La historia de amor secreta de una señorita burguesa sale a la luz en los Encants
El dibujante Kim transforma en novela gráfica el diario que una chica escribió de 1938 a 1954
Barcelona"Hoy cumples treinta y seis años, Manolo, y como verás he recordado la fecha". Así comienza el diario que el dibujante Joaquim Aubert Puigarnau, Kim (Barcelona, 1941), compró en el 2007 en una parada de libros viejos en los Encants de Barcelona. "Me llamó la atención la letra, muy bonita, y que la autora le había regalado a su amor, un tal Manolo", recuerda. El dibujante quedó fascinado: en lugar de recoger todo tipo de vicisitudes, el diario se centra en una sola historia de amor que se prolonga a lo largo de unos veinte años. Una relación imposible, en realidad: cuando se conocieron, ella tenía 19 años y él 35 y estaba casado y con dos hijos. Además, Manolo se marchó pronto a vivir a Canarias, pero ella se mantuvo firme en su amor incondicional, alimentado sólo por un puñado de cartas, algún reencuentro puntual y, sobre todo, falsas ilusiones. Una historia novelesca pero trágicamente real que Kim revela al cómic El diario de la señorita Litgi (Norma).
A sugerencia de la dibujante y teórica del cómic Marika Villa, Kim ha optado por conservar el texto íntegro del diario y alternarlo con páginas de cómic que ilustran el relato, completando lo que no se dice pero que se intuye entre líneas. "Las primeras escenas transcurren en la piscina de un club de tenis donde ambos se conocen –comenta Kim–. Yo imaginaba que eran los años 60 hasta que, de repente, ella dice que ojalá se acabe la guerra, y me doy cuenta de que está escrito en 1938". La autora del diario, Mercè, era hija de un dentista de prestigio y formaba parte de la burguesía barcelonesa que durante la Guerra Civil no dejó de festejar o ir al cine, a la playa y al club de tenis. "Creemos que durante una guerra la gente se queda todo el rato encerrada en casa, pero también hacen vida normal. Sobre todo cuando eres rico, claro", dice el dibujante.
Pero la autora no era la típica chica burguesa de Barcelona. Celebra la llegada del bando franquista a Barcelona, sí, pero también estudia en la universidad, se independiza de sus padres para ir a vivir sola y destaca por su talante moderno. "Encontré una entrevista en la que hablaban de Mercè como una de las tres chicas que estudiaban medicina en España –apunta Kim–. Fumaba, llevaba pantalones e iba en Vespa. En aquella época, ¡imagínate!". Sin embargo, bajo esa emancipación había una entrega emocional absoluta a su Manolo. "Se pasa páginas y páginas llorando por este hombre, pero asegura que es feliz, y no va con ningún otro hombre –dice el dibujante–. Es un sacrificio muy bestia, porque deja su juventud, desde los 19 años a los treinta y muchos".
A medida que pasa el tiempo, Mercè deja entrever cómo le afecta sostener ese amor imposible. Ha dejado de ir a bailar, se refugia en los estudios y el trabajo y, exceptuando a su mejor amiga y confidente, todo el mundo piensa que es una soltera impenitente, sin capacidad para amar. Pero los sentimientos que esparce en las páginas del diario son arrebatados, incondicionales, de una intensidad abrumadora. Para Kim, la clave es la ausencia de Manolo: "Cuando él se marcha, ella le idealiza de una manera exagerada, y enloquece completamente cuando este hombre vuelve a Barcelona, pero no queda claro si vuelven a verse alguna vez más".
Más allá del diario
El diario termina en 1954, seis meses después de este encuentro, con el protagonista todavía enamorado, pero cada vez más consciente del precio que paga por vivir entregada a una quimera romántica. Kim se decidió a convertir el diario en cómic al ver la reacción de sus amigos cuando, en alguna cena, explicaba el hallazgo del diario. "Todo el mundo se quedaba boquiabierto y me di cuenta de que la historia de esta chica interesaba mucho a la gente", recuerda el dibujante, que ha completado el retrato del personaje en las últimas páginas del cómic gracias al testimonio de varias personas que la conocieron, incluso una buena amiga suya que aún vive. "Yo en realidad no hice ninguna investigación, pero la historia del diario corrió tanto entre los amigos y conocidos que mucha gente que la conocía vino a contarme cosas", dice Kim. "Con los años se convirtió en una mujer bastante progre y contraria a Franco, y se hizo muy amiga de un hombre gay, que yo llamo Joan Coma al libro, con quien salía muchísimo e iba a menudo al Liceu. Pienso que, al final, acabó siendo feliz". Casualidades de la vida, Kim conoció a este hombre hace muchos años. "Era un tipo fantástico, simpatiquísimo, y hacía cenas a las que me invitaron alguna vez –recuerda–. Incluso es posible que Mercè y yo coincidiéramos en alguna cena...".
Kim no sólo ha disfrazado el nombre del amigo gay: para evitar problemas legales con familiares de Mercè también ha cambiado al cómic su apellido, que en realidad era Lidji. Sin embargo, espera que con la publicación deEl diario de la señorita Litgi lleguen nuevos detalles sobre esta historia para completar el rompecabezas. Y quizás les añada a la obra en una futura y ansiada edición en catalán del cómic, que Norma publicaría sólo si la versión en castellano funciona. "Me gustaría mucho, sobre todo porque es la lengua en la que está escrito el diario", dice Kim.
Retirado desde 2015 deEl Jueves y, por tanto, de la serie de humor que le dio a conocer, Martínez lo hace, Kim mantiene una buena productividad pese a sus 84 años: en el 2023 publicó la biografía histórica Fouché (Norma) y en 2018 la autobiográfica Nieve en los bolsillos (Norma), sobre sus años en Francia como expatriado de la España franquista. "Es un nuevo camino que he descubierto gracias a Antonio Altarriba –explica–. Cuando me llamó para hacer El arte de volar yo ni siquiera sabía lo que era una novela gráfica. «¿Pero esto es un tebeo?», le decía yo. Y ahora, mira, se está vendiendo muchísimo: en el Salón de Zaragoza estuve más de tres horas firmando, por la mañana y por la tarde. Y gente de cierta edad y señoras, que antes nunca venían a comprar tebeos".