El misterio de Agatha Christie que va más allá de sus crímenes
El bisnieto de la escritora lamenta la falta de reconocimiento de la crítica, mientras Londres conmemora el medio siglo de su muerte con una exposición
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Londres¿Un misterio envuelto en un enigma, quizás? En la última entrevista que le hicieron, en 1974, para el archivo sonoro del Imperial War Museum sobre sus recuerdos como enfermera voluntaria durante la Primera Guerra Mundial, Agatha Christie respondió que le gustaría que la recordaran "como una buena escritora de novelas de detectives y de suspense". Muy probablemente, así es como se la recuerda. Y ya ha hecho medio siglo de su muerte (12 de enero de 1976).
¿Quién no la ha leído? ¿Quién no se ha quedado enganchado nunca con alguna de sus historias? O, al menos, ¿quién no ha visto alguna adaptación de uno de sus libros al cine y la televisión o una de sus obras de teatro? En el peor de los casos, todo el mundo ha oído hablar de ella, ¿verdad? Pero, ¿quién era realmente la Dama del Crimen? ¿Qué explica su éxito? ¿Cuándo empezó a escribir? ¿Cómo escribía? ¿De dónde sacaba sus ideas? ¿Qué autores han seguido su huella?
Son preguntas que intenta responder la exposición que se inaugura este viernes en la British Library, en Londres, y que se podrá ver hasta el 20 de junio del año próximo de forma ininterrumpida.
Los fieles de las aventuras de Hércules Poirot y de Jane Marple, Miss Marple, tienen ahí una cita ineludible. ¿Qué verán? Un montaje delicado y amable, que profundiza en los grandes tópicos alrededor de la autora, y que se divide en cinco grandes espacios: la casa solariega de finales de la época victoriana, inspirada en la casa donde nació y creció, en Torquay (Devon); el hospital-dispensario, donde trabajó de enfermera, y donde aprendió mucho sobre drogas y sustancias tóxicas, algo que después le resultaría muy útil para sus envenenamientos; el tren: claro, el Orient Express, escenario ideal para el misterio de la habitación cerrada; el yacimiento arqueológico, y el West End, con el teatro como actividad muy relevante a partir de los años cincuenta, que además de las adaptaciones al cine haría aumentar todavía más su popularidad.
Entre el centenar largo de objetos y documentos que se exponen, algunos de ellos por primera vez, hay fotos personales, la Remington portátil con la que viajó a Irak y Siria, y que le permitió escribir mientras se encontraba en un yacimiento arqueológico con su segundo marido, o la Leica con la que fotografió los trabajos que allí se llevaban a cabo.
También se puede leer una breve misiva de 1921, del editor William Heinemann, en la que le comunicaba que no le publicaría su primera novela, El misterioso caso de Styles: "Hemos examinado cuidadosamente vuestro manuscrito, pero lamentamos comunicaros que no nos vemos en condiciones de ofreceros su publicación…" ¿Se arrepintió alguna vez?
Hay cartas de su mencionado segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan; el último retrato que le hicieron, pintado por Oskar Kokoschka, y también primeras ediciones de sus libros, así como cuadernos de notas –de los 73 suyos que se conservan– en los que esbozaba las líneas maestras de sus relatos. Sin olvidar tampoco los pasaportes que utilizó a lo largo de su vida, imprescindibles mientras viajaba desde Irak hasta Oceanía pasando por Estados Unidos, Egipto y una multitud de ciudades europeas.
Un vistazo a sus pasaportes permite darse cuenta de un detalle que, cuanto menos, llama la atención. Hasta 1946, en el apartado de profesión, anotaba "escritora". Posteriormente, lo cambió por el de "mujer casada". Y en la autobiografía, publicada póstumamente en 1977, dejó dicho lo siguiente: "Mujer casada era mi estatus y mi ocupación". "Como afición complementaria, escribo libros", añadía. Para ser una actividad supuestamente marginal, el éxito fue abrumador, hay que recordar. Ha vendido más de 2.000 millones de ejemplares en cien lenguas diferentes.
Y aun así, su bisnieto, James Pritchard, ha afirmado en una breve conversación con el ARA durante la presentación de la exposición que considera que todavía le falta reconocimiento: "Casi toda mi vida he tenido la impresión de que Agatha Christie ha sido infravalorada y que no se le ha reconocido suficiente el mérito que tiene". ¿Cuáles son las causas de ese juicio suyo? Pritchard dice: "Podemos discutir las razones. Quizás es que es demasiado popular. Quizás es una cuestión de género literario: a la gente no le gustan los escritores de género, o no los valora lo suficiente. O quizás, y no creo que este factor sea irrelevante, es simplemente porque es una mujer. No me puedo creer que si un hombre hubiera hecho lo que hizo ella no le habrían llenado de elogios desde todos los rincones del mundo". ¿Tenía en mente a Simenon? No se moja.
La opinión del bisnieto es, cuanto menos, discutible. Hay un documento fílmico que se recoge en el último espacio, el del teatro, que enfatiza la relevancia que Agatha Christie tuvo en vida. Son las imágenes de la cena de gala para celebrar los diez años de representaciones ininterrumpidas, en el West End, de La ratonera, que se había estrenado en 1952. Ahora, en 2026, la función continúa en cartel. Y solo durante la pandemia se suspendió. En 2027 ya serán 75 años.
Por no mencionar que existe la inevitable referencia a su desaparición, durante once días, en diciembre de 1926, pronto hará un siglo, y que provocó un revuelo mediático que ahora se llamaría viral. La portada del Daily Sketch –un tabloide que daría origen al Daily Mail, todavía vivo– es bien explícita: "Mrs. Agatha Christie found alive"… Encontrada viva después de que la prensa se ocupara de ello como uno más de sus misterios. Un enigma biográfico que la exposición no detalla lo suficiente, ni siquiera teniendo presente que en las novelas románticas que escribió con el seudónimo de Mary Westmacott exploró el sufrimiento de una mujer rechazada por su marido y que se sitúa a un paso del suicidio. ¿Lo mismo que le pasó a ella? Aquel mismo 1926, el primer marido la había abandonado.
Como se ha apuntado, este 2026 ha marcado el cincuentenario de la muerte de la escritora y el centenario de la publicación de El asesinato de Roger Ackroyd, la novela que sacudió las convenciones del género porque el asesino es… No, sin spoilers. Es mejor que la lean. Y, si pueden, la British Library les espera.