Turismo

Los hoteles catalanes ganan estrellas: ¿un cambio de modelo?

Los municipios con más oferta hotelera destruyen camas de menos de cuatro estrellas y crean de alta gama

Vista de la costa de Barcelona.
5 min

BarcelonaEl hotel L'Azure de Lloret de Mar cerró sus puertas en el año 2018 siendo un establecimiento de dos estrellas, y cuando las volvió a abrir, más de dos años y 35 millones de euros de inversión después, tenía cuatro. Se había convertido en un hotel de alta gama. En la última década, este segmento de la oferta ha ganado peso en Cataluña hasta ser mayoritario, y ha pasado de representar el 47,41% al 56,93% del total.

Desde 2015, el país ha perdido 18.332 plazas en establecimientos de hasta cuatro estrellas mientras que, en paralelo, ha sumado 43.494 en los de cuatro estrellas o más –de estos, sin embargo, no todos se consideran de lujo; solo una minoría—. El incremento neto de plazas hoteleras en los últimos diez años (25.162 camas nuevas), avanzado por el ARA la semana pasada, es la punta del iceberg de un movimiento de placas tectónicas más profundo, que muestra cómo Cataluña está consolidando gradualmente el cambio de modelo turístico tan anhelado por el sector y las administraciones.

Los municipios que han destruido más plazas forman parte de la élite de destinos del país: concentran más del 37% de toda la oferta hotelera de Cataluña, y eso que la lista no incluye la joya de la corona: Barcelona. Están repartidos por el litoral y su protagonismo ha hecho que en el país impere la oferta de sol y playa, un modelo cuestionado por la baja calidad de la ocupación que crea, los niveles escasos de productividad económica —es decir, la riqueza creada respecto a los recursos invertidos— y los problemas de convivencia que genera.

Se trata, concretamente, de Lloret de Mar (4.911 camas menos, el 35% de la oferta de estas categorías); Salou (-4.845, un 34,5%); Santa Susanna (-1.676, el 58,9%); Cambrils (-1.627, el 60,5%); Malgrat de Mar (-1.482, el 32,5%); Calella (-1.471, el 17,3%); Castell d'Aro, Platja d'Aro y S'Agaró (-1.471, el 17%); Roses (-1.182, el 20%); Pineda de Mar (-931, el 46,3%); Tossa de Mar (-865, el 18,5%), y Vila-seca (-781, el 90,7%). En paralelo, también son los lugares donde más han crecido las plazas hoteleras de gama alta. Las listas coinciden.

Un cambio de modelo turístico

El alcalde de Lloret de Mar, Adrià Lamelas, asegura que en esta localidad el cambio no ha implicado la creación de nuevos hoteles, sino que "mayoritariamente" son los mismos que ya había en los cuales los propietarios —que en general continúan siendo los mismos— "hicieron una reforma íntegra". El sector privado este invierno ha invertido 150 millones de euros en el municipio para "reinventarse", tanto en el ámbito de la restauración como del comercio.

Lamelas celebra el cambio en la oferta de Lloret —donde casi el 70% de las 29.174 camas están en hoteles de cuatro estrellas o más—, porque cree que se orienta hacia "un turismo de más valor". A pesar de defender que no está condicionado por la categoría de los hoteles ni por el nivel de renta de los visitantes, pone sobre la mesa que "los hoteles de muchas estrellas requieren una especialización más alta, y puestos de trabajo más especializados".

La directora general de Turismo de Cataluña, Cristina Lagé, opina que hay "una oferta hotelera claramente más orientada a la calidad comparado con hace solo diez años". De hecho, este es el gran debate: ¿hoteles de más categoría significa un turismo de más calidad?

¿Más estrellas, mejor para quién?

Recientemente, el Informe Fénix ha advertido de la baja productividad del sector turístico, que lastra la economía catalana; aporta el 12% del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide el tamaño de una economía) y genera el 16% de los puestos de trabajo. El profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y autor del informe, Miquel Puig, cree que la evolución de la oferta turística hacia hoteles de gama más alta "es una buena noticia, porque quiere decir que el turista paga más". "Yo no me puedo pronunciar de qué turista es mejor, simplemente apunto que nosotros lo que queremos es un visitante que pague salarios dignos e impuestos como en cualquier otra actividad", defiende.

Hay que recordar que los hoteles concentran el 27,2% de plazas turísticas que hay en Cataluña. El 91% de las camas creadas en los últimos diez años están en pisos turísticos, que, según el profesor de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Ernest Cañada, "en lugar de generar la misma ocupación que los hoteles, crean menos puestos de trabajo y más precarios".

Preguntado por si los cambios en las categorías de los hoteles pueden ayudar a revertir la baja productividad del turismo, Puig afirma que "un hotel de cuatro estrellas es más productivo que uno de tres". Explica que "el cliente paga más por hora trabajada de un empleado", es decir, que "hay un incremento de productividad que permitiría pagar más salarios y más impuestos".

Los turistas extranjeros gastan ahora un 37% más de media por día que hace diez años, un incremento que sitúa el gasto diario en los 221,4 euros. Como referencia, la inflación ha subido aproximadamente un 27%. Según Puig "es mucho más rentable una habitación de 4 o 5 estrellas que una de 2 o 3", pero coincide con la distinción que hace la profesora de la Universitat de Barcelona (UB): "Lo que nos interesa ver es si este incremento de ingresos tiene un impacto en la economía local".

Ahora bien, actualmente los salarios son "prácticamente los mismos" independientemente de la categoría hotelera, porque "el convenio colectivo recoge muy pocas diferencias", explica Puig. Simeonova recuerda que "los salarios brutos anuales continúan estando por debajo de la media española" y hay "una brecha de género y origen".

Solo una parte de los deberes hechos

Siguiendo con la tónica de la última década, Cataluña afronta un verano histórico con la oferta de sol y playa todavía como pilar fundamental, después de batir récord de turistas extranjeros y gasto durante los cinco primeros meses del año. La mejora del gasto por turista no es la única en la que hay que trabajar para cambiar el modelo turístico: la actual estrategia gubernamental fija como pilares la desestacionalización y la desconcentración territorial.

Simeonova subraya que el cambio de modelo, que califica de "estructural", se concentra en la zona litoral. "Son las marcas de toda la vida: Costa Brava, costa de Barcelona y Costa Dorada", enumera.

Según Puig, en el conjunto Cataluña el cambio en la oferta turística "se está dando con mucha timidez", mientras que avanza "muy intensamente" en Barcelona y en las Islas Baleares porque, en estos destinos, "por mucho que subas la categoría, sabes que ese hotel lo llenarás". En cambio, desde la Generalitat Lagé defiende que "es una tendencia generalizada" que "se produce en toda Cataluña, aunque cada destino evolucione a un ritmo diferente".

Los municipios que hace diez años concentraban el grueso de la oferta hotelera lo continúan haciendo hoy. Barcelona concentra prácticamente 1 de cada 4 plazas hoteleras en Cataluña —pasa del 23,7% al 25,1%—; seguida de Salou —del 9,6% al 9,3%—; Lloret de Mar —del 9,5% al 8,9%—; Calella —del 3,57% al 3,27%— y Santa Susanna —del 3,1% al 3,1%—. Desde el Gremio de Hoteles de Barcelona, argumentan que "la concentración turística no depende directamente de la presencia de hoteles, sino del atractivo de los puntos de interés". "La diversificación territorial no se consigue solo limitando o redistribuyendo plazas, sino gestionando", aseguran.

Crece un 14% la oferta hotelera en Barcelona desde la moratoria

Barcelona es la gran infiltrada en la lista de municipios donde más han aumentado las plazas de alta gama en términos absolutos (8.271 camas), junto con Sant Adrià de Besòs (1.712) y L'Hospitalet de Llobregat (1.528). De hecho, la capital catalana concentra 4 de cada 10 plazas hoteleras ganadas en Cataluña, independientemente de la categoría a la que pertenezcan.La explicación es doble. Por un lado, Barcelona no ha destruido camas de rango inferior (de hecho, al contrario; ha ganado 2.237). Así pues, a diferencia de las poblaciones turísticas por excelencia, no hay un proceso de sustitución de unas por otras: toda la ganancia es neta. En total, son 10.509 plazas, un 14,4%.Por otro lado, a pesar de la moratoria municipal que en 2015 paralizó la apertura de nuevos establecimientos, los proyectos que ya estaban en marcha sí que se acabaron materializando, en algunos casos después de que la justicia diera la razón a los hoteleros. El plan urbanístico (PEUAT) del año 2017 reguló la aparición de nuevos hoteles, y los restringió a las zonas más tensionadas de la ciudad.Desde el Ayuntamiento, José Antonio Donaire, comisionado para la Gestión del Turismo Sostenible, cree que la medida fue "acertada" porque "ha permitido contener el crecimiento de la oferta y, en consecuencia, de la demanda". El crecimiento de la oferta de plazas hoteleras de la última década estima un incremento anual de media del 1,5% aproximadamente, "muy bajo", según Donaire.El Gremio de Hoteles de Barcelona defiende que es un crecimiento "moderado y coherente con la dimensión y el posicionamiento internacional de Barcelona". Aunque la moratoria ha impulsado el crecimiento de plazas en los municipios del entorno de Barcelona, la ciudad continúa concentrando el 92,2% de camas de hotel en el Barcelonès, frente a un 94,2% de antes de la medida.

stats