"Ha muerto de tristeza": adiós a Marjane Satrapi, autora de 'Persépolis', a los 56 años
La dibujante y cineasta francoirania se había retirado de la esfera pública después del fallecimiento de su marido
BarcelonaLa dibujante y cineasta franco-iraní Marjane Satrapi ha fallecido a la edad de 56 años, según ha comunicado su familia a la agencia AFP. Satrapi llevaba meses retirada de la esfera pública a raíz del fallecimiento de su marido, el productor y actor Mattias Ripa, fallecido el 8 de abril de 2025. "Marjane Satrapi ha muerto de tristeza poco más de un año después de la muerte de Mattias Ripa, su marido y el amor de su vida", indica el comunicado que ha hecho público la familia de la dibujante.
Nacida en Irán en 1969, Satrapi utilizó su obra como dibujante como vehículo para denunciar las restricciones y represiones de la Revolución Islámica que tuvo lugar en su país en 1979. Persépolis, su obra más célebre, es un relato autobiográfico sobre las dificultades de crecer en un estado teocrático. Galardonada con el premio Princesa de Asturias de comunicación y humanidades por ser "una voz esencial para la defensa de los derechos humanos y la libertad", Satrapi revolucionó el uso de la memoria histórica en el cómic y nunca se dejó encasillar por las modas.
Su vida y la de su familia quedaron marcadas por las profundas restricciones a la libertad que impuso la Revolución Islámica de 1979. Esta experiencia adolescente quedó inmortalizada en Persépolis, su obra autobiográfica capital, que en 2007 adaptó al cine de la mano de Vincent Paronnaud. La película de animación recibió numerosos galardones, como el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2007 y el César a la mejor ópera prima y a la mejor adaptación, así como una nominación a los Oscar en 2008 en la categoría de mejor película de animación.
El exilio llevó a Satrapi a instalarse definitivamente en Francia y a convertir París en base de operaciones, aunque siempre tuvo su país de origen muy presente. "Irán siempre será mi hogar, aunque hace veinte años que no vivo allí. El cielo no es igual en todas partes —decía la autora sobre la nostalgia que sentía en una entrevista a el ARA—. A mí me han robado mi pasado, y por eso intento recuperarlo a través de mis cómics y películas", añadía.
Satrapi formaba parte de la generación de los dibujantes que revolucionaron el cómic francés en los años noventa y principios de los 2000. A través de Christophe Blain, entró en contacto con otros autores del colectivo L'Association como Joann Sfar y David B., que combinaban la fantasía y el cómic autobiográfico, a menudo para explicar situaciones familiares o históricas complejas. Entre los referentes de estos dibujantes, y también de Satrapi, estaba el norteamericano Art Spiegelman, el autor de Maus, el cómic que se adentraba en el holocausto a partir de la experiencia del padre, que sobrevivió. De hecho, ella misma admitió el impacto que tuvo Maus en su obra, un corpus que además de Persépolis incluye otros cómics también traducidos al catalán como Bordados (2003) y Pollo con ciruelas (2004) y El suspiro (2004).
A pesar de la distancia y la censura que el régimen iraní aplicó a sus obras, Satrapi rechazó siempre el papel de víctima. "Tengo una vida privilegiada porque hago lo que me da la gana. Si yo oso quejarme, entonces el 95% de la población directamente debería suicidarse", aseguraba.
Satrapi era una mujer magnética e indomable, que defendía su manera de vivir. Se definía como un personaje "nada a la moda" y con orgullo: "No soy macrobiótica ni ecologista, no como yogures con bífidus, no hago deporte, no pienso operarme y no tengo ninguna intención de adelgazar —explicaba a el ARA—. Preferiría morir joven que a los 95 años. Así la gente me compadecerá", aseguraba, con su característico humor negro. Aun así, mantenía la esperanza en un mundo a veces hostil: "De lo que estoy orgullosa es de no haberme convertido en una cínica, con todo lo que he vivido. ¿Cómo lo evito? Creyendo en el arte, en las personas, en las historias de amor".
Como cineasta, Satrapi dirigió también los films La bande des Jotas, The voices y Madame Curie. En esta, la autora se sumergió en los diarios y cartas de la científica polaca para despojar al personaje de los mitos patriarcales y mostrarla como una mujer dura, compleja y apasionada, enfrentada a la misma xenofobia y machismo que continúan vigentes hoy en día. Para Satrapi, el cine tenía una gran virtud por encima de la pintura o el cómic: "El cine es una experiencia emocional. Es una máquina de crear empatía, de provocar compasión —aseguraba a el ARA. Yo no puedo cambiar el mundo. Puedo hacer que alguien se cuestione algunas cosas durante un par de segundos, pero poca cosa más", añadía.