charlie Kaufman en 'Olvídate de mí'
'La isla olvidada'
- Dirección: Joel Crawford y Januel P. Mercado
- 109 minutos
- Estados Unidos y Japón (2026)
- Animación
Cuando este crítico vio la antología de terror filipino Shake, rattle & roll a altas horas de la madrugada y en una copia de dudosa procedencia, no se podía imaginar que unos años después uno de los monstruos que aparecen en ella –la Manananggal, una criatura alada capaz de separar el torso de las piernas– tendría un papel destacado en una película de animación hollywoodiense para todos los públicos. Pero eso es justamente lo que plantea La isla olvidada, que tiene como protagonistas a dos chicas, Jo y Raissa, que han forjado su amistad a partir de la fascinación compartida por las criaturas folclóricas de su tierra. La noche en que se tienen que separar para emprender el camino hacia la vida adulta se les abre ante sus narices un portal que las conduce a la mítica isla de Nakali, donde montan una fiesta formidable… de la cual no recuerdan nada al día siguiente, y tienen que pedir ayuda a chicos-perro y demonios-bebé para arañar las pistas que les permitan deshacer el camino y volver a casa.
La sinopsis presenta el filme como una versión juvenil y mágica de Resacón en Las Vegas (con las bebidas energéticas sustituyendo otros tipos de sustancias), si bien su núcleo dramático acaba gravitando hacia lo que crearon Michel Gondry y Charlie Kaufman en ¡Olvídate de mí!. Por su parte, las formas fosforescentes y ultracinéticas de la propuesta también acusan la asimilación por parte del mainstream occidental de los códigos del anime, un orientalismo que quizás resulta un poco genérico para una película que comparte la ilusión de sus protagonistas: hacer vibrar al público con el imaginario de una cultura generalmente apartada de los focos de atención.