Novedad editorial

Monika Zgustova: "Cuando abandonas la lengua materna, a veces también tienes que abandonar tus sueños"

La escritora y traductora publica 'La traductora de los haikus', una historia de reconciliación familiar basada en sus vivencias

11/09/2026 - 08:33 h.

Barcelona"Sentía la necesidad de explicar a alguien mi vida, de repasarla para mí misma, de valorarla y de compartirla", escribe Monika Zgustova (Praga, 1957) en su última novela, La traductora de los haikus (Galaxia Gutenberg, 2026). La escritora y traductora atribuye la frase a la protagonista, Jana, una mujer nacida en Praga en 1939 que abandona su país para empezar una nueva vida en Estados Unidos. Jana es el alter ego de su madre, vive bajo un régimen comunista y tiene un dilema profundo: ¿qué debe pasar por delante, los principios éticos o la seguridad de sus hijos? A través de ella, Zgustova ficciona la historia de exilio de sus padres, de ella misma y de su hermano con una novela que mira de frente una realidad cruda y que, a la vez, busca la reconciliación.

Aunque se puede leer de forma independiente, La traductora de los haikus completa un proyecto literario de Zgustova que tiene su origen en un libro anterior, Nos veíamos mejor en la oscuridad (Galaxia Gutenberg, 2022). Allí relata la relación entre una madre y una hija marcadas también por el exilio y el proceso de adaptación a Estados Unidos. "Me di cuenta de que aquel libro era parcial, porque solo hablaba de los sentimientos de la hija. Para hacer justicia, empecé a escribir sobre la madre desde su infancia, que es cuando empiezan los traumas", subraya la autora, que añade que mediante la escritura ha hecho un ejercicio para reconciliarse con ella y que ahora la quiere "más que nunca". En la novela, Jana crece en plena guerra –el primer recuerdo que tiene es el de un soldado que la quería separar de sus padres cuando tenía cuatro años– y bajo el vínculo doloroso de una madre "cruel, pérfida, brutal y egoísta" que la tuvo con 19 años sin desearla y que no la trata bien.

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La historia de Jana está atravesada por la opresión constante y sofocante del régimen comunista. La fuerza de este dominio se acentúa cuando se casa con Tomáš, un joven profesor idealista, y empiezan a perseguirles. "Escribo mucho sobre el impacto de los totalitarismos en la vida humana, en la psique y el comportamiento. Desde el siglo XX los totalitarismos no cesan y es importante explicar que, en el fondo, la vida bajo el totalitarismo siempre es mucho más difícil que durante la democracia, porque cualquier decisión que tomas sobre tu vida no puede cambiar. Bajo un régimen autoritario no hay leyes, es arbitrariedad pura, y pueden hacer cualquier cosa contigo", señala Zgustova.

Después de intentar soportar las presiones del régimen y de desarrollar una enfermedad nerviosa, la protagonista consigue convencer al marido de escaparse a los Estados Unidos. La decisión no tendrá marcha atrás y marcará un antes y un después en la familia. "Ella sacrifica su sentido de la ética para sacar a los hijos del peligro. Eso es lo que hace la mayoría de gente durante las dictaduras, y de eso se alimentan los totalitarismos", dice Zgustova. La familia no se rompe, pero se divide en dos bandos: los hombres son inflexibles y defienden que no se debería ceder nunca a las presiones, mientras que la hija, Milena, comprende a la madre e intenta hacer de puente. "Ella es el elemento reconciliador dentro de la familia, y me gustaría creer que este también fue mi papel", afirma la escritora.

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Adaptarse a un país nuevo

La experiencia del exilio cobra fuerza a partir del segundo tramo de la novela, y lo hace desde la contraposición: mientras que para Jana supone una liberación, para Tomáš es una condena. "Ambos tienen más de 40 años, y les resulta difícil aprender la lengua y las costumbres del país. En Estados Unidos y en Canadá, el primer año de exilio es muy duro. La mayoría de la gente se deprime de verdad, que es lo que le pasó a mi familia", señala Zgustova. En la novela, escribe que Tomáš y los hijos "se sentían como si se hubieran perdido en un mundo que no entendían", mientras que para Jana aquella es una época feliz.

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Para reflejar el impacto del choque cultural, la escritora –que también es traductora del checo al catalán y al castellano– se fija en los idiomas. "Yo llegué a Estados Unidos con 16 años. Quería ser actriz de teatro, pero en el nuevo país ya no era una opción. Cuando abandonas tu lengua materna, a veces también tienes que abandonar tus sueños", explica Zgustova. A pesar del exilio, ella siempre ha intentado cuidar el checo. "En el intento de aprender otras lenguas, hay gente que ha perdido su idioma materno. Yo no quería que eso me pasara, porque me daba miedo perder mi identidad. Cuando llegué a Cataluña, me puse a traducir del checo al catalán, pero siempre he estado en contacto con la lengua materna a través de escritores checos, y eso me ha ayudado muchísimo", subraya.

Al final, Jana sale adelante sobre todo gracias al amor, la lengua y la belleza concebida a través del arte. Cuando la protagonista toca fondo, decide aprender japonés y ponerse a traducir haikus para hacerlos llegar en su lengua materna a la República Checa. De esta manera, Zgustova rinde un homenaje "a los traductores y a las traducciones hechas por un ser humano", así como a la poesía. "La belleza y la creación son su salvación", concluye la escritora.