Arqueología

Descubren un carro ritual de bronce de la civilización tartésica

La pieza, decorada con divinidades y grifos, ha aparecido en el yacimiento de Casas del Turuñuelo junto a los restos de un banquete ritual del siglo V a.C.

BarcelonaLos últimos veinte años de investigación arqueológica han transformado por completo la visión tradicional sobre Tartessos. Los trabajos de excavaciones en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), han descubierto un carruaje de bronce del siglo V aC con una estructura y una decoración absolutamente inéditas en la península Ibérica. Según las primeras interpretaciones del equipo investigador, los únicos paralelos de una pieza de estas características se encuentran en la antigua Etruria, en la actual Italia, lugar de donde podría proceder originalmente. El hallazgo confirma que se trataba de una civilización compleja y conectada con las grandes potencias del Mediterráneo, que habitó el suroeste peninsular entre los siglos VIII y V aC.

La pieza se ha recuperado en el sector sur del edificio principal del complejo. El carro destaca porque conserva una riquísima decoración figurativa. En la parte frontal hay representado un Akhelōos, una divinidad fluvial asociada al inframundo, mientras que en los laterales aparecen dos grifos, criaturas mitológicas con cabeza de águila y cuerpo de león. Todo el conjunto descansa sobre dos ruedas también profusamente decoradas y está flanqueado en los extremos por dos figuras humanas con los brazos levantados que sostienen la estructura.

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"Se trata de uno de los hallazgos más relevantes realizados hasta ahora en este enclave tartésico", ha destacado Esther Rodríguez, codirectora de las excavaciones junto con Sebastián Celestino. Ambos lideran un proyecto pilotado por el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), un centro mixto del CSIC y la Junta de Extremadura. Más allá de la espectacularidad estética, el paralelismo con el mundo etrusco —una civilización que vivió el máximo esplendor en la Italia central entre los siglos VIII y V aC— refuerza la hipótesis de la gran conectividad de los tartésicos con el resto del Mediterráneo. Aunque la función exacta del carruaje debe determinarse en futuras investigaciones, Celestino apunta que "podría estar relacionada con actividades rituales, fundamentalmente vinculadas a los banquetes". De hecho, el carro apareció junto a la llamada habitación del banquete, el espacio donde se documentó la comida final que la comunidad del Turuñuelo celebró antes de sellar y abandonar el edificio a finales del siglo V aC.

Cerámica griega y egipcia

La excavación de este año ha puesto al descubierto otros materiales de importación de alto valor histórico. Junto con el carro, se han recuperado cerámicas procedentes de la región del Ática (Grecia), un recipiente de alabastro de origen egipcio y fragmentos de marfil decorados con representaciones de guerreros y motivos vegetales y animales. "Estos materiales nos proporcionan una información extraordinaria para comprender las relaciones comerciales entre Oriente y la península Ibérica", explica Rodríguez, que detalla que las tareas de conservación y restauración de las piezas se llevarán a cabo próximamente en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

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El descubrimiento de este carruaje etrusco cierra una campaña que se suma a un historial que desde hace diez años hace replantear los conocimientos que se tenían sobre las sociedades que vivieron en la península Ibérica. El proyectoConstruyendo Tarteso comenzó en 2017 con el hallazgo de los restos de un sacrificio masivo de más de 50 animales (principalmente caballos, pero también bueyes, cerdos y perros). Los esqueletos, dispuestos en el patio del edificio siguiendo un orden ritual muy estricto, constituyen la primera evidencia documentada de una hecatombe de estas dimensiones en todo el Mediterráneo antiguo. Posteriormente, en 2023, salieron a la luz las primeras representaciones de rostros humanos de Tartessos. En 2024 se añadió una placa de pizarra con un abecedario.