Ermomir y Riquil·la: la pareja de magnates del siglo X que ha aparecido intacta en Castellar del Vallès
El sepulcro de la iglesia de Sant Esteve puede aportar nueva información sobre los momentos previos a la construcción del feudalismo
Castellar del VallèsA Ermomir y Riquil·la los enterraron a conciencia en el año 966. La intención era clara: que nadie pudiera violar su descanso eterno. Para conseguirlo, se diseñó una estructura que hoy describiríamos como una sepultura inexpugnable. A casi tres metros de profundidad, en una fosa antropomorfa, la pareja fue depositada desnuda, solo envuelta con sudarios.
"Sobre los cuerpos colocaron losas de piedra y, después, un volumen ingente de tierra para llenar la fosa. En la superficie, construyeron la parte monumental con piedras, mortero, muros laterales y un arco absidal que servía de encaje para la lápida de mármol", explica el arqueólogo Jordi Roig Buxó, responsable de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento de Castellar Vell, en Castellar del Vallès. La estrategia contra el saqueo funcionó durante un milenio, hasta que la última campaña en el yacimiento, sobre una loma a pocos kilómetros del núcleo urbano y donde está la iglesia y parroquia de Sant Esteve, ha hecho aflorar los restos en un estado de conservación excepcional.
La excepcionalidad del caso es que podemos saber quiénes son y que se podrán relacionar sus restos con información documental. En los años ochenta del siglo pasado se encontró la lápida –también bastante singular, porque no hay muchas de personajes civiles– que los identificaba: "Bajo estas rocas reposa el cuerpo de Ermomir; que marche hacia el descanso con la benevolencia de Cristo. Murió el día 2 de las calendas de octubre (30 de septiembre) del año del Señor 966". La lápida se había guardado en la iglesia de Sant Esteve, pero hasta ahora no se había podido relacionar con ningún sepulcro.
Ermomir y Riquil·la eran seguramente miembros de una élite rural con una gran capacidad económica y conexiones políticas. Un documento del 965 los sitúa haciendo donaciones de fincas a la iglesia de Sant Miquel de Barcelona, lo cual confirma su estatus de magnates vinculados a la órbita del condado de Barcelona. En aquel momento, la nobleza estaba en sus inicios.
La pareja vivió un momento de transformación fronteriza. "Sabemos que aquí había habido una fortificación carolingia, pero en el 966 la frontera con los musulmanes ya se había desplazado 60 kilómetros al sur, al Penedès", explica Ramon Martí, profesor de historia medieval de la UAB. "Al dejar de ser necesaria la defensa militar, el antiguo castrum se transformó en la iglesia parroquial de Sant Esteve, de la cual Ermomir habría sido uno de los fundadores. Como dato curioso, el magnate murió con solo diez días de diferencia que el conde de Barcelona, Miró I", añade Martí. El análisis de los restos puede dar más detalles sobre quién era Ermomir o los momentos previos a la consolidación del feudalismo. Por ejemplo, destaca Martí, se podrá saber "si era guerrero o eclesiástico".
Una mina de información para la ciencia
El yacimiento no termina con la pareja. Hasta ahora, y en diferentes campañas, se han exhumado 223 tumbas y una cincuentena de silos que funcionan como cápsulas del tiempo. "Tener un conjunto como este es lo que desearían todas las universidades. Podremos saber qué enfermedades tenían, los hábitos alimentarios, los desplazamientos...", señala el equipo de excavación. Además, los silos han revelado un tesoro de utensilios, monedas y herramientas que explican el día a día de aquella época.
Castellar Vell mantuvo su función administrativa y económica –recogiendo los diezmos de los campesinos– hasta 1773, cuando el centro del pueblo se desplazó a la llanura y la parroquia quedó abandonada. Gracias al impulso civil de los Amics de Castellar Vell a finales de los setenta, el espacio se empezó a dignificar. Hoy el Ayuntamiento de Castellar del Vallès tiene un objetivo ambicioso: con solo un 20% del yacimiento excavado, la voluntad es continuar la investigación y musealizar el espacio.