La apoteosis del taconeo de Rocío Molina
'Calentamiento', el impactante espectáculo de la coreógrafa malagueña en el Teatre Lliure
'Calentamiento'
- Creación y dirección: Rocío Molina y Pablo Messiez
- Dirección musical: Niño de Elche
- Intérpretes: Gara Hernández, Ana Polanco, José Manuel Ramos Oruco, Ana Salazar, María del Tango y Rocío Molina
- Danza Metropolitana: Teatre Lliure Montjuïc. Hasta el 29 de marzo
Hay que calentarse antes de empezar. Y si estás calentándote, más vale que sigas calentándote porque si lo dejaras deberías volver a empezar. Y esto siempre es difícil. Lo dice la bailaora Rocío Molina, y por eso, mientras los espectadores se sientan en las butacas y no paran de charlar, ella hace ejercicios sobre una colchoneta en medio del escenario vacío. Y por eso cuando después de dos horas de apoteosis de tacones, del saludo del resto de la compañía y de un entregado aplauso con toda la platea de pie y sin querer irse, ella seguirá taloneando mientras suena elAchilipú de Dolores Vargas, la Terremoto.
Hay pues en este trepidante espectáculo un tipo de prevención sobre el futuro y una reivindicación de la fiesta. Talonear hablando consigo misma y con los espectadores. Sobre el cuerpo, sobre las piernas, sobre la respiración, sobre el sudor, sobre el agotamiento. Son sólo 35 minutos de calentamiento.
¡Qué manera de arrancar la función! En el flamenco más tradicional el reto del taconeo es la velocidad y no la duración, pero Rocío Molina no está por lo tradicional. Raíces flamencas con infiltraciones contemporáneas, con una mirada abierta y una imaginación desbocada que el dramaturgo argentino Pablo Messiez ha sabido moldear y modular para evitar caer en reiteraciones innecesarias.
Pero calentarse no es sólo hacer ejercicio. Puedes enardecerte en un dúo con una silla metálica. Puedes excitar una mirada con un hombre sentado delante. Puedes enardecer a quienes se han pasado la función dentro de un cubo de metacrilato cantando Jurado y bailando para que salgan y participen en una especie de rábano flamenca rubricada con un número donde la Molina taconea bajo una pirámide de sillas emulando el Roscón Poltrona.
Talonear incluso cuando la muerte te viene a buscar y le dices que no has hecho las maletas y que te queda todavía mucho por bailar. Por si acaso, claro, es mejor que no dejes de calentarte, de talonear.