"El país se desangra": un duro informe carga contra el actual modelo económico catalán
El informe 'Fénix' pone de manifiesto la dualidad productiva en Cataluña: industrias de alto valor añadido conviven sectores "subvencionados" y de sueldos bajos
BarcelonaUn duro informe sobre el estado de la economía catalana, elaborado por diversos economistas, carga contra la estructura productiva del país por el hecho de que hay diversos sectores empresariales que acaban estando, de facto, "altamente subvencionados" por el resto del tejido económico. Este modelo actual ha representado un "empobrecimiento" de la sociedad catalana y una pérdida continuada de productividad del tejido empresarial en comparación con Europa en los últimos 25 años. "El país se desangra", ha resumido el coordinador del informe, el directivo y ingeniero Xavier Roig.
"En las últimas décadas, se ha estado celebrando que la economía catalana haya estado creciendo más rápidamente que las del entorno", apunta elInforme Fénix —presentado este viernes en Barcelona— , que destaca, sin embargo, que estos buenos datos se han debido especialmente a "un crecimiento rapidísimo de la población" y no a una mejora productiva de las empresas catalanas. Esto ha hecho que el producto interior bruto (PIB, el indicador que mide la actividad económica de un territorio) haya subido, pero el PIB por habitante (que mide el crecimiento de la productividad y la riqueza general de la población), se haya estancado o haya caído.
"El discurso dominante ha sido de un cierto triunfalismo porque hemos crecido más que los Estados Unidos y Alemania, pero la lectura que queremos rehuir para dar una lectura lo más realista posible", ha declarado el economista, , Modest Guinjoan, coautor del artículo junto con Miquel Puig —que como Guinjoan es exprofesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y exalto cargo de la Generalitat— y Xavier Cuadras, profesor de la UPF y exdirector del Idescat (la agencia estadística de la Generalitat). Además, han actuado como asesores los catedráticos de economía de la UPF Jordi Galí, Guillem López Casasnovas y Jaume Ventura.
En 2000, el PIB por catalán era un 6% inferior a la media europea, pero en 2024 se encontraba un 6% por debajo: "Tenemos un crecimiento que empobrece", ha resumido Ventura. Este alejamiento de los estándares del continente se debe al hecho de que, en el último cuarto de siglo, "en algunos casos Cataluña ha experimentado un proceso de especialización relativa hacia sectores de baja productividad", indica el documento.
El estudio pone énfasis justamente en la pérdida de productividad como clave de bóveda para entender este empobrecimiento, que ya hace unos años que —ha apuntado Roig— ya "se empieza a notar en muchos servicios públicos de la vida cotidiana". La productividad, de hecho, es uno de los elementos principales a tener en cuenta. Este indicador económico marca la eficiencia de una empresa o una economía: cuánto trabajo (mano de obra) y cuánto capital (maquinaria, oficinas, fábricas, vehículos, herramientas, etc.) se necesitan para producir bienes o servicios. Cuanto más se produzca con menos capital y trabajo, más productivos serán una empresa o un territorio. Al mismo tiempo, se trata de un indicador que va estrechamente ligado con la prosperidad de un país: los países más ricos y con unos niveles más elevados de bienestar social se encuentran, también, entre los más productivos del mundo.
En este sentido, el estudio muestra cómo Cataluña se encuentra claramente por debajo de cualquier economía europea comparable en población y tejido productivo, tanto a nivel estatal —países pequeños como Bélgica, Suiza, Austria o Finlandia— como regional —Lombardía, Piamonte, la Alta Baviera o Ródano-Alpes—. Pero además ha perdido fuelle respecto a la media europea, ya que actualmente se encuentra aproximadamente un 12% por debajo de la media del continente y hace 25 años estaba un 7% por debajo.
Sectores "subvencionados"
El informe no señala, sin embargo, que esta pérdida de productividad haya sido provocada —como ha pasado en otras partes de Europa— por una desindustrialización del país: "Cataluña no ha sufrido un proceso relativo de desindustrialización", dice. Lo que se ha producido, pues, es una fuerte creación de empleo con "carácter binario". Por un lado, se ha concentrado empleo nuevo en "sectores de alta productividad", como las industrias química y farmacéutica, las telecomunicaciones, la investigación científica o servicios profesionales (por ejemplo, consultorías, ingenierías), que pagan sueldos elevados.
Pero al mismo tiempo, han crecido aún más "sectores de baja productividad", como la "industria de productos alimentarios, servicios auxiliares y hostelería". Entre estos destacan lo que el informe denomina "sectores altamente subvencionados". Los sectores subvencionados son aquellos en los que "el salario medio es tan bajo que el trabajador no genera, a lo largo de su vida, suficientes recursos fiscales y sociales para financiar los servicios públicos más básicos de los que disfruta", según el informe. "El cliente de estos sectores se beneficia, así, de una subvención encubierta por parte del resto de la sociedad", añade el estudio, que sitúa en unos 27.500 euros brutos en 2023 el salario límite para entrar dentro de sectores "subvencionados", una cifra que para 2026 sitúa alrededor de los 30.000 euros.
Ahora bien, los autores añaden matices. "Todo estado de bienestar tiene una subvención implícita a las rentas bajas, los sectores que tienen salarios bajos no están pagando lo suficiente a sus trabajadores, pero esto pasa en todas partes", ha destacado Puig. Además, algunos sectores "puede tener sentido" que tengan remuneraciones más bajas porque dan un servicio a partes de la población que lo necesita, como la asistencia a personas dependientes, o que tienen un impacto territorial positivo, como la agricultura, ha añadido.
Es por eso que el estudio carga sobre todo sobre aquellos sectores "altamente subvencionados" que, además, benefician a unos clientes que no viven en Cataluña. En este aspecto, han destacado sobre todo dos: el turismo y la industria cárnica. En el primer caso, porque una parte muy grande del negocio turístico se debe a la llegada de visitantes extranjeros, sobre todo el llamado "de sol y playa". En el caso de las cárnicas, porque exportan más de un 80% de su producción. "Los sectores altamente subvencionados representan un 35% de la ocupación y 40% de la creación de puestos de trabajo. Están creciendo muy deprisa y nos parece muy preocupante", ha remachado Puig.
El impacto demográfico
La pujanza de estos sectores se explica en buena parte por la posibilidad de contratar mano de obra barata, sobre todo procedente de otros países. La población catalana ha crecido en casi dos millones de personas en 25 años, pero si no hubiera entrado inmigración solo lo habría hecho en unas 200.000 personas, han explicado los responsables del informe. Esto ha aumentado el número de trabajadores en 1,1 millones en este tiempo. pero la tasa de paro es más alta ahora que el 2000 y el número de personas sin trabajo, también.
Este incremento demográfico también ha afectado los sueldos. "El crecimiento muy fuerte de la población, tanto natural como por inmigración, tiende a poner presión a la baja sobre los salarios. Los salarios medios han subido, pero habrían subido mucho más si no hubiera habido esta explosión demográfica", ha dicho Galí. En España, el salario real medio ha subido un 5% desde el 2001, mientras que la media de las economías avanzadas es del 40%.
"No hacemos un alegato antiinmigración o antiturismo, el problema es el modelo productivo", ha reiterado López Casasnovas. Según los autores, la situación "tiene solución". De hecho el estudio propone diversas medidas que no requieren, mayoritariamente, "largas negociaciones en Madrid", sino que pueden implementar ayuntamientos, diputaciones y la Generalitat. "Las soluciones al problema son duras, pero no requiere soluciones de bisturí porque el país se está desangrando", ha dicho Roig.
Entre estas se encuentra la elaboración de una balanza fiscal por sector económico que permita saber el valor añadido que aportan a la economía y cuánto reciben de las administraciones, la eliminación de ventajas fiscales a los sectores más subvencionados (sobre todo el IVA reducido al turismo y poner freno a los contratos fijos-discontinuos para frenar la estacionalidad), transformar establecimientos turísticos en vivienda, aumentar el salario mínimo, hacer obligatorio el conocimiento del catalán en trabajos de cara al público y revisar impuestos como el de patrimonio, que actualmente ofrecen rebajas a las fortunas más grandes mientras castigan fiscalmente a profesionales con sueldos altos.