Encuentran en Vilalba dels Arcs los primeros pergaminos en hebreo de las Terres de l'Ebre
Los pergaminos se habían reaprovechado para encuadernar libros de estudio de los siglos XVI y XVII y estaban en una casa medieval
Barcelona"Descubrir estos fragmentos en hebreo ha sido una de esas casualidades maravillosas", dice Laura Tienda, la directora del Archivo Comarcal de la Terra Alta. Son los primeros pergaminos en lengua hebrea que se encuentran en las Terres de l’Ebre y estaban en la Casa Coll, un imponente edificio de origen medieval situado en el casco histórico de Vilalba dels Arcs, en la esquina entre la calle Mayor y la calle del Call. La casa perteneció a la misma familia hasta hace muy poco y tiene una larguísima historia: sirvió de cuartel general al general carlista Ramón Cabrera durante el siglo XIX y sufrió graves destrozos durante la Guerra Civil.
El año pasado la compró el consistorio y fueron la restauradora y conservadora Llum Cubells y Albert Julià, del Centre d’Estudis de la Batalla de l’Ebre, los que se fijaron en unos libros que había en una de las estanterías mientras restauraban unos vestidos. Como existía el peligro de que se perdieran para siempre por culpa de la humedad y la falta de conservación, Tienda inició los trámites con el propietario de la documentación, Joaquim Ferrer de Ucelay, para gestionar su ingreso. Gracias a la mediación del Ayuntamiento de Gandesa, el 30 de mayo de 2024 se formalizó la donación de 33 volúmenes, bautizados como el fondo Casa Coll.
Fue durante la revisión en el archivo cuando saltó la sorpresa. Al analizar las cubiertas de dos libros de estudio de los siglos XVI y XVII, vieron que la encuadernación ocultaba una escritura inusual. "Había un volumen con un escrito con una letra extraña. De inmediato vimos que no era latín y empezamos a encontrar muchas similitudes con los caracteres hebreos. Rápidamente, contactamos con expertos como el profesor José Ramón Ayaso de la Universidad de Granada para confirmarlo, y nos dijo que había que extraer los fragmentos para analizarlos", detalla Tienda.
Fragmentos del libro del Levítico
Una vez recuperados, los pergaminos resultaron ser fragmentos consecutivos de un rollo de la Torá de finales del siglo XIV o principios del XV, concretamente del libro del Levítico (de 18:26 a 26:14). "Los fragmentos recogen pasajes sobre las órdenes que dio Dios a Moisés respecto a la santidad, la moral sexual y la pureza de los sacerdotes. Además, conservan una pequeña marca que indicaba el comienzo de la paraixà, la porción semanal que se leía cada sábado en la sinagoga", dice Irene Llop, medievalista, profesora de la UVic-UCC y licenciada en filología hebrea. Entre otras cosas, Dios le detalla a Moisés cómo los sacerdotes mayores han de educar a los jóvenes sacerdotes y enumera el calendario de festividades sagradas y las leyes de los años sabáticos y del jubileo.
Reaprovechar pergaminos viejos era una práctica habitual entre los encuadernadores de aquella época y, según los expertos, el pergamino de la Torá era un material de excelente calidad, lo que lo convertía en un objeto de pillaje preciado. No hay una respuesta clara de cómo los rollos de la Torá fueron a parar a las cubiertas de De anima, de generatione, de caelo de fray Antoni Linaris (1569) y Totius dialectica explicatio (un tratado de lógica y dialéctica del 1628 utilizado para el estudio universitario en Tortosa). Ambos libros tienen en la primera página un escrito en latín que indica que pertenecían a Petri Bernard Coll.
, y los pergaminos se han depositado en el Archivo de Gandesa.La ruta del exilio judío
La medievalista subraya que, aunque se han conservado fragmentos similares en Girona, Vic, Barcelona o Montserrat, en las Terres de l'Ebre el testimonio físico era casi inexistente. Además, no existen más copias en ningún lugar de este fragmento concreto de la Torá. De hecho, sobre la presencia de la comunidad judía en las Terres de l'Ebre solo existen algunos documentos cristianos relativos, según explica Llop, a los permisos solicitados por la comunidad judía para construir sinagogas en Tortosa y en Móra d’Ebre. En Tortosa, el único testimonio físico son dos lápidas funerarias que se pueden ver en la catedral y en la torre del Rastre.
A diferencia de otros lugares, sin embargo, no hay ningún rastro físico de estas sinagogas. Eran rollos y, por lo tanto, solo podían pertenecer a una sinagoga o a un oratorio de alguna población cercana o de la misma Vilalba dels Arcs. Llop tampoco descarta que fueran rollos que algún judío converso escondiera después de la expulsión de los judíos. "Las Terres de l'Ebre tienen una historia judía interesantísima y, en cambio, está muy poco explotada. Hallazgos como este han de ayudar, sin duda, a impulsar el conocimiento del judaísmo en este territorio, donde todavía hay muchas incógnitas por resolver", asegura.
El Decreto de la Alhambra, firmado por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492, daba un plazo irreversible: el 31 de julio todos los judíos debían haber abandonado el reino o bautizarse. Una parte importante de los judíos decidieron quedarse a cambio de convertirse al cristianismo. Los que se mantuvieron fieles a su fe se marcharon, y Tortosa se convirtió en un embudo monumental. Como el transporte terrestre era caro y peligroso, miles de judíos de la Corona catalanoaragonesa alquilaron barcas para bajar río abajo. El trayecto fluvial acababa en Tortosa, donde debían pagar impuestos de tránsito a las autoridades locales y alojarse temporalmente en el Call (Remolins). Después, debían embarcarse en el puerto de l'Ampolla. A mediados de julio de 1492, una inmensa caravana humana hizo a pie el trayecto de Tortosa a l'Ampolla. Allí les esperaban grandes naves (muchas de las cuales eran genovesas) para emprender el camino del exilio. Los fragmentos hebreos que se han localizado y restaurado se pueden consultar en abierto a través de la web Arxius en línia, y los pergaminos se han depositado en el Archivo de Gandesa.