Literatura

"Podemos reaccionar a la vejez de dos formas: con rabia o con serenidad"

Salman Rushdie vuelve a la ficción con 'La penúltima hora' tras el ataque que sufrió el verano de 2022

29/01/2026

BarcelonaEl 12 de agosto de 2022, Salman Rushdie (Bombay, 1947) estuvo a punto de morir por culpa de las diversas cuchilladas que el joven Hadi Matar le clavó en la cara, el torso y las extremidades. El autor explicó el ataque, que le dejó ciego de un ojo y sin movilidad en la mano izquierda, en Cuchillo (Penguin Random House, 2025), un "relato de terror y supervivencia" que espoleó al novelista a volver a su mundo preferido, el de la ficción. El resultado, La penúltima hora (Penguin, 2026), acaba de llegar a las librerías con la gran expectación que provoca cada novedad del escritor.

"Llevaba más de tres décadas sin publicar relatos –ha dicho este jueves desde su casa, en Nueva York–. La mayoría están inspirados por la muerte por dos motivos: en primer lugar, porque la he visto muy de cerca, pero también porque en junio cumpliré 79 años". Finado, la primera de las narraciones que escribió de La penúltima hora, está protagonizada por el fantasma de un viejo profesor y escritor inspirado en EM Forster (Marylebone, 1879 – Conventry, 1970), a quien Rushdie conoció cuando estudiaba en el King's College de Cambridge. "Cuando supo que yo venía de la India se interesó mucho por mí, porque era un país que había conocido y amado", explica. Forster se acercaba a los 90 años y no tardó en morir. El joven Rushdie acababa de descubrir su vocación literaria y trabajaba en la que acabaría convirtiéndose en la primera novela, Primus (1975). Con la segunda, Los hijos de la medianoche (1981), vendió más de un millón de ejemplares sólo en Reino Unido y ganó el premio Booker. Fue el primer éxito de una carrera marcada por los aciertos literarios y por la fatua que lanzó contra él el ayatolá Jomeini a raíz del "contenido blasfemo" deLos versos satánicos (1988), cuyo personaje principal era el profeta Mahoma. "No me preguntes por cómo veo el futuro –dice ahora–. Soy un profeta horrible, y en otros momentos de mi vida lo he pasado mal por haberme inspirado en profetas. Sí puedo decirte que vivimos en tiempos oscuros, y que es alarmante la división que existe actualmente en Estados Unidos, donde vivo desde hace un cuarto de siglo".

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Elogiar el arte, criticar a los millonarios

Los cinco relatos de La penúltima hora tienen escenarios y temáticas muy distintas. En Oklahoma, un narrador kafkiano persigue la sombra de su tío desaparecido. En En el sur, dos hombres reflexionan sobre los placeres y los reproches que han acumulado durante su larga amistad. El más largo del conjunto, La intérprete de Kahani, narra el periplo de una joven cantante en la India contemporánea. "Tenía ganas de hablar del poder del arte y de la música para cambiar el mundo, pero hacerlo desde una perspectiva satírica: los multimillonarios son ridículos", comenta. Salvo la joven Chandni que protagoniza esta historia, la mayoría de personajes del libro son de edad avanzada. "Es mi momento vital, no puedo hacer nada –dice con una sonrisa tímida en el rostro–. Podemos reaccionar a la vejez de dos maneras: con rabia o con serenidad. Quería que ambos caminos estuvieran muy presentes en La penúltima hora".

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Rushdie tiene presente que Beethoven "no soportaba envejecer", pero también recuerda que "su última sinfonía, la novena, es una oda a la felicidad".Dylan Thomas tiene ese poema que acaba así: «Rebélate, sí, rebélate contra la muerte de la luz» –sigue–. En una parte deOklahoma aparecen los cuadros negros que Francisco de Goya pintó hacia el final de su vida. Me gustan porque trabaja en un momento que, tras los cambios en la corte y el inicio de un mundo más totalitario, Goya empieza a expresarse de otra forma. Veo paralelismos entre aquella realidad del primer tercio del siglo XIX y nuestro momento de ahora". A diferencia de autores como Philip Roth y Julian Barnes, Salman Rushdie no piensa echar la toalla y quiere enfrentarse a una nueva novela. "Escribir es mi forma de estar en este mundo –reconoce–. Si no me hubiera dedicado a la literatura, habría acabado siendo un actor de segunda. Diría que tomé la decisión correcta".