Literatura

El doble asesinato de Guillem Agulló

Según Rafa Xambó, el crimen contra Guillem Agulló abrió las puertas a un proceso inenarrable que enmascaró los hechos, disculpó a los asesinos y criminalizó el movimiento nacionalista y antifascista valenciano

02/07/2026

'El asesinato de Guillem'

  • Rafael XambóRebel Edicions424 páginas / 26,95 euros

Guillem Agulló fue un joven nacionalista, antifascista e independentista valenciano de 18 años que fue asesinado por una banda de nazis en abril de 1993 en Montanejos (Alto Mijares). Su único crimen era ser conocido por sus ideas por su asesino, Pedro Cuevas. Cuevas le asestó una puñalada en el corazón. La muerte fue casi instantánea. El asesino y su banda abandonaron el lugar de los hechos cantando el Cara al sol. Este detalle es importante, porque en el juicio posterior se obligó a una testigo a cantar el conocido himno fascista, teóricamente para demostrar que la identificaba correctamente. Es solo uno de los muchos elementos surrealistas presentes en todo el asunto.Y es que el crimen contra Agulló abrió las puertas a un proceso inenarrable que enmascaró los hechos, disculpó a los asesinos y criminalizó el movimiento nacionalista y antifascista valenciano. Todo esto es lo que ha estado investigando pacientemente el profesor, escritor y músico Rafa Xambó durante cuatro largos años. El resultado de esta investigación es El asesinato de Guillem: mentiras, fascistas y togas, un voluminoso libro de más de 400 páginas, de letra apretada, que explica cómo se trató el crimen de Montanejos en el precario y colonizado ecosistema mediático valenciano y cuál fue el resultado judicial de todo ello.Este volumen es la culminación de toda una serie de iniciativas de diferente tipo que han mantenido el caso candente durante las últimas décadas. Hablo de la novela Guillem, de Núria Cadenes (Amsterdam Llibres, 2020) o del film La mort de Guillem, de Carlos Marqués-Marcet (2020). Este último título fue emitido por las televisiones de Cataluña, País Valenciano y Baleares, y consiguió cifras de más de 600.000 espectadores en total.Xambó, sin embargo, no hace ficción. El suyo ha sido un trabajo de hemeroteca y de mirar con lupa el sumario judicial. Sus conclusiones son inapelables: después del crimen, el principal periódico local, Las Provincias, inició una campaña brutal para disculpar a los asesinos, atribuyéndolo todo a una “pelea de jóvenes” (sic). Los otros medios (incluido Canal 9) también hicieron un papel incompleto y poco profesional, pero el diario de la Capital se llevó la palma.El final de una transición convulsa en el País Valenciano

Para quien no conozca la historia de Las Provincias, habrá que explicar que el diario fundado en 1866 por Teodoro Llorente (patriarca de la Renaixença valenciana) fue el principal agente, desde 1979, de la promoción del anticatalanismo en Valencia y la criminalización del nacionalismo. El episodio de Agulló, en realidad, era la guinda de un pastel podrido que había estado envenenando la sociedad valenciana durante veinte años. Al frente, la tristemente famosa María Consuelo Reyna.En realidad, la puñalada al corazón contra Guillem Agulló representa, de alguna manera, el final de la convulsa Transición en el País Valenciano. Una etapa de crímenes impunes (las bombas a Joan Fuster y otros intelectuales, las agresiones a las autoridades democráticas...) que Xambó se encarga de recordar para que no nos sorprenda nada la ridícula condena a Pedro Cuevas con que se saldó el juicio que tuvo lugar en Castellón de la Plana.Como colofón sardónico a esta historia, habrá que anotar qué hizo Pedro Cuevas –el chico que dice que mató a Agulló por razones esotéricas, juveniles y testosterónicas— después de cumplir los cuatro años de prisión a los que fue condenado. Enseguida se incorporó al FAS (Frente Antisistema) y se vio implicado en la Operación Pànzer. En esta redada, la Guardia Civil desarticuló una célula neonazi con armas y propaganda que se dedicaba a la caza de antifascistas e inmigrantes.Así se escribe la historia, indudablemente...

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