Ficción

Marta Sans: "Por mucha teoría que tengas, no te salvas de una relación destructiva porque el deseo te arrastra"

La escritora de Alcanar describe en 'Tots els punts i a part' una historia en la que el sexo es un campo de batalla

10/09/2026 - 18:47 h.

Barcelona"Eres una puta desagradecida. No quiero saber nada de ti, ni ningún mensaje ni que nos volvamos a encontrar". Es el mensaje contundente que le llega a Rita ocho años después de conocer a Ramon en la fiesta mayor de un pueblo de las Tierras del Ebro. Tienen una relación intermitente que dura años y que les destruye. Son plenamente conscientes de ello, pero vuelven a ella una y otra vez. Este es el núcleo de Todos los puntos y aparte (Empúries), la última novela de Marta Sans (Alcanar, 1988).

"Ella ve todas las señales desde el principio. En el momento en que le dice «Mira, Ramon, no nos volveremos a ver» y él la llama, hay una invasión de la intimidad. Rita lo ve y se angustia, pero la voluntad del libro es diseccionar cómo se llega a destruir tanto una relación", explica Sans. La escritora lo narra todo a través de Rita, que incluso interpela al lector utilizando un lenguaje muy oral, como si lo soltara todo sin filtros. El sexo no se describe como un acto tierno, sino como un campo de batalla donde se libran las dinámicas de poder. “El sexo es sucio, es poder, es deseo, una batalla entre los cuerpos. Es el único lenguaje que encuentran para estar conectados”, explica Sans. “Mi intención es que el lector se ponga en su piel y empatice; por eso es un lenguaje directo, crudo... No quería falsear las emociones: si quiero decir «Tengo ganas de follar con alguien», lo digo”, añade.

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Hay un punto aterrador al ver cómo esto la destruye pero es incapaz de dejarlo porque hay un deseo muy intenso de sentirse única. “Cuando la otra persona utiliza frases de una violencia psicológica extrema como «Nadie te querrá como yo» se está activando un mecanismo identitario profundamente arraigado en las ficciones, películas y canciones con las que hemos crecido”, afirma Sans.

Uno de los puntos que explora la obra es el peso de la culpa que recae sobre las mujeres cuando se encuentran en este tipo de dinámicas. Las amigas, según Sans, se pueden convertir en un juez severo: si tienes las herramientas teóricas, ¿por qué no sales de ello? "Antes de juzgar, creo que se debe acompañar, apoyar", afirma Sans. Rita es feminista, está empoderada y tiene una carrera científica que la lleva a trabajar al extranjero, pero no puede –o no quiere– desconectar de Ramon. “Ahora hay muchos discursos y tenemos muchos recursos sobre responsabilidad afectiva, pero por mucha teoría que tengas, a veces, no te salvas de una relación destructiva porque el deseo te arrastra”, dice la escritora. Rita también es una persona compleja: “Quería explorar su oscuridad, no la quería abordar como alguien que lo hace todo bien y es solo una víctima. Rita escoge la intensidad y el deseo porque al otro lado solo ve vacío”, asegura Sans.

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Por otro lado, el movimiento constante de la protagonista entre la ciudad y el pueblo muestra cómo los espacios pequeños no siempre son un refugio idílico. Cuando Rita vuelve al pueblo, no puede descansar. “No puede desprenderse de Ramon porque todo el mundo le habla de ello y le dice qué está haciendo; es asfixiante”, explica la escritora. “En el pueblo, una ruptura no es un asunto privado, sino un acto público sobre el cual todo el mundo opina. Si estás en un momento de vulnerabilidad, el pueblo no te acompaña, hace de juez. Y, además, se añade la incredulidad social cuando el agresor es un chico conocido de toda la vida, «uno de los nuestros»”, concluye.