Literatura

"Viví entre ermitaños para aprender de ellos, pero no me quedé porque no obedezco normas"

Bill Porter inaugura el catálogo de Tres Portals, nuevo sello editorial que propone acercar a los lectores a textos clave de la sabiduría y la espiritualidad

BarcelonaDespués de licenciarse en antropología en la Universidad de Columbia, Bill Porter (Los Angeles, 1943) no sabía qué camino tomar y vio que había una beca disponible para estudiantes que quisieran estudiar "una lengua tan extraña como el chino" . "En esos momentos, principios de la década de los 70, mi único contacto con Oriente había sido la lectura de un libro sobre budismo zen", recuerda ahora, convertido –al menos en China– en una especie de estrella del rock gracias a libros como Camino al cielo, cuyo ha vendido más dos millones de ejemplares.

Camino al cielo es el primer título del sello editorial Tres Portals, disponible de momento en castellano en traducción de Guillem Usandizaga, aunque en unos meses también se podrá leer en catalán. Se trata de un magnífico ejemplo de lo que el proyecto quiere construir: "Buscamos miradas diferentes que nos ayuden a ver caminos alternativos a los de nuestra realidad, acercándonos a textos clave de la sabiduría y la espiritualidad, ya sean clásicos o contemporáneos ", explica su director, Jordi Carulla Ruiz. Bill Porter no publicó Camino al cielo hasta 1993, después de años en contacto con "los ermitaños de las montañas Zhongnan que practican el taoísmo, el budismo y el confucianismo". Se fue a la década de los 80, cuando ya había pasado cuatro años en un monasterio en Taiwán. "En aquellos momentos el nombre que adopté era Nube Victoriosa –continúa–. Después de dejar el monasterio pasé una larga temporada en un pueblo lleno de granjas, y me pareció que ese nombre no funcionaba. Entonces decidí bautizarme con el nombre de Red Pine [Pi Rojo]. Al cabo de un tiempo supe que había habido un maestro chino que había vivido en el siglo VII aC que se llamaba así: había sido una buena elección, porque como traductor yo no soy nada más que un chamán".

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El prestigio de vivir con poca cosa

Bill Porter ha firmado una veintena de traducciones de poesía con este seudónimo, Red Pine. Se ha ocupado durante casi cuatro décadas, en paralelo a los viajes por Asia. En Zhongnan pasó largas temporadas viviendo entre ermitaños. "Se quedan en las montañas durante años hasta que vuelven a la sociedad para transmitirles su sabiduría", explica. La experiencia de Porter fue ligeramente distinta. "Viví entre ermitaños para aprender de ellos, pero no me quedé porque no obedezco normas", admite. En China hay ermitaños desde hace 5.000 años, desde la época de Huangdi, el llamado Emperador Amarillo. "Desde que hay documentos escritos se habla de los ermitaños –recuerda–. Viven en la montaña, subsisten con poca cosa, duermen bajo un techo de paja, llevan ropa vieja, cultivan las vertientes altas, no hablan mucho y todavía escriben menos: cómo a mucho, varios poemas o un par de recetas".

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Dos novedades en catalán

Tres Portals publicará cuatro títulos al año, dos en primavera y dos en otoño, alternando catalán y castellano. Se han estrenado con Camino al cielo y dos novedades en catalán: El Príncipe y el Monje, la vida de Buda narrada con los ojos de un judío catalán del siglo XII, que ha traducido y anotado Tessa Calders i Artís, y La tradición de las lágrimas, en el que el editor, periodista y escritor Jean-Paul Iommi-Amunatégui se fija en cómo han llorado los caballeros errantes, los santos y finalmente los poetas. "El llanto es la expresión líquida de varios estados o eventos, una modalidad de respuesta, un efecto", escribe el autor, que ha sido traducido al catalán por Xavier Valls Guinovart.

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Entre los próximos libros de Tres Portals hay Apuntes sobre pintura del monje Calabaza Amarga, del pintor budista Shitao, traducido por Manel Ollé, y El lenguaje de los pájaros, texto del siglo XII del persa Farid ad-Din Attar. "El trabajo espiritual implica una fuga del sistema para confrontarse –explica Ollé–. Los libros de Tres Portals no quieren cargar las pilas del lector para que siga produciendo siguiendo la lógica neoliberal. Hagamos literatura, una herramienta más guerrera que géneros como la autoayuda".