Memoria histórica

La primera manifestación autorizada en Girona después de Franco hace 50 años

Los trabajadores de la construcción salieron a la calle el 24 de julio de 1976

La primera manifestación autorizada en Girona después del franquismo se celebró el 24 de julio de 1976.
20/07/2026
3 min

GironaDespués de la muerte de Franco, los movimientos sociales se trasladaron intensamente a la calle. Durante el primer semestre de 1976, en Girona, se vieron huelgas y manifestaciones no autorizadas que comportaron detenciones y multas por parte de la autoridad gubernativa. Fueron especialmente reprimidas las que, durante el mes de marzo, protagonizaron los obreros de la construcción, y la denominada Marcha de la Libertad, organizada, de manera pacífica, la primera semana de julio, con el fin de reclamar las libertades básicas y el Estatuto de Autonomía.

Un desfile obrero

Las prohibiciones de conferencias y mesas redondas de carácter político se repitieron. Jordi Pujol, Jordi Solé Tura, Josep Andreu Abelló, y también los profesores Antoni Comas y Ricard Salvat no fueron autorizados para que explicaran sus proyectos y lecciones. Parecía que el reformismo se atascaba en las tierras gerundenses. Como contraste, el 24 de julio de 1976, después de muchos años de silencio impuesto, las calles de Girona acogieron la primera manifestación autorizada por el Gobierno Civil, organismo que representaba la continuidad de los hombres del franquismo bajo el amparo de la monarquía. Fue el desfile reivindicativo que organizaron los trabajadores de la construcción para denunciar el incumplimiento de algunas empresas en los pagos del convenio colectivo, conseguido después de una larga lucha unitaria.

La manifestación partió de la plaza Catalunya, a las seis y media de la tarde, y recorrió la Rambla, los Abeuradors, los Ciutadans, la Cort-reial, el puente de Sant Agustí, la plaza de la Independencia y la avenida de Jaume I. Se disolvió ante la delegación provincial de Trabajo. La policía municipal reguló el tráfico, y el servicio interno de los organizadores completó el orden adecuado de la marcha. Los participantes exhibieron una docena de pancartas con lemas en lengua castellana como estos: “Viva la clase obrera”, “Estamos hartos. Que paguen el Convenio”, “Amnistía laboral”, “Queremos un sindicato único y de clase”, “Fuera los capitalistas”, “Los obreros de Blanes con los de Gerona”, “Que la justicia castigue a los empresarios”, etc.

Cochecitos de niños y gente de teatro

La nota informativa remitida por la comisaría de Policía al gobernador civil detalló: “Asistieron unas 250 personas, en su mayoría hombres, advirtiéndose dos cochecitos de bebé con sus respectivos niños y escaso número de mujeres. Durante la manifestación han dado voces de “obrero y compañero, únete” y coreado con palmas “el pueblo unido jamás será vencido”. Asimismo canturreaban “amnistía laboral”. Aparte de los promotores de la manifestación, fueron detectados elementos ajenos al ramo de la construcción, entre ellos: Maré Bardera, Mercedes Mercader Domingo, Salvador Suñer Bover, Miguel Tarazona Bellach, José Antonio Palacios Solergastoy y componentes del TEI (Teatro Experimental Independiente). Ante una indicación del líder de la manifestación, José Lafuente López, ante la Delegación del Trabajo de esta capital, se disolvió pacíficamente”.La nota de la policía gubernativa también indicó que el acto se había ajustado, prácticamente, al horario y al itinerario previsto, y que acabó 8 minutos antes del tiempo establecido. Al día siguiente el diario del Movimiento tituló la noticia: “300 obreros de la Construcción se manifestaron ayer en la ciudad. La marcha discurrió pacíficamente y no se registraron incidentes”. Por su parte, el semanario Presencia remarcó que el número de los participantes había sido de 500, y añadió: “Fue, sin duda, una buena prueba de que los desórdenes solo se producen cuando se niega por parte de la autoridad un derecho tan elemental como este: manifestarse”.

Todo acaba con nuevas multas

El titular del Gobierno Civil, Armando Murga Carazo, militar del aire, era el mismo que había sancionado duramente las manifestaciones anteriores de los obreros de la construcción y los participantes en la Marcha de la Libertad, pero en Madrid había habido cambio en el poder ejecutivo (Adolfo Suárez en lugar de Carlos Arias Navarro) y en el ministerio de la Gobernación Manuel Fraga Iribarne había sido relevado por Rodolfo Martín Villa. Por presiones e intereses internos y externos, algo había comenzado a cambiar para que fuera creíble la nueva etapa política. La tolerancia, sin embargo, tenía sus límites. Así, el gobernador Murga volvió a poner dos multas de 25.000 pesetas, por incitación a la huelga, el 15 de noviembre de 1976. La ley de orden público de 1959 lo facultaba para reprimir de esta manera.

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