Crítica teatral

Buen provecho del mejor teatro alemán

'La grieta en el mundo' es un cóctel explosivo sobre cuatro arquetipos que muestran lo patético de la realidad

24/07/2026 - 09:40 h.

'La izquierda en el mundo'

  • Autoría: Roland Schimmelpfennig. Traducción: Albert Tola Dirección: Rodrigo García Olza. Intérpretes: Ann Perelló, Assun Planas, Magdalena Sbert, Philip Rogers y Pol Sanuy. Teatre Versus Glòries. Hasta el 26 de julio.

Roland Schimmelpfennig es uno de los autores alemanes más representados en el mundo y su obra ha ido asomando entre nosotros desde el estreno de La nit àrab (2006) en la Sala Beckett bajo la dirección de Toni Casares. Su teatro rehúye las convenciones dramáticas convencionales y, en consecuencia, explora nuevas formas de explicar la realidad. Lo hace a través de un juego de tensiones sociales y personales dentro de una narrativa hiperfragmentada y repetitiva, que ilustra muy bien el talante acelerado, nervioso, casi convulsivo de la sociedad actual. Todo ello está rebozado de un corrosivo humor. Se trata siempre de obras exigentes para los intérpretes pero también para los espectadores, confrontados a un devenir escénico donde la información, escasa pero suficiente, se mezcla admirablemente con un lirismo poético a menudo descarnado donde los personajes se sustraen a la lógica.

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Esto nos encontramos en este magnífico L’esquerda en el món,donde Roland Schimmelpfennig escenifica el futuro negro de nuestra sociedad evocando la destrucción del medio ambiente y la inalterable lucha de clases. Cuatro personajes están congelados en el caserón de un hombre rico en un valle maravilloso. El magnate Tom (Philip Rogers) y su exsecretaria (ahora su mujer) Sue (Ann Perelló) acogen a Sofie (Magdalena Sbert), una artista que busca dinero para su proyecto artístico, que se presenta con un compañero tan joven como ignorante, el Jareb (Pol Sanuy). Los cuatro se encuentran bajo la mirada de quien lo oye todo, de quien lo sabe todo, una mujer que actúa de narradora: la criada María (Assun Planas). Entre copa y copa, entre reniego y grito, se despliegan cuatro arquetipos para despojar al mundo y mostrar su patetismo. Lo hacen sin llegar a la violencia pero sin obviar la humillación. Hablan de sexo, de dominación, de poder, de ignorancia, de belleza, de naturaleza y, sobre todo, de dinero en un cóctel explosivo.

La puesta en escena de Rodrigo García Olza sobre la sonora traducción de Albert Tola destaca en el ritmo y la manipulación de los tempos y en la dirección de los cuatro entregados intérpretes, aunque no aprovecha el humor subterráneo que anida en la obra. A pesar de que no le favorecen los reiterativos cambios de luz, estamos ante un buen plato para los amantes de un teatro contemporáneo realmente moderno que no lo da todo masticado.