Obituario

Muere António Lobo Antunes, gran autor de las letras portuguesas

El escritor, de 83 años, había publicado títulos como 'No entres tan rápido en esta noche oscura' y 'Exhortación a los cocodrilos'

Act. hace 2 min

BarcelonaEl escritor António Lobo Antunes, uno de los autores más importantes en lengua portuguesa, ha fallecido este jueves a los 83 años. En 2007 recibió el premio Camões, el de mayor prestigio para la literatura en portugués, y ha sido durante años un eterno candidato al Nobel. Su obra despliega una gran profundidad psicológica con una prosa original, poética y compleja, ofreciendo un retrato de la sociedad portuguesa del último siglo. El gobierno portugués ha afirmado que "su legado es una crónica de la humanidad". Entre los títulos más destacados se encuentran Exhortación a los cocodrilos, El esplendor de Portugal y No entres tan rápido en esta noche oscura.

Lobo Antunes, nacido en Lisboa en 1942, creció en el seno de una familia aristocrática que vivía en las afueras de la capital portuguesa, en una casa rica situada en un barrio pobre, como había descrito en novelas autobiográficas como Sôbolos rios que vão, de 2010 (Sobre los ríos que van en la edición en castellano). Hijo de un prestigioso neurólogo, se licenció en medicina ya continuación, con 26 años, fue llamado a filas en el ejército como médico en la guerra colonial de Angola, de 1971 a 1973. Allí conoció a Ernesto Melo Antunes, uno de los líderes de la Revolución de los Claveles, con la que Lobo Ant. El conflicto bélico marcó toda su literatura y era un tema recurrente, en novelas como O esplendor de Portugal (1997; El esplendor de Portugal en la traducción de Joan Casas editada por Proa en 1999, una de las más excepcionales.

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En obras como Da natureza dos manantiales (2015) retrató de forma indirecta cómo fue su juventud en la mansión de Cascais bajo el influjo paterno y de la guerra. "Era una guerra de niños, los soldados tenían entre 18 y 21 años y los oficiales hasta 25", recordó en una visita a Barcelona en el 2019. El escritor aseguró que tuvo "mucho miedo" y que pensó en ir a París a hacer "la revolución desde los cafés", pero temió que después no pudo volver a su país. La experiencia como alférez aparece en otros libros, y de esa época es Cartas de guerra, las cartas que enviaba a su primera mujer, ya embarazada. Quizás fue justamente aquella experiencia que le hizo simpatizar con la causa catalana, y ya en el 2014 firmó a favor del derecho a la autodeterminación y en el 2021 se significó en defensa de la amnistía de los presos y exiliados políticos. El autor conocía bien a Barcelona, ​​y había tenido amigos como Juan Marsé, Anna Maria Moix y Carmen Balcells. "Hay dos cosas que merecen la pena en esta vida, el amor y la amistad, el resto es una mierda", afirmó en esa visita.

Lobo Antunes se dedicó a la psiquiatría hasta que lo dejó del todo por la literatura. De hecho, su primer libro, publicado en 1979, Memoria de elefante, tenía como protagonista a un psiquiatra de Lisboa con vocación literaria que narra su crisis existencial y de identidad. Enseguida se convirtió en un autor tan prolífico —el mismo año publicó también su segunda novela, Hueso cose de Judas; En el culo del mundo en la edición en castellano— como valorado y reconocido internacionalmente. La mayoría de sus títulos están disponibles en castellano, y algunos de los más destacados se han traducido también al catalán, como Manual de los inquisidores (1996; Ediciones 62, 1998), Exhortación a los cocodrilos (1999; Proa, 2000) y No entres tan rápido en esta noche oscura (2000; Proa, 2002).

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La memoria era el motor de su escritura, que le llevaba a abordar de forma fragmentaria —con un enjambre de escenas, frases, personajes, lugares que el lector debe recomponer—, temas como la soledad, la vejez, la muerte, el amor y la locura, además de la guerra. "Las imágenes me llegan sin saber muy bien cómo ni de dónde", decía. También había escrito sobre el toreo (¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?) y sobre el cáncer que había sufrido (Sobre los ríos que van). "Durante la escritura hay momentos de gran plenitud y sólo por estos momentos ya vale la pena escribir", proclamaba el autor. También afirmaba: "Solo soy Lobo Antunes cuando escribo". Esto es lo que quedará para la posteridad.