Novedad editorial

La novela sobre el colapso que nace de un plato de macarrones

Irene Rubio debuta con la novela 'Serás el valle', una distopía protagonizada por mujeres que ha ganado el premio Documenta

BarcelonaHay un recuerdo de adolescencia en la vida de Irene Rubio (Sallent, 1991) que le quedó grabado en la mente. Cuando tenía 16 años, un día su madre decidió enseñarle a hacer macarrones. "Me puso allí, con la olla hirviendo delante, y me dijo: «Ahora tienes que poner sal en el agua». Cuando le pregunté por qué, ella me respondió: «Porque se ha hecho así toda la vida»", explica la escritora. Con el tiempo, se dio cuenta de que esta respuesta se repetía en otras ocasiones, y eso la inquietaba. De aquella extrañeza, Rubio ha hecho una novela: Serás la vall (L'Altra Editorial), con la que ha ganado el premio Documenta 2025, es una distopía sobre una comunidad femenina que ha vivido siempre encorsetada por las costumbres ancestrales.

"Esta novela habla del patriarcado, el ecologismo, el capitalismo y la sororidad, y lo hace generando mucha emoción", subraya la editora Eugènia Broggi. El jurado eligió Seràs la vall por unanimidad y, durante las deliberaciones, apareció de manera recurrente la conexión entre esta historia y la novela Te di los ojos y miraste las tinieblas (Anagrama, 2023) de Irene Solà. "Nos recordó por el tema, la manera de escribir y la estructura, pero Rubio va aún más lejos. Consigue que el pasado hable del presente y también del futuro", señala Broggi. Rubio reconoce que es lectora de Solà, pero a la hora de confeccionar la novela tenía otros dos títulos en mente: La mort i la primavera de Mercè Rodoreda y Los desposeídos de Ursula K. Le Guin.

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Seràs la vall se articula en torno a dos escenarios contrapuestos: una ciudad en ruinas, con barrios marginales, delincuencia y pisos ocupados, y el pueblo de la Vall Seca, donde solo viven mujeres y viven fuertemente marcadas por la tradición y los rituales. A pesar de que son dos lugares cercanos, no tienen ningún tipo de vínculo. Desde la ciudad se ha corrido el rumor de que la Vall Seca está maldita y que no se debe ir, mientras que las mujeres del pueblo están convencidas de que quien se marche morirá.

"Todos viven en un contexto de sequía extrema. El agua se ha acabado y eso ha tensado hasta el límite la rigidez del valle, porque sus costumbres están condicionadas al cultivo y a la siega. Cuando eso ya no es posible, empieza el colapso", explica Rubio. En cierto modo, la ciudad y el pueblo de la novela beben de sus memorias de infancia y juventud. "La aridez del Valle Seco es el pueblo de mis abuelos en Castilla-La Mancha. Pasé allí algunos veranos y recordaba las casas blancas muy degradadas y el hecho de que no veía nunca hombres en la calle, porque trabajaban o estaban en el bar, mientras que las mujeres siempre faenaban, iban a hacer recados o hablaban con las vecinas", señala.

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La ciudad se parece a una Barcelona ficticia y está salpicada de la experiencia de Rubio en la capital catalana cuando iba a la universidad. "Trabajaba y estudiaba, tenía una vida que disfrutaba poco porque tenía que gestionar muchas cosas para poder subsistir. Me quedé un par de años más, pero tenía tres trabajos y prácticamente no llegaba a fin de mes. Barcelona me echó y decidí volver al pueblo", explica la escritora.

Mujeres gobernadas por los espíritus

La historia de la Vall Seca avanza a través de las voces de las protagonistas de la novela, todas mujeres. La mayoría son del pueblo y no tienen nombre: se refieren entre ellas a partir del nombre del hogar familiar y en función de si son niñas, madres o abuelas. Hay, por ejemplo, la Mare Riereta, que tiene una fe inseparable en los espíritus que gobiernan la Vall y es amiga de la Àvia Malapeça, una mujer con una necesidad de amar y una tristeza muy profundas. Su historia está condicionada por la Nena Malapeça, la última que nació en la Vall, que se marchó con la madre a la ciudad y después ha vuelto al pueblo.

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"Las relaciones entre estas madres, hijas y abuelas son complicadas. Dependen del ciclo de la tierra, pero este está estropeado. Hay mucha incomprensión, mucha jerarquía y mucha soledad entre ellas", señala Rubio. El personaje que más se diferencia de todas ellas es Irma, una bombera que vive en la ciudad y tiene una curiosidad extrema por saber qué pasa en la Vall Seca, a pesar de que todo el mundo le dice que no vaya. Para la escritora, el reto formal de la novela ha sido explicarla de forma coral –cada capítulo cambia de narradora– y conseguir que cada voz tenga su personalidad y se distinga de las otras. "Todas tienen cosas de mí, pero era importante diferenciarlas. También porque cada una explica la realidad a su manera, y eso hace que no te puedas fiar", añade.

Salir de Sant Jordi

Los últimos años, el premio Documenta llegaba a las librerías a principios de marzo, pero este año L'Altra Editorial y la librería Documenta –responsables del galardón– han decidido publicarlo después de Sant Jordi. "Tenemos la percepción de que, los últimos años, por Sant Jordi está siendo cada vez más difícil tener visibilidad. Los grandes grupos ocupan mucho espacio y a las editoriales pequeñas nos resulta complicado conseguirlo", explica Eugènia Broggi. Para romper con esta dinámica han retrasado la fecha de la publicación del libro, y esto les ha permitido, según la editora, "tener más tiempo para trabajar mejor el texto y hacer las cosas con calma".

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