Crónica

El ejemplo Rosalía o cómo vender la cultura de Barcelona en Madrid

Equipamientos culturales catalanes exponen su oferta en la capital española en un acto para tejer puentes con sus homólogos madrileños

20/01/2026

MadridCon el récord de reproducciones en Spotify que logró Lux, el último disco de Rosalía, sería plausible imaginar que alguna de las personas que han asistido este martes a la presentación de la oferta cultural de Barcelona en el Círculo de Bellas Artes de Madrid haya escuchado algunos de sus nuevos temas yendo hacia el encuentro organizado por Turisme de Barcelona. "Tiene el Coro de Cámara del Palau de la Música sonando cada día en el álbum", ha reivindicado Joan Oller, director general del Palau de la Música. "Se grabó en L'Auditori", ha añadido Víctor Medem, su homólogo en el equipamiento musical barcelonés. Se ha sumado el director del Gran Teatro del Liceo, Valentí Oviedo: "Rosalía no ha cantado al Liceu, pero hago un llamamiento que venga a cantar cuando quiera. No voy a quedar ahora mal respecto al resto", ha bromeado.

Con el ejemplo de la cantante catalana viva más universal como referencia de cómo vender en el exterior el talento local, los máximos responsables de los tres equipamientos han expresado la voluntad de tejer "alianzas" con la capital del Estado para que ambas ciudades "mejoren su posicionamiento" como destinos culturales. "Juntas seremos más fuertes internacionalmente", ha planteado Oller. Esta predisposición a colaborar para tener más proyección y atraer el interés de un visitante de mayor calidad se ha ilustrado con diversas iniciativas ya existentes en la capital catalana. Barcelona Obertura, festival anual de música clásica que organizan conjuntamente el Palau, L'Auditori, el Liceu y el Ayuntamiento, es una de ellas. "Hay cosas de Barcelona que me dan mucha envidia y que sin duda podríamos importar en Madrid", ha reaccionado Antonio Moral, director de la programación musical del Círculo madrileño, quien ha lamentado que en la capital estatal "no hay unidad de criterio" y "cada institución va por su parte".

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Durante casi cuatro horas, dirigentes de algunos de los principales equipamientos culturales catalanes –entre ellos la Fundació Miró, el Museu Tàpies, el Picasso y el Macba– han conversado entre ellos sobre el modelo cultural barcelonés. Han recibido respuesta de algunos de sus homólogos madrileños –del Teatro Real, Casa Encendida y Arte Madrid–, también invitados a intervenir. Una de las características que se han destacado de Barcelona es el protagonismo que tiene la sociedad civil en el impulso de la cultura, mientras que en Madrid, en cambio, se mueve principalmente desde las instituciones, que a menudo no están alineadas entre sí. Ni entre los distintos niveles –estatal, autonómico y local– de la misma capital estatal ni con las catalanas. El director general de Turismo de Barcelona, ​​Mateu Hernández, hizo un llamamiento a aproximarse, superar los conflictos a través de "cooperar" y "visitarse".

"Barcelona no puede no mirar qué pasa en Madrid y no colaborar", ha defendido Marta Lacambra, directora general de la Fundación Catalunya La Pedrera, quien ha explicado que el encuentro de este martes nació de la constatación común entre algunos de los ponentes catalanes que el porcentaje de visitantes españoles y, concretamente madrilen. "Los visitantes de Madrid están por debajo de los americanos o franceses", ha coincidido Pere Serra, director del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), quien también ha aprovechado el filón de Rosalía para recordar, en clave de humor, que el artista presentó justamente Lux en la Sala Oval del MNAC. "En un contexto de polarización, a Barcelona le irá muy bien si la cultura está en el centro. Es una estrategia inteligente", ha concluido Serra.

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