Novedad editorial

"Vengo para venerar a Gisèle Pelicot, para aplaudirla, porque esta mujer es historia"

La francesa presenta en la biblioteca JV Foix de Barcelona el libro autobiográfico 'Un himno a la vida'

06/03/2026

BarcelonaGisèle Pelicot aún no ha acabado de impartir justicia. Después de que el mundo entero viera la cara de sus cincuenta agresores sexuales en un juicio público, porque "la vergüenza debe cambiar de bando", ahora está recorriendo Europa con dos mensajes tan transformadores como aquél. "Las víctimas deben hablar, deben denunciar, no deben aislarse: ser escuchada y reconocida puede ayudar a recuperarte", defiende esta mujer que no quiere ser tildada "ni de heroína, ni de símbolo, ni de icono", sino que se reconoce como "despertadora de conciencias". "Sé de dónde vengo y sé quién soy, soy una señora cualquiera que se dejó acompañar, por psicólogos, abogados, la familia, asociaciones...", dice.

Y el segundo mensaje es ella misma, su supervivencia, su determinación y su esperanza, porque resulta que vuelve a tener pareja y se ha "pudo reconstruir sobre un campo de ruinas". "Nunca habría pensado que tendría ganas de enamorarme después de lo que pasé –admite–. Pero el amor puede llamarte a la puerta a cualquier edad. Yo tengo 73 años, y creo que no hay nada tan importante como amar y ser querido".

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Tal como cientos de mujeres se acercaron a las puertas del tribunal de Aviñón para acompañarla durante los tres meses que duró el juicio contra "el señor Pelicot", este jueves unas 400 personas, la gran mayoría mujeres de todas las edades, han querido estar en la biblioteca JV Foix de Sarrià en la presentación Un himno en la vida (Ara Llibres / Lumen), "para venerarla, para mostrarle nuestro calor, para aplaudirla, porque esta mujer es historia y nos ha enseñado mucho, ha jodido una hostia al patriarcado", comentaba la dramaturga Carol López, entre el público. En la puerta incluso había un grupo de Feministas de Cataluña con el cartel que se llevaron a Aviñón el día en que debía anunciarse la sentencia con la frase "No pasarán. Gracias, Gisèle", un lema que unía "la resistencia antifascista con la resistencia contra el patriarcado", explicaba su presidenta, Silvia Carrasco.

El auditorio ha aplaudido con ganas la llegada y la despedida de Pelicot, entrevistada por la periodista Neus Tomàs. un acto de valentía y de riesgo", dice Pilar Gómez, que tiene pocos más años que Pelicot, y viene con su hija Clara. "Vengo para darle las gracias, porque es uno de los mayores referentes del feminismo de los últimos diez años –me dice la escritora Anna Manso–. Tras el concepto de sororidad, que la vergüenza cambie de bando es la segunda gran revolución, aunque a veces sea con un coste muy alto, y pienso en la víctima del caso Dani Alves".

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La caída y la reconciliación

"Teníamos 19 años y nos enamoramos locamente. Cuando pasas cincuenta años con un hombre agradable y buen padre de familia, no puedes imaginar que estallará una deflagración". Gisèle Pelicot vuelve a contar con una serenidad y una generosidad sorprendentes incluso las partes más dolorosas de su historia. Como estuvo casi diez años visitando a médicos, a veces junto a su marido, porque tenía unas ausencias inexplicables: primero sospechas de un tumor cerebral, después de Alzheimer, después un ictus, después de que se estaba volviendo loca y le diagnosticaban angustia. El caso se desató "gracias a dos personajes secundarios", señala López, porque un vigilante de supermercado y un policía hicieron bien su trabajo e investigaron a un marido que parecía sólo un viejo verde. Al verse en fotografías, inconsciente, "siendo violada sin piedad por aquellos individuos" desconocidos entró en estado de choque y necesitó horas para procesarlo, hasta que llamó a una amiga –una amiga– y pronunció en voz alta: "«Dominic me hizo violar por 53 individuos». El momento más difícil de la».

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Después de un tiempo aislada en la Isla de Ré, donde vive ahora, tomó la decisión crucial de abrir el juicio, aunque eso quisiera decir encararse a los agresores, tener que ver los vídeos donde la violaban y tener que soportar que esos "cobardes" le acusaran de cómplice y exhibicionista. "Mis hijos estaban destruidos, su madre debía mantenerse de pie", recuerda. No fue fácil. "No es verdad que las desgracias unan a las familias, la desgracia nos destruyó. Ahora estamos intentando ver qué podemos hacer con el barro que se nos cayó encima. He escrito el libro para demostrar que podemos volver a levantarnos. Mis hijos están por el camino. Creo que por fin han entendido mis mecanismos de defensa: se pensaban que yo me ha yo".

Pelicot comparte en el acto que se ha reconciliado con su hija y que este domingo celebrarán juntas el 8-M. Más adelante espera ver a su agresor, que fue condenado a 20 años. "Quiero ir a la cárcel porque tengo preguntas. Me gustaría mirarle a los ojos y preguntarle: ¿por qué todo esto? ¿Por qué nos has traicionado? ¿Por qué nos has hecho tanto daño? Le preguntaría sobre las fotografías de mi hija. Y le diría adiós definitivamente".