Sebastià Alzamora es galardonado con el Premio Nacional de Poesía
El jurado alaba especialmente la obra 'Sala Augusta seguido de Lengua materna' y dice que es "un testimonio imprescindible de la condición humana"
BarcelonaEl escritor Sebastià Alzamora (Llucmajor, 1972) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía, que otorga el ministerio de Cultura y está dotado con 30.000 euros. El jurado ha escogido su obra Sala Augusta seguit de Llengua materna (Proa, 2025) por "su capacidad de transitar, con idéntica genialidad, desde el lenguaje arrebatado de la denuncia histórica hasta la delicadeza del espacio doméstico". También destacan que en este poemario, que es una evocación de la memoria de Alzamora, el autor "trena con maestría la historia colectiva y la intimidad familiar".
El libro, séptimo poemario de Alzamora, que debutó como autor en 1994 con Rafel —reeditado recientemente en Lleonard Muntaner—, está formado por dos poemas extensos. En el primero, Sala Augusta, Alzamora rescata imágenes y escenas de la Guerra Civil española, como la de un barco amarrado al puerto de Palma, el Jaume I, que fue convertido por los falangistas en prisión durante unas semanas de 1936. Se trata de un poema narrativo de verso libre emocionante y desgarrador. "El autor rescata del olvido el horror de la Guerra Civil desde un cine en el centro de Palma que fue una prisión. Su lenguaje, suspendido entre la lírica y la crudeza, hace fluir el relato por un tránsito trágico de muertes de inocentes, invocando con urgencia la piedad y la necesidad del recuerdo", subraya el jurado.
Matar por la patria
Alzamora recuerda que empezó a escribir el poema mientras trabajaba en la novela Reis del món (Proa, 2020): "Me impresionó saber que la sala de cine a la que he ido toda la vida había sido una prisión fascista. Este impacto puso en marcha el poema". Sala Augusta explica sin ahorrar detalles algunos de los muchos crímenes perpetrados durante la guerra civil. Ejecuciones cruentas, violaciones, fusilamientos en grupo... "Mataban por la patria / mataban por España y por la fe", leemos. "El patriotismo siempre me hace desconfiar —asegura el autor—. Me pasa como con la religión y el fútbol: son emociones que puedo contemplar en los demás, pero a mí no me encienden en absoluto. Creo mucho en aquella frase de Samuel Johnson que dice: "El patriotismo a menudo es el último refugio de los sinvergüenzas". En nombre de la patria nos hemos tragado una gran cantidad de desvergüenzas. Y todavía pasa hoy".
El segundo poema del libro, Llengua materna, contrasta fuertemente con el primero: Alzamora convierte la muerte y la ignominia de las primeras páginas en luz a través de un recuerdo de infancia relacionado con su madre. "Desde una tierna melancolía, el poeta rinde homenaje a la figura de la madre y a una infancia humilde marcada por las mujeres que sostenían el hogar trabajando para la industria del calzado", destaca el jurado, que añade que cada verso del libro "sostiene el peso de una memoria que erige esta obra como un testimonio imprescindible de la condición humana".
"Los muertos de la guerra no solo los llevamos encima como un deber de memoria colectiva, sino que interpelan directamente nuestro presente. Convivimos con políticos y ciudadanos que piensan que aquellos crímenes estuvieron bien hechos. Esto me fascina y me asusta", explicaba Alzamora el año pasado, en una entrevista con el ARA hecha poco antes de la publicación del libro, que antes de recibir el Nacional de Poesía ya ha sido reconocido con premios como el premio de la Crítica (2025), el Cavall Verd (2026) y el Serra d'Or (2026). Para el poeta, Llengua materna acabó siendo un poema de despedida de su madre, que murió durante la pandemia. "Quería explicar el recuerdo de ir con la madre a entregar el trabajo a la fábrica. Era rivetera: cosía zapatos. Cogía el bulto donde llevaba los zapatos en una mano y la otra me la daba a mí", relató entonces el escritor.
En ocasiones anteriores, el Premio Nacional de Poesía ha reconocido obras en lengua catalana como Tots els cavalls, de Antònia Vicens (2018), Casa de misericòrdia, de Joan Margarit (2008), El vendaval, de Pere Gimferrer (1989) y Passeig d'aniversari, de Joan Vinyoli (1985).