Cine

Noémie Merlant: "No volveré a interpretar nunca a un personaje trans"

Actriz, protagonista de la película 'Un año, una noche'

BarcelonaEra la pintora rebelde y desafiante de la aclamada Retrato de una mujer en llamas, por la que la nominaron a los César y a los premios EFE del cine europeo. En Un año, una noche, la película de Isaki Lacuesta sobre el atentado del Bataclan que se estrena este viernes, Noémie Merlant (París, 1988) es la superviviente que se niega a revivir la tragedia, que se traga el dolor y se dice a sí misma que vivir como si los atentados no hubieran sucedido es su manera de derrotar al terrorismo.

¿Dónde estaba el día de los atentados del Bataclan?

— En París, en el distrito 12. Estaba trabajando, preparando un papel. Pero dos días antes fui con un amigo a la terraza del restaurante Le Carillon, uno de los escenarios de la masacre. Y pensé que aquello me podía haber pasado a mí.

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¿Fue por eso por lo que inicialmente se resistía a trabajar en Un año, una noche? ¿Y por qué acabó aceptando el papel?

— Tuve dudas porque es muy delicado hablar sobre una tragedia como esta. ¿Cuándo es el momento adecuado para hacerlo? No sabía si estaba preparada. Pero mi agente me dijo que leyera el guion, que era muy emocionante y necesario. Primero vi las películas anteriores de Isaki y me parecieron llenas de humanidad, gracia y sutileza. Y cuando leí el guion me emocionó mucho.

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¿Por qué?

— Porque no hablaba de los ataques de la manera que hemos visto en los medios, que se centran en los ataques o los días posteriores, con mucha política, detalles impactantes y cifras. Como en el libro de Ramón Campos [Paz, amor y death metal ], la película describe el año posterior de las personas que estuvieron presentes durante los ataques. Es una historia sobre seres humanos, sobre cómo convivir con el trauma e incluso progresar, cada uno a su manera. Ramón, por ejemplo, necesitaba compartir su experiencia, pero no desde una dimensión política, sino humana. Céline, en cambio, no quería ni oír hablar de ello, y mucho menos compartirlo. Que la película exista no quiere decir que todo el mundo la tenga que ver, solo los que quieran o lo necesiten, como Ramón. Los vínculos y diálogos sobre el amor que muestra la película son, para mí, la respuesta más contundente que podemos ofrecer ante los ataques.

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Como dice, la Céline real no quería remover la experiencia de los ataques. Y, aun así, la ayudó a preparar el personaje y revivió con usted los detalles de esa noche.

— Tanto Céline como Ramón fueron muy generosos. Incluso nos ayudaron a preparar las entrevistas antes del estreno. Para un actor siempre es importantísimo nutrirse de la verdad porque ni Nahuel [Pérez Biscayart] ni yo estuvimos en los ataques y no nos podemos imaginar cómo fue aquello. Cuando conocí a la Céline real, ella había hecho ya la progresión que se ve en la película: había dejado de negar la realidad y se daba cuenta de la importancia de hablar del trauma. Aun así, nunca usa las palabras víctima o superviviente, como sí hace Ramón. Sea como sea, es importante que la película tenga los dos puntos de vista, el de Ramón y el de Céline. Hay muchos libros escritos por aquellos que quieren compartir la experiencia, pero también se tiene que dar voz a los que no quieren.

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¿Qué importancia le da al hecho de que en el guion o la dirección de una película haya voces femeninas? Las había en Retrato de una mujer en llamas, también en París, distrito 13 y en Un año, una noche, que tiene a Isa Campo como coguionista.

— Me hace sentir más a gusto, la verdad. Hablé mucho con Isa durante los ensayos. Intentamos ofrecer un punto de vista femenino de las escenas de pareja entre Ramón y Céline, que no son una pareja convencional: Ramón es el más frágil de los dos, incluso físicamente. Tratamos de encontrar detalles sutiles y delicados que ayudaran a hacer más real esta pareja, que no se parece a las que solemos ver en el cine.

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La criticaron por interpretar a una mujer trans en la película A good man (2020). ¿Cuál es su posición sobre la representación de las personas trans en el cine?

— Antes de hacer el papel no lo entendía, no llegaba a rascar la superficie del problema. Creía que las actrices podíamos interpretar cualquier cosa. Y antes de rodar la película trabajé con mujeres trans y ellas me decían que podía hacerlo. El documental Disclosure (2020) me ayudó a entender mejor la cuestión. Y, poco a poco, me fui dando cuenta de que detrás la polémica había razones poderosas. Al final, es parecido al movimiento 50/50 de Francia, que quiere aumentar la inclusión de las mujeres en el cine. Necesitamos crear un espacio de visibilidad para los actores trans, incluso si no son conocidos. Las personas trans siempre han estado representadas de manera negativa, como una broma. Y que un actor cisgénero como yo interprete a un personaje trans puede reforzar la sensación de disfraz y burla. Por supuesto, no volvería a interpretar nunca a un personaje trans.