Una tarde interesante con la OBC
Giedre Slekyte dirige la orquesta en un programa con obras de Schumann, Schreker y Neuwirth
'Sinfonía núm. 1', de Schumann
- OBC dirigida por Giedre Slekyte.
- Programa:
- 'Nachtstück' (1906), de Franz Schreker
- 'Zonas of blue. Rapsodia para clarinete y orquesta', de Olga Neuwirth; con el solista Jörg Widmann
- 'Sinfonía núm. 1', de Robert Schumann (1841)
Sobre el papel, el programa del concierto del fin de semana en L'Auditori resultaba interesante. Y vistos los resultados, el interés ha sido total. Empecemos, sin embargo, por la segunda parte: como lo del valor presupuestado al antiguo servicio militar, era obvio que la OBC debía tener mucho por la mano una obra como la Sinfonía núm. 1 en sí b, op. 38 de Schumann. Y es cierto que el rendimiento general tuvo nivel, pero es en ese repertorio donde —pienso— nuestra orquesta revela a veces una inercia que sólo las batutas más autoritarias pueden romper. Y éste no es el caso de la lituana Giedre Slekyte, una directora de oficio pero que parecía plegarse al estado de la cuestión sin mover los cimientos rutinarios de la formación orquestal. Nada que decir. Pero nada que destacar de una segunda parte de pasa-que-te he visto.
En cambio, la primera parte resultó altamente estimulante: el Nachtstück de Franz Schreker es una pieza sinuosa, de rasgos oníricos y rica instrumentalmente hablando. Y pertenece a una ópera que ya tardamos demasiado en ver en el Liceu: Der ferne Klang. Buen arranque por parte de la OBC ante una —ahora sí— implicada Slekyte, que demostraba conocer el terreno que pisaba. Concebida en 1906, la composición de Schreker deja entrever la riqueza musical y cultural del período que la vio nacer. Y resulta una obra indispensable —como cuya ópera procede— que debería interpretarse más a menudo.
El 6 de febrero —apenas hace poco más de quince días—, la compositora austríaca Olga Neuwirth vio estrenada en Múnich Zonas de blue, dirigida por Simon Rattle. Concebida como rapsodia para clarinete y orquesta, el alemán Jörg Widmann fue el solista del estreno mundial y ahora ha repetido en Barcelona. La ductilidad del solista se ha impuesto a una pieza especulativa, con más relleno que discurso pero muy interesante desde el punto de vista de las texturas grupales que exige a las distintas familias de la orquesta, sin olvidar el virtuosismo impuesto al solista.
Como decía al principio, fue una lástima que la sinfonía Primavera de Schumann no culminara el buen trabajo de Slekyte de la primera parte y que los miembros de la OBC se relajaran en exceso para ofrecer una versión rutinaria de la página del músico alemán.