Benet Salellas retrata a la Girona franquista en su debut como novelista
'Los jardines de la Nora', finalista del premio Just M. Casero, cuenta la historia real de una niña austríaca adoptada por una familia acomodada una vez terminada la Segunda Guerra Mundial
GeronaEsta novela nace en una sobremesa entre amigos a partir del testimonio de la madre de uno de ellos. Una historia desconocida, dura y anónima que retrata a las interioridades de las familias que "vivían bien" bajo el régimen franquista en Girona. Y también es el debut en el género del abogado Benet Salellas, ex diputado de la CUP y actualmente al frente de la defensa de Santos Cerdán, y finalista del 45º Premio de Novela Corta Justo M. Casero. "Creo que todos tendemos a escribir los que nos gusta leer —explica sobre la génesis del proyecto—. A mí me encanta la narrativa de ficción; estudié filología griega antes de hacer derecho. Siempre he tenido una faceta culturilla y tenía el reto de tratar de escribir un novelo. que sea anónimo y, así, si me validan, de alguna forma me sentiré más empoderado".
El resultado es una novela, Los jardines de la Nora (Universo), que a través de la voz de una niña retrata a la Girona gris del franquismo, y que en una semana ya se ha colado en el podio de los libros en catalán más leídos de ficción. En 1949, todavía en plena posguerra en la Europa que trataba de reponerse de la Segunda Guerra Mundial, un tren cargado de niñas procedentes de Austria hizo parada en la ciudad. El objetivo era que se rehicieran de los estragos físicos y psicológicos de la contienda. En el convoy, que fue recibido por cientos de gerundenses, viajaba Nora Pichler Herz, que con sólo cinco años dejó a la familia en Viena para ser acogida por una de las principales familias acomodadas de la ciudad. Mientras al cabo de unos meses el resto de compañeras regresaron a casa, Nora fue adoptada y se convirtió en Eleonora Figueras Xifra. Viviría en la Rambla en un piso noble con una de las familias más preeminentes del régimen, pero la relación familiar sería siempre tensa.
Una historia universal
En el libro, Salellas hace dialogar a la Girona de la época con Nora, en una historia que retrata el tardofranquismo, pero que también es muy universal. "Todo lo que escribo es real, pero se convierte en una especie de fábula, de cuento de Cenicienta, que en realidad aborda un fenómeno generacional: el de las mujeres tratadas como criadas", explica. Toni Ferran Pichler, hijo de Nora, opina que la novela salda una deuda con todas estas niñas y también remarca "la importancia de contar historias de gente anónima". Salellas y Ferran se conocieron a través de la escuela a la que iban sus hijos, y el abogado quedó cautivado por la historia. Y no sólo él. Tal y como explicaba la cineasta Isa Campo en una presentación del libro –en el Auditorio de la Merced de Girona– en el que no cabía ni una aguja, la novela también tendría muchas posibilidades de convertirse en película.
Mientras Nora nos cuenta su historia y hace viajar al lector hasta la Viena del 2025, Salellas aprovecha para retratar diferentes espacios de la Girona más gris; aunque algunos han desaparecido, o bien se están languideciendo, algunos aún resisten. "Podemos pintar las casas del Onyar de colores, pero todavía hay mucho gris —asegura—. Hay algunas familias de Girona que siempre han pensado que la ciudad era suya". Una de estas familias era la del matrimonio formado por el doctor Narcís Figueras y Concepció Xifra. En 1939, mientras por el valle de Sant Daniel resonaban los fusilamientos de los vencidos en el cementerio de Girona, se construyeron un chalet junto a Sant Pere de Galligants. Décadas después lo vendieron a cambio de que se demoliera y el solar se convirtiera en los Jardines dr. Figueras. "Ojalá el libro sirva para que, como reclama Benet, pronto tengamos los jardines de Nora", exclama su hijo.