Memoria Democrática

El genocida nazi 'Maks el Carnicero' se queda sin su escudo fascista en Valencia

El general croata fue asesinado en Carcaixent, donde vivía bajo la protección del régimen franquista, y allí fue enterrado

BarcelonaVjekoslav Luburić fue un general croata que dirigió Jasenovac, uno de los campos de concentración más sanguinarios de la II Guerra Mundial, donde murieron brutalmente asesinados miles de personas, la mayoría serbios, judíos y gitanos. Era conocido como Maks el Carnicero, e incluso los nazis destacaron su crueldad. El teniente Artur Hefner, oficial de la Wehrmacht, fue a visitar Jasenovac en febrero de 1942 y lo describió como un campo de la peor categoría, igual al infierno de Dante”. Después de la guerra, el criminal nazi huyó de la justicia y se estableció en España, protegido por el régimen franquista y bajo una identidad falsa. Se instaló en Carcaixent, en el País Valenciano, donde vivía bajo el nombre de Vicente Pérez García y dirigía una imprenta. En 1969 fue asesinado en su domicilio en circunstancias nunca del todo aclaradas. Desde entonces está enterrado en un panteón con un escudo de la Croacia fascista.

Ahora, 57 años después de su muerte, el gobierno español ha ordenado retirar la simbología fascista de la tumba de manera inmediata y sustituirla por paneles informativos donde se expliquen sus crímenes. "El monumento funerario, erigido en 1976 y situado en un lugar destacado del cementerio, incorpora simbología y elementos que exaltan tanto al personaje como al régimen al que perteneció. Entre estos, destaca la presencia del escudo ustaša, así como inscripciones honoríficas que contribuyen a la exaltación de su figura", destaca en un comunicado el ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.

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Los intentos frustrados del Ayuntamiento de Carcaixent

Algunos grupos extremistas croatas, venidos desde Zagreb, le habían rendido homenajes en el pasado. Hace más de ocho años que el Ayuntamiento de Carcaixent intenta exhumar el cuerpo del general, pero no ha podido por la oposición de los herederos del genocida nazi. El consistorio también lucha desde hace años por retirar la simbología fascista. "Lo que queremos principalmente es retirar el sepulcro de este lugar de privilegio en el cementerio y, sobre todo, que no haya ningún símbolo de odio, como la ústaixa que preside su tumba. Lo que pedimos es retirar las imágenes fascistas y tratar a Luburić como cualquier vecino del pueblo", explicaba a À Punt en 2021 Ramón Marí, entonces concejal de Memoria Histórica de Carcaixent. Según el medio, en aquel momento no se estudió la retirada porque el caso de Carcaixent no estaba previsto ni dentro de la ley valenciana ni dentro de la española, ya que los hechos criminales que cometió Luburić transcurrieron fuera de España y durante la Segunda Guerra Mundial.

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El caso del asesinato del genocida nazi fue archivado y nunca se detuvo a su asesino. Hubo un sospechoso: Ilija Stanic, un empleado de la imprenta. Cuando se cometió el crimen, la policía centró sus investigaciones en este hombre, que había huido. Años después, se descubrió que había vuelto a la antigua Yugoslavia y se sospecha que era un agente secreto del general Tito.