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Francesc Ribera: "Una cultura nacional no es el campo de iluminación de un gran foco sino el área que dibujan diez mil lucecitas"

Director artístico de Perifèria Cultural

Francesc Ribera
Redacció
14/06/2026
3 min

Periferia Cultural continúa creciendo y este año llegará a nuevas zonas de los Países Catalanes. ¿Cuál es la idea que hay detrás del proyecto?

— La idea es muy clara, para nosotros: contribuir a construir una red cultural nacional a partir de las fortalezas de los pueblos y las comarcas. Casi siempre se habla de cultura desde una mirada muy centralizada. Nosotros pretendemos difundir otra realidad, que la vida cultural del país es mucho más rica y más extensa de aquello que ofrecen los grandes centros de producción y exhibición.

— Periferia Cultural existe con la voluntad de conectar tierra, arte, cocina, producción artesanal y públicos. No para sustituir nada ni para competir con nadie, sino para reforzar la circulación cultural dentro del conjunto del país.

El lema conceptual de este año parte de una frase de Manuel de Pedrolo: "Una cultura es viva en la medida que es conflictiva". ¿Qué os sugiere esta idea?

— Nos sugiere algo muy importante: que la cultura no es solo entretenimiento. El entretenimiento es legítimo y necesario. No tenemos nada en contra. Pero hay otra dimensión de la cultura que nos interesa especialmente: aquella que tiene la necesidad de explicar cosas.

— Cuando Pedrolo habla de conflicto no habla de polémica gratuita. Habla de una cultura que genera preguntas, que obliga a pensar y que contribuye a construir una mirada colectiva sobre todo aquello inmaterial que nos rodea. La cultura está especialmente viva cuando no se limita a ocupar un espacio de consumo, sino que participa en la generación colectiva de un discurso sobre quiénes somos, qué hacemos y hacia dónde vamos.

¿Esta idea también se refleja en la programación?

— Hemos procurado construir una programación en la que haya música, teatro, poesía, glosa, circo, juegos, cocina o historia con espectáculos de calidad, pero también una clara voluntad de discurso.

— Nos interesan aquellas propuestas que tienen algo que decir. Artistas que trabajan con la memoria, con la lengua, con la identidad, con las transformaciones sociales, con la historia... No porque toda obra deba ser explícitamente política, ni social y afectar las conciencias colectivas; también hay lugar, claro, para las expresiones humanas, profundas, porque creemos que el arte adquiere una fuerza especial cuando nace de la necesidad de expresión y no de relleno.

En diversos textos del festival habláis de "cultura crítica". ¿A qué os referís exactamente?

— Hablemos de eso que decía, de aquella cultura que no se conforma a existir como forma vacía. Nos interesa una canción porque dice algo. Una obra de teatro porque plantea preguntas. Un espectáculo porque nos ayuda a mirar la realidad desde otro ángulo. No estamos oponiendo cultura y entretenimiento. Lo que decimos es que hay propuestas que aspiran a algo más que a hacer pasar un buen rato o a mostrar las virtudes técnicas de la ejecución. Y nosotros sentimos una especial complicidad con esta tradición cultural.

— Es evidente que los grandes centros culturales tienen una enorme capacidad de generación y atracción. Es normal: hay más población, más infraestructuras, más recursos y más posibilidades de sostener determinadas propuestas. Pero nosotros creemos que la cultura crítica no debería quedar confinada allí donde se concentra por estas condiciones. Creemos que debe circular. Y que también debe tener la oportunidad de crecer desde lugares distantes a estos polos.

¿Qué papel tienen la gastronomía y los productos locales dentro del proyecto?

— Para nosotros forman parte de la misma realidad. La cultura no es solo aquello que ocurre encima de un escenario. También es la manera de hacer vino, de trabajar la tierra, de conservar recetas o de mantener viva la memoria histórica y la tradición popular. Por eso los artistas conviven con productores artesanos, cocineros, entidades locales y vecinos. Porque queremos que cada jornada explique el país allí donde ocurre y no sea simplemente una programación trasladada de un lugar a otro.

¿Qué país traza Perifèria Cultural?

— Traza un país que no se explica solo en las conurbaciones, sino desde la suma de muchas realidades interconectadas. Queremos explicar que una cultura nacional no es el campo de iluminación de un gran foco, sino el área que dibujan diez mil lucecitas.

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