El año prodigioso de la soprano Sara Blanch
La cantante de Darmós debuta el papel de Mélisande en la Scala de Milán
BarcelonaLa Ópera Nacional de París, La Scala de Milán, el Gran Teatre del Liceu, el Covent Garden de Londres, el Festival de Salzburgo, el Festival de Peralada... La agenda 2026 es bastante elocuente sobre el magnífico momento artístico de la soprano Sara Blanch (Darmós, Ribera d'Ebre, 1989). Hasta el 9 de mayo está interpretando en La Scala el papel femenino protagonista de la ópera Pelléas et Mélisande, de Debussy, buena prueba de la amplitud del repertorio que está asumiendo una cantante forjada en el bel canto y que a la vez se ha adentrado con autoridad en los universos de Gluck, Mozart, Richard Strauss y Britten, entre otros. "Me gusta trabajar repertorios diferentes, siempre que sean adecuados a mi voz, porque así voy explorando posibilidades. Se trata de mirar la evolución de la voz y hacia dónde puedo ir de acuerdo con las sensaciones físicas y vocales del momento", explica a el ARA por teléfono desde Milán. Sin duda, 2026 es el año Sara Blanch, recompensa más que merecida al trabajo hecho y al que puede llegar a hacer.
La experiencia como Mélisande, con dirección escénica de Romeo Castellucci, está siendo muy gratificante. Por un lado, porque "es una ópera diferente que da para hacerte preguntas y reflexionar" y en la que es muy importante el equilibrio entre la parte vocal y la interpretativa. Por otro lado, porque es "una producción espectacular, bastante compleja y con un trabajo técnico inmenso" que requiere la atención de los cantantes, y porque con el director escénico italiano, uno de los grandes nombres de la escena europea, trabaja "la profundidad psicológica de los personajes y a la vez plasma a la perfección el simbolismo". No es la primera vez que Sara Blanch canta en La Scala, donde debutó en 2024 con L'Orontea, de Cesti.
Después de Pelléas et Mélisande, Sara Blanch será la Susanna de Le nozze di Figaro, de Mozart, en siete funciones en el Liceu del 5 al 21 de junio. Compartirá reparto con André Schuen, Konstantin Krimmel, Julia Lezhneva y Adriana González. "Tengo muchas ganas", asegura la soprano a propósito de esta producción con dirección escénica de Marta Pazos. La siguiente cita la llevará a Londres, a hacer de María, el papel protagonista de La fille du régiment, de Donizetti, y donde por primera vez cantará con el tenor Juan Diego Flórez. En Salzburgo participará en una versión semiescenificada de Lucio Silla, de Mozart, y en Peralada hará un recital lírico con Michael Spyres. "Hay tantas cosas esta temporada que voy paso a paso", dice.
El público del Liceo, que siempre ha transmitido calidez a Sara Blanch, la podrá ver dos veces la temporada 2026-2027: en enero en La bohème, de Puccini, donde se repartirá el papel de Musetta con otra de las grandes voces de casa, la soprano barcelonesa Serena Sáenz; y en julio del 2027 en una de las producciones a priori más atractivas de la temporada, La flauta mágica de Mozart según el coreógrafo Marcos Morau. Blanch será Pamina, y Sáenz la Reina de la Noche, y ambas protagonizan la fotografía que acompaña la comunicación del montaje. "Hicimos una sesión, nos maquillaron, nos pusieron los vestidos y las pelucas, y nos fotografiaron cogidas a una escoba. Después le añadieron el carro de la atracción y las vías [tal como se puede ver en la imagen]".
Hace cuatro años, Sara Blanch y Serena Sáenz ya se habían alternado un papel en el Liceu, el de Norina en Don Pasquale, de Donizetti, una producción en la que el teatro de la Rambla depositó toda la confianza en voces catalanas, como ellas dos y también el tenor Carles Pachon. "Tengo muy muy buen recuerdo de aquella producción. Antes que nada, porque Norina es un personaje que tenía bastante interiorizado, y porque era un buen momento para poder disfrutar en casa y para mostrar el talento de los cantantes de casa", explica Sara Blanch desde Italia, el país donde tiene uno de los campamentos base. "Tengo una base en Barcelona y otra en Bolonia, que es donde está mi compañero. Cuando tengo trabajo por Italia y Europa Central, me quedo más en Bolonia, porque hay buena combinación. Y si trabajo en Francia o España, me quedo en Barcelona y tengo más cerca mi pueblo y la casa de los padres. Digamos que tengo un cepillo de dientes en tres lugares diferentes", dice.
En una trayectoria impecable y con el respeto y la admiración de compañeros de arte, Sara Blanch tiene una pequeña espina clavada porque en verano de 2025 tuvo que cancelar, por motivos de salud, un recital de lied en la Schubertíada de Vilabertran. "Tenía muchas ganas, y había preparado el programa con mucha ilusión y eligiendo todo con mucho cuidado. Espero poder hacerlo algún día, porque es un repertorio que me gusta mucho y tengo ganas de hacerlo con público", admite. Eso sí, tendrá que encontrarle hueco a una agenda cada vez más llena de grandes retos.