"Es más duro tener el síndrome de Tourette hoy que en los años 80"
En ‘Incontrolable (I swear)’, Kirk Jones lleva al cine la vida del activista John Davidson
BarcelonaCuando el director inglés Kirk Jones conoció a John Davidson para explicarle que quería dirigir una película sobre su vida, lo primero que Davidson le dijo fue: “¡Joder!”. Pero no era una invitación espontánea a joder sino uno de los tics verbales que han marcado su vida desde los 14 años, cuando se le manifestó el síndrome de Tourette. Davidson pasó en cuestión de semanas de ser un adolescente normal que sacaba buenas notas y tenía un grupo de amigos a ser marginado en la escuela, etiquetado como loco, apaleado por los compañeros y, en alguna ocasión, detenido por la policía. Su lucha por tener una vida digna, relacionarse con los demás y encontrar un trabajo son la materia prima de Incontrolable (I swear), la película inspirada por Davidson, que se estrena este viernes y que ya es uno de los grandes éxitos del cine británico de la última década, con más de un millón de espectadores en salas en el Reino Unido y premios como el Bafta al mejor actor de Robert Aramayo, que se impuso, entre otros, a Leonardo DiCaprio y Timothée Chalamet.
Jones, que en 1998 dirigió la popular comedia Despertando en Ned, se interesó por la historia de Davidson al ver los documentales que protagonizó cuando era adolescente (John’s not mad, de 1989) y cuando ya bordeaba la treintena (The boy can’t help it, de 2002). “Me fascinó la condición de John –recuerda Jones–. Era una buena persona que no podía evitar decir y hacer cosas terribles. Él solo quería tener una novia, pero cuando se acercaba a una chica y se presentaba, muy educadamente, de repente no podía evitar escupirle en la cara. Era terrible y trágico, pero a la vez gracioso”. Incluso Davidson se ríe de las barbaridades que salen de su boca, y cuando Jones le preguntó qué le parecería que su biopic fuera una mezcla de drama y comedia, se mostró encantado: “Así es exactamente mi vida, una tragedia absoluta y al mismo tiempo una broma hilarante”.
El hombre que gritó 'nigger'
Lo que no fue divertido fue la situación que se produjo el 22 de febrero en la ceremonia de los premios Bafta cuando los tics de Davidson se dispararon y gritó "nigger" a Ryan Coogler y Michael B. Jordan, que estaban en el escenario en aquel momento. El director y el actor deLos pecadores no reaccionaron, pero los gritos de Davidson se pudieron oír en la retransmisión de la gala y la polémica fue de las que hacen historia. Kirk Jones, que obviamente estaba presente, explica que los organizadores hicieron todo lo posible para evitar incidentes: sentar a Davidson lejos del escenario, cerca de una puerta por si necesitaba salir y sin nadie a la derecha para evitar golpes involuntarios. Al comienzo de la gala, además, se anunció que Davidson estaba presente y que quizá se oirían comentarios inapropiados debido a su condición. “Todo el mundo lo aplaudió, fue un momento de aceptación precioso, casi impensable para el John hace unos años –recuerda Jones–. El problema es que la BBC prometió que editarían sus comentarios de la retransmisión, y por eso se emitía con un retraso de dos horas. Pero hubo una confusión y dejaron uno de los gritos. La gente que había visto la película lo entendió de inmediato, pero muchos interpretaron que John era un racista o que si no se podía controlar le habrían tenido que poner un bozal”.
Días después del incidente, Davidson publicó un comunicado explicando su versión de los hechos, disculpándose y explicando cómo funciona el síndrome de Tourette. “Nos vimos después y parecía muy triste –explica Jones–. Le pregunté si estaba bien y me dijo que sí, que así era cada día de su vida, pero a una escala más pequeña. Sale a comprar leche, ve a una mujer en la tienda, grita alguna impertinencia y un marido ofendido viene a pedirle cuentas. Y él solo quería un poco de leche”. Curiosamente, aunque la inclusividad sea una tendencia al alza, las sociedades modernas y concienciadas son un campo de minas para las personas con síndrome de Tourette.
“Le pregunté si era más fácil tener Tourette en 1989, cuando muy poca gente entendía su condición, o en 2026. Y pensaba que me diría que ahora, porque la gente es más comprensiva, pero no, es al revés –dice Jones–. El lenguaje es hoy en día un terreno muy peligroso, comprensiblemente, porque en los últimos 10 o 20 años nos hemos esforzado por describir a las minorías de una manera apropiada, sin ofenderlas, y eso es un problema para una persona con Tourette. En cambio, el lenguaje que se usaba en la televisión en los años ochenta era muy crudo y ahora sería muy chocante para nosotros. Por lo tanto, era más difícil ofender a la gente. Así que sí, es más duro tener el síndrome de Tourette hoy que en los años ochenta”.