Prehistoria

Hallazgo excepcional de arte rupestre en la Noguera

Localizan una placa prehistórica con grabados a ambos lados en la Cova Gran de Santa Linya

BarcelonaLa Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, la Noguera) es como una puerta abierta al pasado y cada descubrimiento, un replanteamiento sobre cómo era la vida de nuestros ancestros. El último hallazgo del equipo del Centre d'Estudis del Patrimoni Arqueològic de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPArq-UAB) es una plaquita de hace 14.000 años (final del paleolítico superior) con grabados a ambos lados. En una cara hay un bucardo (una cabra autóctona del Pirineo que desapareció del paisaje catalán en enero del 2000) en movimiento y, en el anverso, la silueta de la Cova Gran con el cauce del torrente de Sant Miquel a sus pies. Se trata de la primera plaquita con grabados del paleolítico superior hallada en el Prepirineo de Catalunya. El verano pasado, el CEPArq-UAB, en el mismo yacimiento, localizó a una mujer sapiens de hace 14.000 años.

La persona que tuvo suficiente ingenio y talento para dibujar una gran cabra macho no se limitó a representarla. Usó un truco visual para capturar justo el momento en el que se incorpora después de descansar. Primero trazó la cara sobre la que se asienta una imponente cornamenta, después las líneas del lomo y el vientre, y las extremidades. Aprovechando algunos surcos de esta composición se hicieron nuevas líneas hasta dibujar otra figura alzada que se superpone a la anterior. Estos grupos humanos que todavía eran cazadores y recolectores, tampoco se limitaron a plasmar el paisaje tal como lo veían sus ojos. Tenían una intención y estaban comunicando algo, que hoy todavía no podemos descifrar: la Cova Gran combina una curva y dos líneas en zigzag, y lo hace con una economía de trazos que, según los arqueólogos, recuerda el diseño de un logotipo actual. 

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Hallazgo arqueológico en la Noguera

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“Es un arte nuevo, que rompe con las tradicionales representaciones prehistóricas de las cavernas”, afirma el arqueólogo Jorge Martínez-Moreno. “Tradicionalmente, los dibujos eran realistas, mostraban con detalle los animales, como si fueran fotografías; aquí buscan otra cosa, construyen figuras con trazos muy simples, las figuras están minimizadas a nivel formal, pero tienen un gran sentido expresivo y un alto contenido empático”, añade Martínez-Moreno. El lenguaje utilizado, explica el arqueólogo, tiene una modernidad que se puede encontrar en el arte contemporáneo o en el cómic. 

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“Hay placas similares, como la plaquita de Sant Gregori (Gironès), que se recuperó el 1930, o los hallazgos en el Hort de la Boquera (Priorat), en la Cova dels Fems y especialmente en el Molí del Salt, pero hasta ahora se pensaba que eran mucho más tardías”, afirma Martínez-Moreno. La técnica del carbono-14 ha permitido la datación de la plaquita localizada en el yacimiento de la Noguera.

Esta plaquita se hizo sobre una roca margo-calcárea, un material que no aparece en la Cova Gran, por lo que debían de transportarla hasta el abrigo, y tiene unas dimensiones de 11 centímetros de largo por 8 de ancho. Los trazos los debían de hacer con uno o varios instrumentos de sílex. La restauración posterior, que ha hecho Rafael Martínez Valle, investigador especialista en Arte Prehistórico del Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación de Bienes Culturales de la Generalitat Valenciana (IVCR+y), ha permitido reconstruir las composiciones.

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Una cueva con una historia de 50.000 años

La Cova Gran es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados que guarda en los sedimentos la historia de los últimos 50.000 años. En ella, se han hallado restos materiales de las comunidades que vivieron en el Prepirineo occidental, desde los neandertales y los primeros homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos. En los últimos años, el equipo del CEPArq-UAB ha detectado en la Cova Gran otros trazos esquemáticos, diseminados por las paredes del abrigo, que podrían explicar muchas cosas, realizados miles de años después por las comunidades pastoras que vivieron allí. 

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La cueva de Santa Linya estuvo intensamente ocupada porque está en un lugar estratégico, entre los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorçana, hacia las llanuras de Lleida, donde estas comunidades bajaban en invierno, y los Pirineos, donde ascendían cuando llegaba el verano para cazar los animales que pacían en ellos. ¿Qué explicaban y a quién lo explicaban estos grupos humanos cuando trazaban líneas esquemáticas en plaquitas y paredes? ¿Por qué decidieron diseñar figuras deformadas hasta hacerlas prácticamente irreconocibles? ¿Era un cambio de creencias, de su visión y comprensión del mundo? Son todavía muchas preguntas por responder que quizás posteriores hallazgos ayudarán a descifrar.