Diálogos de Pedralbes

El 'multitasking' es un engaño: es tu mente y tu cuerpo adaptándose a un modelo patriarcal

Debate sobre memoria y género con la profesora italiana Anna Mastromarino en el monasterio de Pedralbes

BarcelonaLa memoria no es imparcial. Hay muchos silencios, personas invisibilizadas y sesgos. Quién es recordado y quién no, y por qué sucede esto, es un hecho que puede generar grandes debates y ayudar a imaginar nuevos caminos, como se pudo comprobar este martes en el monasterio de Pedralbes. En una nueva sesión de los Diálogos de Pedralbes, organizados con la colaboración de el ARA y bajo la dirección intelectual del filósofo Daniel Gamper y la moderación de Antoni Bassas, se abordó la siguiente pregunta: ¿Tiene género la memoria?

La ponente invitada, Anna Mastromarino, profesora de derecho público comparado en la Universidad de Turín, reflexionó sobre quién permanece sistemáticamente fuera de los relatos oficiales y cómo se pueden combatir estas marginaciones. El hecho de que Mastromarino sea jurista y constitucionalista no es casualidad.

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"Las constituciones son lugares de memoria –defiende Mastromarino–. Son como un enamoramiento: quieren explicar lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos. Están arraigadas en el pasado, pero al mismo tiempo son normativas y quieren jugar un papel central en nuestras vidas". Con todo, advirtió que no hay nada idílico en estos textos: "Son espacios de poder y de conflicto, y es mejor que sea así, porque si no hubiera este conflicto querría decir que no decidimos todos. El constitucionalismo democrático solo funciona si ampara a las minorías y alimenta el pluralismo".

El engaño del 'multitasking'

Continuando con las metáforas, la profesora aseguró que la democracia es como ir en bicicleta (no eléctrica): "O pedaleas o te caes". Y, según su visión, las mujeres están pedaleando muy fuerte cuesta arriba. "Durante demasiado tiempo hemos vivido bajo una legislación que no era transformadora, sino que nos facilitaba el camino para quedarnos exactamente en el rol que la sociedad nos había dado", dijo Mastromarino, que también criticó cómo se ha intentado gobernar el cuerpo de la mujer, cultural y socialmente, para reducirlo a la función de "generar nuevas generaciones". En este sentido, fue contundente: "El multitasking es un engaño: es tu mente y tu cuerpo adaptándose a un modelo patriarcal que te exige llegar a todo".

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En la historia oficial las mujeres han aparecido a menudo como satélites del poder masculino: la "mujer de" o la "madre de". "De Cleopatra sabemos el peinado o que estuvo con Julio César y Marco Antonio, pero no las opiniones o qué hizo. De Ana Bolena tenemos el drama, pero no la vida política", lamentó. Ante esta amnesia, Mastromarino habló del concepto de artivismo, que utiliza el cuerpo como lugar de memoria. Citó el ejemplo de las mujeres en Colombia y su "cartografía emocional": diferentes iniciativas que a través del arte muestran que la guerra no solo pasa en el territorio físico, sino que deja marcas en el cuerpo.

Resignificar, pues, no es destruir la historia, sino hacerla polifónica. Si se mantiene la estatua del periodista Indro Montanelli (que se casó con una niña africana de doce años), hay que explicitar su condición de pederasta, quizás colocando la figura de la niña a su lado, dice. Esta transformación, sin embargo, no es sencilla. "Genera una fuerte resistencia porque quizás se está tirando demasiado desde el otro lado", apuntó Daniel Gamper. Cuando se tocan los elementos de poder, la reacción por parte de quienes los tienen acostumbra a ser inmediata.

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Mastromarino recordó que el feminismo y el patriarcado no son una cuestión de sexo: "Hay que entender que el feminismo y el patriarcado no tienen que ver estrictamente con ser hombre o mujer, sino con las estructuras de control. Hay mujeres que no tienen ningún interés en derribar el patriarcado, mientras que muchos hombres ya han entendido que cambiar la estructura genera ventajas para todos: nos hace ser menos racistas, menos homófobos y menos conflictivos".