Crítica de ópera

Los sollozos de Werther

Kristina Stanek y Xabier Anduaga destacan en el Liceu como protagonistas de la ópera de Massenet

05/05/2026

'Werther', de Jules Massenet

  • Dirección escénica: Christof Loy. Dirección musical: Henrik NánásiIntérpretes: Xabier Anduaga, Kristina Stanek, Sofía Esparza, Marta Esteban, Josep Fadó, Enric Martínez-Castignani, David Oller, Stefano Palatchi, Cristofol Romaguera, Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu y Cor Vivaldi Petits Cantors de Catalunya

Con el Werther de Jules Massenet hay que ir con pies de plomo, porque un exceso de azúcar puede producir diabetes crónica en los oyentes. Pero demasiado frialdad también puede serle contraproducente, porque los arrebatados motivos que atraviesan la ópera deben tener la justa fuerza emocional y expresiva para transmitir las desdichas del personaje titular, inspirado en la novela epistolar de Goethe. El director musical Henrik Nánási opta en el Liceo por una lectura amorfa, sin una visión clara de la partitura y con resultados desiguales, a pesar del buen papel de la orquesta titular y de los miembros del Cor Vivaldi Petits Cantors de Catalunya.Vocalmente, la ópera también es de máxima exigencia para los tres protagonistas: Werther, Charlotte y Sophie. Había expectación por ver en el teatro de la Rambla el debut de Xabier Anduaga al servicio del papel que da nombre a la obra y que resolvió con medios sobrados: fraseo sinuoso, bien trabajado, emisión generosa y pronunciación impecable. Sin embargo, el tenor vasco va todavía con pies de plomo. Y es normal que así sea, cosa que nos hace pensar que después de dos o tres producciones más acabará siendo un Werther de referencia.La mezzosoprano alemana Kristina Stanek abordó el papel de Charlotte desde el dominio absoluto de la situación dramática y musical. El aria de las cartas fue uno de los momentos culminantes de la noche, aparte de la escena final con Werther moribundo. A su lado, la Sophie de Sofía Esparza repartió belleza por los cuatro costados, sin caer en el retrato de la lechuga soleada con que algunas sopranos resuelven este rol tan significativo y que la producción de Christoph Loy refuerza de manera muy inteligente.Insuficiente el Albert de David Oller, con un timbre y un color impersonales y una emisión deshilachada. Veteranía sobrada la de Stefano Palatchi al servicio del alcalde y buena química y sentido justo de la comicidad la de dos cantantes bregados en el Liceo y que deberían tener más presencia en el escenario de la Rambla como son Josep Fadó (Schmidt) y Enric Martínez-Castignani (Johann).El espectáculo que firma Christoph Loy y estrenado hace un año en La Scala milanesa trabaja muy bien el retrato de personajes y refuerza su angulosa psicología, con escenas bien resueltas, como el enlace entre el tercer y el cuarto actos: no muere tan solo Werther, porque también se hunde el mundo de Albert, cosa que se muestra en un genial golpe de teatro. La fría pero eficiente escenografía de Johannes Leiacker con el muro que separa dos mundos juega un papel fundamental en un escenario bien iluminado por Roland Edrich y con vestuario funcional de Robby Duiveman. No es el mejor espectáculo de Loy, pero se apuntan buenas ideas y se dejan de lado los clichés asociados a la ópera y al trasfondo de la novela original. Se agradece.