Turismo

"Si te quedas en casa, no desconectas nunca del todo"

El 28,8% de los catalanes no pueden hacer una semana de vacaciones fuera de casa, según el Idescat

Héctor y Magnolia haciéndose una foto en plaza Catalunya.
25/07/2026 - 19:02 h.
4 min

BarcelonaHéctor y Magnolia trabajan en establecimientos hoteleros de lujo. Él tiene una posición de responsabilidad en la cocina de un conocido hotel de Barcelona, y ella limpia habitaciones en un establecimiento turístico exclusivo junto a la playa de la capital. A pesar de convivir a diario con el turismo, Magnolia forma parte del 28,8% de los catalanes que, según el Idescat, no puede permitirse pasar una semana de vacaciones fuera de casa y, hasta hace seis o siete años, Héctor también era uno de ellos.

Poder disfrutar de unos días de ocio y descanso fuera de casa es uno de los indicadores que utiliza el Idescat para valorar las privaciones que sufre la sociedad catalana. La población afectada ha ido variando ligeramente año tras año, pero en la última década ha oscilado entre el 26,8% y el 30,6%.

En un bar cerca de plaza Catalunya, entre turistas y barceloneses que van de rebajas al Portal de l'Àngel, Magnolia y Héctor recuerdan las contadas ocasiones en que han estado al otro lado de la escena, siendo ellos los que hacen turismo, a pesar de trabajar a jornada completa desde hace más de 25 años.

Ella habla de algún fin de semana aislado en la costa con su marido, que trabaja de mantenimiento en un hotel. Tiene "tres hijos y una hipoteca" y, según explica, las camareras de piso en Barcelona cobran 1.600 euros al mes en doce pagas. A la pregunta de cuándo fue la última vez que se marchó de viaje con los niños, responde: "Ninguna, porque si marchamos los cinco, es imposible".

Héctor empezó a irse de vacaciones cuando su mujer cambió de sector y entró a trabajar como maestra de educación especial: "El turismo es un producto de lujo", asegura. Este año se marcharán con los dos niños a la Selva Negra –precisamente– una semana. A pesar de que cree que "abandonar la rutina ya es descansar", alerta que "si te quedas en casa, no acabas de desconectar nunca del todo". También defiende que cambiar de entorno "permite tener más vínculo con la familia": "Durante todo el año no los ves todo lo que querrías y, si haces vacaciones, tienes 24 horas al día con ellos".

El estío de cuando eran pequeños

Los veranos de la vida adulta de Héctor contrastan con los que vivía cuando era un niño: "Yo iba cada año de vacaciones con mis padres. Y más de una semana", sonríe. Se iban de apartamento a lugares como Alicante, Roses o Cadaqués. ¿Qué ha cambiado?

Las respuestas se solapan: el sueldo, el precio de la vivienda o la cesta del supermercado. Por un lado, Héctor opina que "los salarios no han crecido lo suficiente en comparación con lo que te cuesta la vida". Por otro lado, ambos están de acuerdo en que la casa y la comida son las partidas que más recursos consumen. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por el ARA, las rentas bajas han tenido que aumentar más el gasto en estos bienes que las rentas altas. "Con cincuenta euros antes compraba, ahora llevo una bolsa de plástico vacía, casi", resume Héctor.

En defensa del turismo

Héctor y Magnolia reivindican que el turismo es "una fuente de ingresos necesaria para el país y una parte muy importante de la economía" y recuerdan que "da trabajo a mucha gente". Según los últimos datos de la Generalitat, este sector representa cerca del 12% del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) catalán. Genera el 16% de la ocupación –crea más de 541.000 puestos de trabajo– y cuenta con más de 126.000 empresas. Aun así, también señalan que encarece el precio de la vivienda y de la vida en los barrios.

Sobre el concepto de turismo de calidad, Héctor reivindica que la salida que él hará también lo es: "Aun así, no me voy a un hotel de cinco estrellas, me voy a un apartahotel". "Yo me puedo ir una semana fuera, pero no a un hotel como al que trabajo", reconoce.

Reivindican que el turismo de calidad es el que "respeta el lugar donde vas, y crea riqueza", en palabras de Héctor. Magnolia cree que "no existe", porque es el que reparte los beneficios y ofrece buenas condiciones de trabajo para los trabajadores. "Para mí, como camarera de piso, significa reducción de ratios", ejemplifica. Héctor, sin embargo, matiza que "eso ya no depende del turista".

Turismo competitivo y turismo social

El fundador del centro de investigación crítica del turismo Alba Sud e investigador de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Ernest Cañada, advierte que "el encarecimiento de precios lleva a un proceso de elitización en el que la gente con más poder adquisitivo podrá hacer vacaciones y disfrutar del territorio y el resto se quedará fuera".

En este escenario, Cañada reivindica "una política de turismo social adecuada para la población catalana" que garantice el acceso a este tipo de ocio para todos. Engloba las salidas para familias en casas de colonias y el Imserso, entre otras.

En cambio, para el catedrático de Esade y profesor de la escuela de negocios de la Universitat Pompeu Fabra (UPF-BSM) Josep-Francesc Valls el turismo de calidad es el que comporta "menos gasto medioambiental y más gasto en todos los productos". A su parecer, "hay condiciones para incrementar sin ninguna duda los salarios de las zonas más débiles del turismo" –en referencia a hostelería y restauración–, pero advierte que no representan la totalidad del sector.

"El sector turístico incluye actividad en el ámbito de la cultura, de los congresos, de las universidades y de la tecnología y, en conjunto, lo sitúa en un nivel muy similar al de los otros sectores del país, absolutamente competitivo", concluye.

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