'Biografía de X': una historia de secretos escondidos y falsas identidades
La Aguja Dorada publica en catalán la ambiciosa novela de Catherine Lacey
'Biografía de X'
- Catherine Lacey
- Traducción de Ariadna Pous
- L’Agulla Daurada
- 402 páginas / 23,90 €
Todos somos desconocidos para los demás. Todos y todas ocultamos partes de nuestro pasado; negamos aquello que nos escuece por dentro; guardamos secretos, a veces inconfesables. En la imposibilidad de que nos conozcan y de conocer reside el misterio de las relaciones humanas, cada vez más mediatizadas y adulteradas, ciertamente, pero complejas desde el origen del tiempo.
La norteamericana Catherine Lacey (Tupelo, Misisipi, 1985) es una autora con una exitosa trayectoria –bien merecida– que llega por primera vez al castellano con Biografía de X, una ambiciosa novela en la que se adentra en la personalidad de una artista singular que ha tenido más vidas que un gato porque ha cambiado incesantemente de identidad, como una Houdini que huye incesantemente de todo lo que la ata. “X es mi nombre y lo ha sido siempre, y aunque X no fuera el nombre que me pusieron cuando nací, yo siempre he entendido, antes de entender nada más, que yo era X, que no tenía ningún otro nombre, que el resto de nombres que me imponían eran falsos”. ¿Un genio o “una maníaca narcisista a quien tanto le daba lo que destrozaba en el proceso de crear sus obras”?
El enamoramiento repentino preside esta novela, que cuando salió la revista Time consideró la mejor del año. “Desde el instante en que nos conocimos, en abril de 1989, hubo un sentimiento indescriptible entre nosotros, un sentimiento que llegó tan de repente que no hubo ni tiempo de cuestionarlo”. Durante su relación con X, su mujer (C) sabe que esconde más preguntas que respuestas. Pero solo cuando aquella muere se da cuenta de que los interrogantes son muchos más de lo que imaginaba y esconden revelaciones que la llevan de sorpresa en sorpresa. “Lo que no sabía es que habiendo emprendido esta búsqueda me había condenado de mil maneras diferentes, que una vez abierta la caja ya no habría manera de cerrarla”.
La explicación de todo ello, del misterio que rodea a X, está en el origen, en concreto en el lugar donde nació, que mediante la ucronía la autora convierte en una teocracia hipervigilada de la cual es casi imposible huir. Pero es evidente que X puede huir de todo. Así, cuando a inicios de los años 70 aterriza en la Nueva York de Warhol y compañía –entonces reino de la libertad–, comienza su camino ascendente hacia el éxito, que hace de ella una especie de artista multidisciplinar total, siempre con la provocación como constante.
Por lo que C averigua a base de viajes y entrevistas a unos y otros, X utilizó un montón de pseudónimos y, asimismo, entró y salió de un montón de ambientes sin dar explicaciones. Hasta merecer una retrospectiva en el MoMA, que podemos considerar la cima del triunfo artístico. Habilmente, la autora la hace interactuar con gente como Tom Waits, Susan Sarandon, David Bowie, Sophie Calle o Wim Wenders. Mientras un puñado de fotografías que también hábilmente se ajustan al relato lo dotan de verosimilitud. Realidad y ficción sabiamente tejida.
Se adivina un cuestionamiento de los mecanismos de creación del arte contemporáneo, que la acercan a El mundo deslumbrante de Siri Hustvedt. Y, asimismo, juega con la metaliteratura como lo hace por ejemplo Enrique Vila-Matas. Lacey ha articulado un poderoso artefacto narrativo donde las relaciones homosexuales están más que normalizadas y no hace falta reivindicarlas, de manera que se ahorra hacerlo. Si la novela peca de algo es de una cierta frialdad, muy propia de la narrativa norteamericana. Y ante esta frialdad –inteligente, ocurrente, pero frialdad–, la constatación de que podemos amar a alguien de quien nada sabemos no nos libra de la sensación de que Biografía de X podría llamarse Radiografía de X.