"Cuando me prejubilé, fue el momento de hacer realidad mi sueño"
Antònia Carré-Pons celebra los primeros cinco años de vida de Cal Carré, la editorial que solo publica traducciones de clásicos en catalán
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BarcelonaDurante décadas, Antònia Carré-Pons (Tarrasa, 1960) compaginó la docencia en secundaria con las clases en la Universitat Oberta de Catalunya, la escritura de novelas como Jo també vull ser funcionària (Proa, 2010) y la edición de libros como Espill, de Jaume Roig (Quaderns Crema, 2006). "Cuando me prejubilé, fue el momento de hacer realidad mi sueño, que era montar una editorial", recuerda desde la librería Casa Usher, que ha acogido la celebración del quinto aniversario de Cal Carré, el proyecto que arrancó en octubre de 2021 con Dos relats, escrito por Virginia y Leonard Woolf. "Desde entonces hemos publicado cincuenta títulos –explica–. Siento un gran orgullo por el trabajo hecho durante este tiempo porque conecta con los padres y abuelos, que habían tenido la carnicería de Tarrasa que la editorial homenajea desde el título. Si ellos tenían un gran respeto por los clientes, Cal Carré lo tiene por el público lector: nunca le damos gato por liebre".
El catálogo que ha conseguido la editorial de Antònia Carré-Pons en tan poco tiempo es ejemplar y ha avanzado en paralelo a la consolidación literaria de la autora, que ha ganado el último premio Òmnium a la mejor novela del año gracias a La gran familia (Club Editor, 2025). Cal Carré tiene los cimientos en la traducción de clásicos en lengua catalana. "Creemos que sigue habiendo espacio para todo el mundo porque de clásicos hay muchos, y en catalán nos queda mucho trabajo por hacer", comenta. Las diez novedades que publica Cal Carré anualmente conviven con editoriales especializadas en este campo como Adesiara, Barcino, Cràter y Viena, a través de colecciones como Club Victòria, Petits Plaers e El Cercle de Viena. También con colecciones como la Bernat Metge, tanto la clásica como la universal, además de editoriales que también publican a menudo, como Edicions de 1984, Lleonard Muntaner, Quaderns Crema y Proa. Entre "los caballos de batalla" de Cal Carré, su editora destaca tres. En primer lugar, la traducción de las obras de Willa Cather, "una autora norteamericana buenísima que finalmente empieza a ser leída aquí" y de la cual la editorial ha publicado cinco novelas. En segundo lugar, la voluntad de recuperar a Panait Istrati, "un autor de origen rumano maltratado por la vida y por la posteridad que escribió mucho y que vale la pena reivindicar". Finalmente, la construcción de una biblioteca de obras artúricas al catalán y de otros clásicos de la Edad Media, una de las debilidades de Carré-Pons, que se especializó en literatura medieval.
Cal Carré y el sufrimiento
"Tenemos también unos cuantos libros que siguen la línea feminista comenzada con La ciudad de las damas, de Cristina de Pizan, escrita a principios del siglo XV –explica–. Esta parte del catálogo incluye libros como María o el mundo contra las mujeres [1798], de Mary Wollstonecraft, y Debemos acoger a las mujeres extranjeras [1835], de Flora Tristan". Pizan, Wollstonecraft y Tristan conviven con autoras inglesas como Virginia Woolf y Jane Austen y cuatro rusos ilustres del siglo XIX: Nikolái Gógol, Lev Tolstói, Antón P. Chéjov y Fiódor M. Dostoievski. "Uno de los títulos más vendidos de la editorial es Pobres [1846], la primera novela de Dostoievski, hasta entonces inédita en castellano –dice Carré-Pons–. Estamos a punto de publicar otro Dostoievski, El jugador [1866]". En ambos casos se ha ocupado el mismo traductor, Miquel Cabal Guarro. A Antònia Carré-Pons le gusta reincidir tanto con respecto a los autores como en relación con los traductores. Así, la voz castellana de Virginia Woolf es la de Marta Pera; la de Panait Istrati, Anna Casassas; la de Willa Cather, Esther Tallada. "En uno de los primeros correos que me escribió Antònia me repitió un lema que le gusta mucho: «A Cal Carré no viene nadie a sufrir»", recuerda Tallada.
"Desde el primer libro, los Dos relatos de Virginia y Leonard Woolf, Cal Carré hace un guiño a la artesanía, porque aquel fue el primer título de Hogarth Press, la editorial de los Woolf –dice Marta Pera–. Ellos mismos encuadernaban los libros y colocaban los tipos de imprenta. Para las ilustraciones contaban con amigos o parientes". Antònia Carré-Pons no llega a este extremo, pero ha creado una familia de colaboradores habituales, entre los cuales se encuentra la filóloga y medievalista Lola Badia, que para Cal Carré ha traducido y anotado Gawain y el Caballero Verde, La muerte del rey Arturo y La aventura de Tristán e Isolda.
Otro reincidente en la editorial es Anton M. Espadaler, también filólogo y medievalista, que después de Historia del príncipe Jacob ha publicado su versión de El Bello Desconocido, de Renaut de Beaujeu, escrita alrededor del 1200. "Hace tres semanas que me he puesto a traducir el Merlín de Robert de Boron –adelanta Espadaler–. Es un personaje muy influyente, que inspiró siglos después al Gandalf de J.R.R. Tolkien y al Harry Potter de J.K. Rowling. Las dos últimas profecías de Merlín son sobre Barcelona, y no son buenas". Cuando acabe con el mago, Espadaler tiene previsto encargarse del Roman de Brut, escrito a mediados del siglo XII en anglonormando por el poeta Robert Wace. "Con esto y con las novelas de Chrétien de Troyes que está traduciendo Lola Badia, tendremos una biblioteca artúrica muy completa", asegura Espadaler. Y se habrá levantado en menos de una década, en paralelo a la publicación de joyas hasta ahora inéditas en catalán como Tres años [1895], de Anton P. Chéjov; La casa de la retama [1850], de Elizabeth Gaskell, y Mi Antonia [1918], de Willa Cather.