Literatura

"Bofias y gobiernos tienen la Rambla atascada con grandes manojos de turistas que no nos dejan pasar"

El Ateneo Barcelonés celebra un bingo artístico con la participación de Enric Casasses, Maria Sevilla, Oriol Sauleda y Xavi Lloses

Raíz cuadrada Julio a la fresca 26 ateneo barcelonés barcelona
07/07/2026
3 min

BarcelonaSi llegas al Ateneu Barcelonès y te saluda una cabeza grande con el rostro arrugado de Josep Carner es el indicio inequívoco de que aquella noche solo pueden pasar cosas buenas, diferentes y emocionantes. "Hoy nos dejaremos guiar por la institución más importante y una de las más menospreciadas de nuestra vida: el azar", ha proclamado el poeta y rapsoda Oriol Sauleda al inicio del espectáculo L'arrel quadrada, un heteróclito collage de acciones artísticas que ha incluido lecturas de Enric Casasses, Maria Sevilla y Júlia Bacardit, un duelo de esgrima entre modernistas y novecentistas, acciones sónicas a cargo de Xavi Lloses e incluso una pequeña sesión de gimnasia coral al ritmo de un violinista de la Riba Orquestra.

Sauleda ha oficiado de maestro de ceremonias de una partida de bingo divertida y con mensaje de casi dos horas en plena canícula, una semana después de que Biel Mesquida inaugurara el ciclo Juliols a la Fresca. "Si hay rentistas en la sala, daos por aludidos, os diría Jacint Verdaguer –ha proclamado Maria Sevilla tras recitar Caritat, poema que el autor de Canigó escribió en 1885–. Verdaguer tuvo los bemoles de vincularse demasiado con la pobreza de Barcelona, una ciudad que si la pensamos ahora es inevitable referirse a la crisis de la vivienda".

Cada número que Sauleda ha cantado desde el estanque del jardín romántico, con unas orejas de conejo en la cabeza y botas de agua en los pies para no sufrir una resbalada, invocaba a uno de los participantes. La arquitecta Benedetta Tagliabue ha paseado una maqueta de la reforma del mercado de Santa Caterina mientras defendía el paso "de una ciudad cerrada y amurallada a una ciudad abierta, con muchos árboles y llena de luz". Este elogio contrastaba con la proclama "Soy una zorra de postal" que repetía un miembro de la asociación Arcoiris poco después de la participación de Enric Casasses, que ha recitado un poema de amor ambientado en la Barcelona actual y uno que proponía un viaje "al final de los años de Franco y el principio de la transición [sic]". Si entonces se creía posible una "revolución social total, no política", hecha desde la Rambla, que era "el arcacalle de casa", en 2010, año de escritura del poema, las cosas habían cambiado: "maderos y gobiernos tienen la Rambla atascada con grandes tufos de turistas que no nos dejan pasar".

Un barrio con muchas capas

Júlia Bacardit ha leído un fragmento del libro El Raval a deshora (Núvol, 2024). "El Raval es de sol, pero tiene muchas capas", ha comenzado, antes de recordar que en el barrio hay "droga, barullo, suciedad, acoso de alta y baja intensidad e insomnio", un lugar donde "todo el mundo tiene licencia para gritar". También para lucir, con la ironía mordaz de Remi Fa, el cantautor francés instalado en Barcelona que ha congelado una parte de las sonrisas del público: "Somos los guiris que hablan catalán / el 1 por ciento de toda la Costa Brava".

Poco antes de que ocho personas del público cantaran bingo, Enric Casasses ha recordado que hasta que no se pinta "el grafiti, una casa no está acabada", y Maria Sevilla ha invocado a Mercè Rodoreda de El carrer de les Camèlies y el bar Kentucky de uno de sus poemas: "No es de madrugada si no acabo en el Kentucky, pidiendo un trago".

El espectáculo ha continuado todavía un rato, con la reencarnación –durante cinco minutos– de un Ildefons Cerdà enfadado con todas las modificaciones de su plan. En nombre de la Fundació Arrels también ha subido al escenario Sergi Mejías, que pasó de ser "una persona adinerada a no tener nada por culpa del alcohol y tener que vivir en la calle". "Cuando veáis a alguien como yo en la calle pensad que soy uno más, pero antes de acabar así tuve una vida como la vuestra –ha dicho–. Y cada vez, por desgracia, hay más gente como yo, en Barcelona".

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