Patrimonio

El Ayuntamiento de Barcelona desbloquea el proyecto de Can Batlló con una inversión de 98 millones

La antigua fábrica acogerá todos los archivos de la ciudad y liberará 17.000 metros cuadrados para vivienda dotacional

La nave central de Can Batlló donde se construirá el nuevo Archivo de la Ciudad
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BarcelonaCasi una década después de presentarse el ambicioso proyecto para convertir la nave central del complejo industrial de Can Batlló, en una gran ágora abierta a los vecinos y en la sede única de todos los archivos de la ciudad, el gobierno municipal ha dado un paso adelante para desatascar una infraestructura largamente reivindicada. "Con este anuncio, lo que hemos tenido que esperar tantos años hacemos que pase. El primer trimestre del año que viene comienzan las obras", ha destacado el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

El proyecto original, de 2018, fijado en un presupuesto de 47 millones de euros, había quedado completamente parado, según Collboni, por la pandemia de la covid-19, los cambios políticos y la falta de dotación económica real. Ahora, la transformación del Bloque 8, en el recinto fabril del barrio de la Bordeta, toma un nuevo impulso con una inyección financiera: el presupuesto prácticamente se duplica, hasta alcanzar los 98 millones de euros: “El aumento se debe a la actualización de precios de mercado y a una ampliación del espacio útil, que crece en 5.000 metros cuadrados respecto al último concurso”, ha informado Collboni. “Tendrá 30.000 metros cuadrados, un tamaño superior al del Disseny Hub y será uno de los equipamientos culturales más grandes de la ciudad”, ha añadido. Las obras se alargarán hasta 2034, pero el alcalde ha garantizado que se irán abriendo espacios de manera gradual.

Archivos obsoletos y al límite de saturación

Los archivos históricos de Barcelona siempre se han enorgullecido de guardar la memoria de la ciudad: hay documentos que abarcan doce siglos de historia, desde el IX hasta el XXI. Dentro de cada carpeta hay millones de historias: pugnas de poder, revoluciones urbanísticas, registros de bombardeos, reglamentaciones municipales sobre prostitución, magnicidios o reivindicaciones vecinales. Sin olvidar toda la documentación que se genera diariamente. Pero se han ido quedando obsoletos. "La situación actual presenta carencias de dificultad de acceso, obsolescencia y un límite de espacio que ya llega al 95%", advierte la archivera jefe de Barcelona, Ana María Pazos. A Can Batlló se trasladará toda la documentación que ahora mismo está dispersada por los 23 centros de archivo y dependencias municipales. En total, serán 70 kilómetros de memoria física.

Cuando el visitante entre en la nave central de Can Batlló, actualmente un gran esqueleto fabril vacío, se encontrará un inmenso vestíbulo. Según el equipo de arquitectos encargado del proyecto —la UTE que integran OP Tema Arquitectura, Mendoza Partida y Ramon Valls—, que ganó el concurso público hace diez años, será "una gran ágora". Sus 1.900 metros cuadrados servirán como zona de tránsito, una gran sala de exposiciones, salas de exposiciones temporales, aulas didácticas, tienda, cafetería y un auditorio con capacidad para 1.200 personas. A todos estos espacios se podrá acceder desde la calle, y de esta manera podrán ser autónomos y tener su propio horario. Será la parte que mantendrá más partes originales del edificio, que recuperará las cubiertas, la fachada y el espacio interior. La segunda planta albergará una gran sala de consultas más accesible y mucho mejor equipada que las que tienen actualmente los diferentes archivos de la ciudad. En la tercera, habrá oficinas. La otra mitad del edificio dispondrá de hasta seis plantas, donde se ubicará el fondo documental.

Espacio liberado para hacer viviendas

Con la unificación de los fondos documentales, el Ayuntamiento conseguirá liberar una veintena de lugares diferentes que suman cerca de 17.000 metros cuadrados de equipamientos. "Se liberará suficiente espacio para vivienda dotacional en puntos críticos saturados como el distrito de Ciutat Vella, en espacios como la calle Bisbe Caçador, o en el Poblenou", ha dicho Collboni.

Construida en el siglo XIX como industria de manufacturas textiles, Can Batlló, con una superficie comparable a la del Camp Nou, fue uno de los bastiones fabriles más importantes de la época. Después de que cesara la actividad, en junio de 2011, el vecindario de la Bordeta, organizado en la Plataforma de Can Batlló, consiguió la cesión del Bloque 11, que actualmente es un espacio autogestionado. Desde entonces, las luchas vecinales se han ido sucediendo para recuperar diferentes espacios de la antigua fábrica.

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