Cine

José Luis Garci: "Yo copié 'Casablanca' y nadie se dio cuenta"

El cineasta madrileño, homenajeado en el BCN Film Fest, habla sobre el cine actual, los clásicos y la crítica

30/04/2026

BarcelonaDurante su visita a Barcelona hace unas semanas para recibir el Premio de Honor del BCN Film Fest, José Luis Garci (Madrid, 1944) atendió a la prensa con ganas de hablar de cine y la tranquilidad de no tener que defender ninguna película propia. En teoría, Garci cerró su filmografía en 2019 con El crack cero, y no parece deseoso por volver a dirigir. “Ya no me apetece hacer cine, prefiero un mundo sin reuniones –asegura–. Además, habría que reunirse con las plataformas, que no sé muy bien lo que son. Cuando yo estudiaba, las plataformas eran lo que llevaba Bogart para estar a la altura de Ingrid Bergman”. Se nota que a Garci le divierte presentarse como una reliquia del pasado, pero después admite que sí, que él también está suscrito a Netflix y a “todas” las plataformas, pero “sobre todo a Movistar+ por el fútbol y DAZN por el boxeo”. E incluso ve series. “Me enganché a Succession y me gustó mucho el primer episodio deTrue Detective, y también El Pingüino. Es increíble que no le dieran el Emmy a Colin Farrell”, dice.

En cualquier caso, se asume como cinéfilo a contracorriente con el presente: “El cine va por un camino y yo por otro, y el que va por el camino equivocado soy yo, no acabo de pillarle el punto”. ¿El problema? Primero, que el cine es ahora “un plato combinado” en el que se mezcla todo. “Ya no se limitan a hacer una película sobre la negritud, sino que, además, es un western en el que salen vampiros. Los géneros se mezclan sin ton ni son y yo desconecto”. Garci también le reprocha al cine actual la duración: “A todas las películas les sobra una bobina, es decir, veinte minutos. Hay una necesidad de filmar y filmar continuamente. Debe ser la influencia de las series, que no se acaban nunca”.

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García no solo discrepa del cine moderno, sino también de los nuevos consensos de la crítica. Por ejemplo, del que situó la película de Chantal Akerman Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxellesal frente de la lista de mejores películas de la historia del cine en la gran encuesta de Sight & Sound de 2022. Cuando conoció la noticia, García volvió a ver la película y se reafirmó en su desacuerdo en el ensayo de 2024 The best? Devaneos sobre la mejor película de la historia (Notorius). “Para empezar, Jeanne Dielman no existiría sin Belle de jour de Buñuel, porque utiliza la misma idea de la prostituta elegante”, dice García. “Y la mujer es objeto de observación como si fuera un cuadro de Warhol. Cuando se baña y se masturba es Women in bath, de Roy Lichtenstein. En Akerman yo detecto la quietud de Dreyer, que a su vez es la de pintores como Hammershoi. Los tonos son muy silenciosos: el blanco de los azulejos de la cocina, los ocres del salón... Akerman había estudiado mucho, era muy inteligente”. En cualquier caso, el director madrileño atribuye el triunfo del film en la encuesta de Sight & Sound al “apoyo del movimiento feminista”, pero no se abstiene de señalar a otras directoras que él considera superiores como Dorothy Arzner o Ida Lupino. “Jeanne Dielman es interesante, pero le falta algo. ¿Por qué no tiene amigas? ¿Por qué ha montado un prostíbulo en su casa? ¿Y por qué aquel final? Explícamelo”.

Reivindicación tardía

Pero los cambios en el consenso crítico ya no sorprenden a Garci, que ha visto cómo la valoración de su propia obra revivía después de décadas de maltrato despiadado por parte de la crítica más exigente. “Estoy sorprendido, porque mis películas nunca tuvieron buenas críticas –reconoce–. Pero ahora hay una nueva generación a la que les encanta El crack y que me hablan del plano fijo de You're the one o de la aparición de Fernando Fernán Gómez en El abuelo. Yo estoy un poco perplejo, porque para mí las películas son las mismas, pero contento. Lo que me sabe mal es que Alfredo Landa no lo haya podido ver, porque a él siempre lo dejaron fatal”.

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De lo que no parece deshacerse todavía Garci es de la etiqueta de cineasta de la Transición, una fama adquirida con su trilogía inicial de películas, Asignatura pendiente (1977), Solos en la madrugada (1978) y Las verdes praderas (1979), y que el cineasta lleva con orgullo. “La Transición fue un gran momento en que todo el mundo puso España por delante y, aunque había tensiones, miraron de encontrar un camino posible para todos –afirma–. Mis primeras películas eran un reflejo de lo que pasaba en aquel momento. Pero es curioso, en Asignatura pendiente Pepe Sacristán acaba diciendo que no nos podemos pasar cuarenta años hablando de los cuarenta años anteriores. Y mira, ya llevamos ochenta años”. El director atribuye la “crispación” actual a un hecho: “A los españoles nos han puesto juntos, pero no nos queremos”, dice. Según Garci, “España es una chaqueta deteriorada, rota, con los bolsillos y los codos hechos polvo… Un horror”.

Aunque en el pasado ya anunció su retirada y se acabó echando atrás, ahora parece decidido a que su relación con el cine se limite a verlo y pensarlo. Que ya le gusta: Garci también votó en la encuesta de Sight & Sound y estaba convencido de que ganaría El padrino o alguna sorpresa como Rio Bravo de Howard Hawks, pero él votó por Casablanca. “El cine de Hollywood es Casablanca –afirma–. Lo tiene todo, es la historia de amor más grande y tiene un final agridulce cuando no se hacían muchas. Yo le tengo un afecto especial porque la copié y nadie se dio cuenta. Asignatura pendiente es Casablanca: un chico y una chica que se han conocido antes, cuando eran más jóvenes, y se reencuentran con ella ya casada. También hay una situación política complicada, con Franco muriéndose y el régimen cambiando. Y al final vuelven a separarse. Cogí un clásico y le di la vuelta”.