¿Se puede atrapar a los lectores con una novela escrita en versos alejandrinos?
'Sumer es aquí', de Anna Pantinat, es la primera epopeya postapocalíptica narrada en verso de la autora, publicada por Males Herbes
Barcelona"Yo creo que todos mis libros tienen algo relacionado con la mitología o con algún tipo de revelación. De buscar algo que no es evidente, hacer un hallazgo. Pero intento que cada libro sea muy diferente, o sea, procuro hacer lo que no sé hacer. Porque me parece que en literatura debemos arriesgarnos, ¿sabes?". Anna Pantinat (Barcelona, 1977) es una artista polifacética. Es profesora de secundaria a media jornada, miembro con su hermana Laia del grupo electro-punk garaje Pentina't Lula y, hasta hace poco, autora de cuatro libros de poesía, entre ellos Gozos posthumanos (2025), que está en proceso de musicar. Sumer está aquí es el quinto libro que publica y llega después de 13 años de trabajo.
"Cuando hice De repente, un verano [Premio Ventura Gassol 2012] partía de una experiencia personal, de haber trabajado en Cadaqués y de todas las cosas que me habían pasado, algo transformadas. El siguiente libro, Construcción de la Noche [Premio Joan Duch 2013], partía de un punto de vista más lírico. Sumer está aquí es mi tercer libro, en realidad. Tenía ganas de explorar la ficción. La literatura del yo es muy interesante pero quería hacer otra cosa", explica.
Fue en la exposición del CosmoCaixa Antes del diluvio, Mesopotamia 3500-2100 a. (2012) donde halló un poema de hace 4.000 años que la inspiró. "Hablaba de la destrucción y del sonido de las ráfagas sin voces humanas, del polvo que levantaba, de las cenizas y la devastación –leemos en el epílogo del libro–. Los perros ladraban y las cabras campaban, pero nadie respondía al lamento del último superviviente. orden, extrañamente moderna, visual y expresiva".
"Me interesaba mucho investigar alternativas al patriarcado, y vi que la mitología sumeria tenía diosas superpoderosas y agentes, que no eran madres o esposas como en la mitología griega", explica. También descubrió que la primera autora conocida fue una mujer, la sacerdotisa sumeria Enheduanna. "Primero publiqué otro libro que se llama Quien no se llama [Premio Ciudad de Manacor 2017], que tiene que ver con una mitología matriarcal". Mientras tanto, trabajaba en Sumer está aquí.
Contra los apocalipsis habituales
Pantinat parte del género literario del lamento por la ciudad destruida e imagina una Barcelona devastada por un meteorito donde unos pocos humanos han logrado sobrevivir en refugios. Talisa, estudiante de clásicas de 23 años, ha estado en el Refugio 18 y años después encuentra un grupo de adolescentes a los que explica el desastre. Es un relato postapocalíptico que mezcla narrativa y poesía. "Pensé que la épica –este género que originó la novela y que se escribía originalmente en verso– se estaba quedando obsoleta si sólo la reivindicábamos desde la lógica de la conquista militar", leemos en el epílogo.
La autora se pregunta por qué "no dejamos de repetir y rehacer" relatos catastróficos. "Supongo que tiene que ver con el miedo que tenemos de extinguirnos. ¿Qué pasaría si nuestra cultura o nuestra forma de ver el mundo dejaran de existir?", dice. Pero su intención es dar la vuelta a los valores sobre la naturaleza humana de estos relatos: "No quería repetir ciertas tendencias sobre qué ocurre cuando tenemos que sobrevivir. Parece que cuando vamos a la cuestión más primaria del ser humano, las mujeres deben tener hijos y los hombres deben luchar contra enemigos que nos quieren quitar recursos. Y, hostia, en este sentido."
Pantinado quiere dialogar con El mecanoscrito del segundo origen, de Manuel de Pedrolo. "El Mecanoscrito me fascinó. Lo he releído y me encanta. Pero fíjate que la misión de Alba es tener hijos, repoblar la tierra. Y esto es algo problemático, ¿sabes? Es una opción superhumana, válida y que me parece maravillosa, pero creo que también debemos explicar otras posibilidades de personajes femeninos". La misión de la Talisa es otra: "Le interesa más rescatar cuestiones culturales o históricas".
Por eso la catástrofe la causa un meteorito. "Si hacía un cataclismo ecológico, existía la cuestión de la culpabilidad del ser humano y me desviaba del tema del que yo quería hablar, que es el de la memoria como patrimonio. Sumer está aquí trata otro cataclismo o cambio de paradigma: actualmente, existen unas fuerzas reaccionarias que quieren recuperar un orden y una gente que no queremos volver a ese orden porque es muy opresivo, sobre todo para ciertos colectivos. El libro se ubica en este juego de fuerzas y resistencia".
Una trilogía en verso
Sumer está aquí se presenta como una novela. "La epopeya es un género en el que hay un desarrollo en el tiempo de un personaje y, por tanto, tiene una extensión más larga que un poema o recopilación de poemas. En un poemario hay mucha fragmentación y no hay trama. Aquí hay trama. He escrito este libro pensando en un lector de narrativa que espera quedarse atrapado en una historia, y eso." El libro está estructurado en 67 cantos escritos en versos alejandrinos de estrofa libre. Ésta es una de las razones por las que ha costado 13 años terminarlo. "Notaba que me faltaban herramientas narrativas, tuve que formarme un poco en la cuestión de cómo estructurar un relato para que tuviera interés. Además, escribía en alejandrinos, estaba todo el rato contando".
La elección del alejandrino no fue casual. Forma parte de la tradición épica y culta. Poetas ilustres, como Jacint Verdaguer y Josep Carner, lo han utilizado. "Verdaguer es una maravilla y tiene un elemento fantástico muy interesante. El alejandrino tiene una medida legendaria. Te ayuda a encontrar ese tono distanciado, de relato épico o mitológico. Además, los sumerios tenían una fijación con el número 6 y pensé: pues mira, 6 más 6, el alejandrino".
El libro es la primera parte de una trilogía. "Tenía muchos frentes abiertos y muchos personajes. Me pasaba de extensión y se me hacía una montaña. Y dije: primero hago un libro, probamos a ver qué tal, y después, si hay interés, continuaremos. Y entonces cuando lo comenté a los editores de Males Herbes, les pareció muy bien". El lector se quedará con muchos enigmas sin resolver: ¿quién salvó a Talisa? ¿Cómo termina su juicio? ¿Cómo se realizó la reconstrucción? "Todo esto debe desarrollarse. Pero, claro, necesita un cierto espacio. Si hubiera hecho un solo libro, habría tardado 25 años en terminarlo. Necesitaba parar".